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2017, el año con más ahogados en España

2017, el año con más ahogados en España
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(Foto: Efe)
viernes 01 de septiembre de 2017, 18:25h
Un total de 375 personas han muerto ahogadas en España en lo que va de año, según el último Informe Nacional de Ahogamientos elaborado por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo. Son 79 más que en el mismo periodo del año pasado. Se trata así del peor dato en los últimos tres años pues completado el mes de agosto el número de fallecidos en 2016 era de 326 y 282 en 2015.


Más de dos personas perdieron la vida cada día, de media, a lo largo de agosto. Con 70 muertes, se ha convertido en el segundo mes más trágico, igualando a junio y sólo superado por julio con 95 fallecidos. Además de los fallecidos por ahogamiento, también se han registrado 48 muertes por accidentes que han tenido lugar en espacios acuáticos y más de 400 rescates en situaciones de peligro. Más de la mitad de estas defunciones, el 62,7 por ciento, han ocurrido en los tres meses de verano, periodo en el que han tenido lugar el 80% de los rescates realizados, lo que supone más de 300 personas. Aunque es cierto que este tipo de sucesos se intensifican en la época estival, no son un problema exclusivo de estas fechas. En enero de este año, 34 personas perdieron la vida en el agua.

Número y porcentaje de ahogados en España entre el 1 de enero y el 31 de agosto de 2017 en función del mes.

Es necesario recalcar que estas cifras no responden a un registro oficial de ahogados, por lo que quizás podríamos estar hablando de muchos más. Los datos de RFESS son una recopilación de los casos sacados de los medios de comunicación, notas de prensa o proporcionados por los propios federados, pues el Instituto Nacional de Estadística (INE) no arroja números desde 2015, una circunstancia que desde esta organización denuncian. Al no tener acceso a las autopsias, los responsables de contabilizar los fallecimientos siempre hablan de un valor aproximado pues no se incluyen aquellas muertes ocasionadas por infarto u otros problemas de salud acaecidos dentro del agua.

Los datos desglosados en lo que va de año se traducen en 195 ahogados en playas, 43 en ríos, 42 en piscinas y 95 en otros espacios acuáticos como embalses o pantanos. Asimismo, un total de 335 ahogamientos (el 89%) se han dado en espacios acuáticos sin vigilancia, entre las diez de la mañana y las ocho de la tarde (70%), registrando un pico de casos entre las doce y las dos del mediodía. En el caso de las playas, en 105 no había socorristas (53,8%).

El perfil de la persona ahogada en los ocho primeros meses del año es en el 80% de los casos de hombres, frente al 20% de mujeres, de nacionalidad española (273, lo que representa un 75%) y mayor de 35 años (71%). No obstante, casi el 3% de las muertes por esta causa se han producido en niños de cero a tres años, el 1,1% de cuatro a 10 años y el 2,4 por ciento de 11 a 17 años. En total, 28 menores han fallecido ahogados.

Número y porcentaje de ahogados en España entre el 1 de enero y el 31 de agosto de 2017 en función de la edad.

Por comunidades, Andalucía –con 945 kilómetros de costa– es la más afectada, donde se ha producido uno de cada cinco fallecimientos. Tras Andalucía, con 66 personas fallecidas, los territorios españoles con más ahogamientos han sido la Comunidad Valenciana y Canarias con 55 y Galicia con 49 óbitos. Las cifras son también altas en Cataluña (39), Cantabria (19) y las Islas Balearas, con 21 ahogados. De hecho, ha sido Melilla el único lugar de la geografía española donde no se ha registrado ninguna muerte por esta causa hasta el momento.

Número y porcentaje de ahogados en España entre el 1 de enero y el 31 de agosto de 2017 en función de la CCAA.

Según Jessica Pino, principal responsable del informe de RFESS, son dos las razones por las que hay más muertes en el agua: las “imprudencias” y el “desconocimiento”. Pino justifica este llamativo incremento en la irresponsabilidad de los bañistas al “no hacer caso de los socorristas, obviar la bandera roja o tirarse desde las alturas sin conocer la profundidad”. Del mismo modo que “no se conoce el fondo de una piscina, se ignoran las corrientes o, en el caso de lo más mayores, se confía en las capacidades físicas”. En conclusión: “Somos atrevidos y nos creemos capaces”, pero obviamos los riesgos que ello conlleva, explica.

Desde RFESS reconocen que las muertes por ahogamiento son “un problema de todos”. Por ello, piden desde la organización que las administraciones públicas tomen parte en el asunto. Primero con registros oficiales, pues ayudarían a “atajar el problema” al poder conocerse las causas, y segundo con campañas. Pino reprueba que no se lo tomen “más en serio” y compara su situación con la de la Dirección General de Tráfico (DGT), que gracias a “buenas” campañas públicas han reducido notablemente la cifra de fallecidos. Actualmente, el número de muertes en el agua es casi la mitad de las que suceden en carretera. Mientras que “están descendiendo los muertos en accidentes de tráfico, suben los de gente que se ahoga, y eso que pasamos mucho más tiempo conduciendo que en el agua”, ha señalado a EL IMPARCIAL.

Los socorristas son también un factor fundamental para impedir que estas cifras alarmantes sigan creciendo. Teniendo en cuenta que el número de efectivos es muy inferior al que debería existir en el país y que, por tanto, “se puede hacer mucho más”, Pino critica a su vez los cursos online disponibles para conseguir un certificado. Como comenta, hay formaciones que por solo 20€ te acreditan para salvar vidas. Reprocha que cualquier empresa pueda expedir un título sin aprobar primero unas pruebas físicas y sin saber siquiera si la persona sabe nadar. Ante la escasa cualificación, propone un “plan estatal” para su homologación y un examen oficial para que siempre se cumplan los mismos requisitos, así como un reciclaje periódico cada dos años. Mientras que unos tienen una “formación exigente, otros se sacan el curso más barato y que garantiza el aprobado para trabajar en verano durante tres meses y ahorrar algo de dinero”.

“Somos un país de costa, de sol y turismo y no lo estamos cuidando”, sentencia. Entendiendo que aumentar el número de socorristas supone un elevado coste económico, la experta propone otro tipo de medidas para garantizar la seguridad acuática. Así, aconseja que en las zonas en las que no se pueda reforzar la supervisión se deberían colocar carteles que alerten del peligro. Que avisen, por ejemplo, del horario que ésta no cuenta con vigilancia, especifique las zonas prohibidas de baño o dónde hay corrientes e, incluso, desfibriladores. Además, podrían vallarse ciertos espacios, como puertos y piscinas privadas, para evitar baños y, en consecuencia, ahogamientos.

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