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DETENER A PUIGDEMONT Y PONERLE A DISPOSICIÓN JUDICIAL

martes 10 de octubre de 2017, 19:56h
Desde hace meses, y sobre todo en las últimas semanas, Carlos Puigdemont, Oriol Junqueras, el pobre Arturo Mas, el traidor José Luis Trapero...

Desde hace meses, y sobre todo en las últimas semanas, Carlos Puigdemont, Oriol Junqueras, el pobre Arturo Mas, el traidor José Luis Trapero y la taimada Carmen Forcadell, están cometiendo presuntamente delitos de sedición y rebelión. La intervención de hoy de Carlos Puigdemont en el Parlamento catalán, llena de sofismas, lugares comunes y manipulaciones, ha venido a confirmar lo que todos sospechábamos. Puigdemont ha consumado el golpe de Estado que lleva preparando con sus secuaces desde hace mucho tiempo, si bien, al estilo esloveno, haya tratado de salvar personalmente su estancia en prisión proponiendo un diálogo de tú a tú entre el Gobierno de la nación y los golpistas. Con su habitual claridad, Mario Vargas Llosa denunció públicamente “la conjura golpista” y calificó también de “golpistas” a las autoridades de la Generalidad

Mariano Rajoy, que juró cumplir y hacer cumplir la ley, debió poner a los presuntos delincuentes a disposición de la Justicia hace meses y sobre todo después de las sesiones parlamentarias de la primera semana de septiembre. No lo hizo y de la extrema debilidad del Gobierno se han beneficiado los presuntos forajidos. Gracias al Rey Felipe VI que, con su admirable discurso, provocó la reacción nacional y la manifestación del domingo por la unidad de España, las cosas empezaron a enderezarse ante la opinión pública.

Escribo estas líneas a los 2 minutos de que Puigdemont concluyera su intervención. El desafío total al Estado de Derecho acaba de consumarse. Mariano Rajoy no puede seguir dando largas. Tiene que actuar de forma contundente. Cuando a un destacado político del PP le pregunté hace días por el plan B de Rajoy, me contestó: “¿Plan B? Pero si ni siquiera tiene un plan A…”. Confiemos en que la respuesta irónica de mi interlocutor no responda a la realidad y que Mariano Rajoy descargue ahora el peso del Estado de Derecho sobre Carlos Puigdemont y sus cómplices. En caso contrario, el pueblo español se lo demandará. También la Historia.