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FRACASÓ LA DIADA INDEPENDENTISTA

martes 12 de septiembre de 2017, 14:23h
Las estimaciones reales de la asistencia a la manifestación secesionista de la Diada se mueven...

Las estimaciones reales de la asistencia a la manifestación secesionista de la Diada se mueven entre 225.000 y 290.000 personas. La cifra que, en sí misma no es desdeñable, significa un rotundo fracaso para Carlos Puigdemont, Oriol Junqueras, el pobre Arturo Mas y sus cómplices, que aspiraban a superar los 2.000.000 de manifestantes. Incluso los organizadores del acto anunciaron que los asistentes se acercaban al millón frente al 1.800.000 que aseguraron en el año 2014.

La bofetada ha sido relevante pero ni Carlos Puigdemont ni Oriol Junqueras ni el pobre Arturo Mas la han acusado. Para ellos todo es esplendor, respaldo popular, entusiasmo por su liderazgo. No reconocerán su fracaso y seguirán jugando la carta imposible del referéndum anticonstitucional. En todo caso, lo importante no es la escasa asistencia relativa a la manifestación proindependentista enmascarada tras la Diada. Lo importante es que el sector secesionista de la clase política catalana está fuera de la ley, se mueve en el delito de sedición y en la preparación de un golpe de Estado. El Tribunal Constitucional ha respondido con moderación y contundencia, el Gobierno y los partidos políticos constitucionalistas con firmeza y la Fiscalía ha puesto en marcha la maquinaria de la Justicia que puede terminar encarcelando a Carlos Puigdemont y su Gobierno y a la mesa del Parlamento catalán. En un Estado de Derecho los delitos no pueden quedar impunes y la ciudadanía espera que los presuntos delincuentes paguen en la cárcel sus tropelías.

Esta es la situación antes del 1 de octubre. El choque de trenes se ha producido y no caben ya las medias tintas. Sobre los responsables de la aventura secesionista debe recaer la ley, todo el peso de la ley, sin salirse de lo que la ley establece.