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CONSTITUYENTE ESPAÑOLA

sábado 02 de septiembre de 2017, 17:52h
Con las cicatrices del calor abiertas sobre la terraza, la podemita y yo nos estrechamos la mano...

Las redes sociales se hicieron eco con comentarios y reproducciones de este artículo de Luis María Anson aparecido en El Mundo y que publicamos a continuación.

Con las cicatrices del calor abiertas sobre la terraza, la podemita y yo nos estrechamos la mano para hablar de Chomsky y Angus Deaton La cena que recrea y enamora transcurre con placidez de alma, venteada por las notas lejanas del piano y la música callada de la gastronomía fría. La podemita, de cuyo nombre sí puedo acordarme, es una mujer muy joven, de inteligencia lúcida, corazón sensible, excelente actriz y analista sagaz de la situación política que zarandea a España. Habla de Pablo Iglesias con la unción de una carmelita de Bernanos subiendo al cadalso por el amor a su líder. Admira a Fidel Castro, a Hugo Chávez y a Nicolás Maduro. Piensa que han abierto a los jóvenes los portones del futuro digital. Responde a mi mordacidad sin aspavientos. Cree en lo que dice y se descarga de autenticidad y compromiso.

- Por mucho que te reviente, Nicolás Maduro ha encontrado la fórmula para evadirse de las cadenas del sistema capitalista que lo intoxica todo.

- Me parece que no tienes razón y que Maduro solo se esfuerza en mantenerse en el poder, a costa de la miseria del pueblo venezolano y con escarnio de la libertad. Cuba es para él el escaparate del sistema comunista. Y no, no me parece que los venezolanos estén dispuestos a seguir dócilmente las enseñanzas de Maduro.

- Claro que los reaccionarios no están dispuestos. Por eso el comandante ha arbitrado una fórmula que expele de las instituciones a los venezolanos partidarios del Imperio de Donald Trump.

- ¿Qué me dices?

- Sí te digo. Y somos muchos los que creemos que la fórmula de la Asamblea Constituyente es un hallazgo no solo para Venezuela sino también para solucionar la situación española.

- Aclárate, que no te entiendo bien.

- Mira, Anson, la Constitución de 1978 es un bodrio inventado por los dirigentes del franquismo para perpetuarse en el poder. Es imposible reformarla seriamente. Conforme al texto constitucional y según el artículo 168, se necesitan para modificar la Constitución dos tercios del Congreso y dos tercios del Senado, después elecciones generales inmediatas y a continuación dos tercios del nuevo Congreso y dos tercios del nuevo Senado. Y como colofón, referéndum nacional. No hay nadie capaz de escalar ese Himalaya desde posiciones progresistas.

- Y entonces…

- Pues está bien claro. Cuando consigamos el poder, y eso está al caer con la alianza de todas las fuerzas de izquierdas, no podríamos reformar la Constitución por la vía que la Constitución establece. Pero Nicolás Maduro nos ha dado la gran solución. Se convocan elecciones para una Asamblea Constituyente con plenos poderes y se liquida a los parlamentarios del Congreso y del Senado. O se les escabecha, como dices tú.

- Lo explicas muy bien, mi querida amiga. Una victoria de la izquierda presidida por Sánchez y articulada por Podemos puede significar la convocatoria de una Asamblea Constituyente. Pero os encontraréis con la resistencia de un país que no abomina ni de su democracia ni de sus cinco siglos de unidad nacional.