www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

OPINIÓN GENERALIZADA EN LA RECEPCIÓN DEL 12 DE OCTUBRE: LOS GOLPISTAS CATALANES A LA CÁRCEL

viernes 13 de octubre de 2017, 12:59h
En los últimos años he declinado la amable invitación del Jefe de la Casa del Rey para asistir a la...

En los últimos años he declinado la amable invitación del Jefe de la Casa del Rey para asistir a la recepción en el Palacio Real del 12 de octubre. Este año me pareció una cuestión de sentido nacional estar presente a pesar de que la edad no aconseja recepciones de tan larga duración y tan pesada concurrencia. “El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir”, escribió Cervantes al prologar su última obra Persiles y Sigismunda.

Tuve ocasión durante la recepción en Palacio de conversar con un centenar de personalidades diversas. Las opiniones que escuché fueron muy varias pero todas ellas coincidían en un punto: “Hay que poner a disposición de los jueces a los golpistas catalanes y sobre todo a sus dirigentes, Carlos Puigdemont, Oriol Junqueras, José Luis Trapero y Carmen Forcadell, los cuales, presuntamente, han cometido delitos de sedición y rebelión, y tal vez de alta traición.

El clamor de la opinión cualificada que escuché en el Palacio Real se elevaba sobre los mármoles y las piedras viejas del hogar histórico de todos los españoles. Claro que no se puede simplificar. Al “hay que encarcelarlos” habrá que añadir que con respeto a la ley, con los matices y veladuras que la prudencia aconseja. Y, sobre todo, con respeto a lo que la Justicia decida.

En todo caso, habrá que convenir que el alud de banderas que recorrieron las calles y las que cuelgan de los balcones de infinidad de casas de Madrid responden a la reacción del sentimiento español, avivado por la extraordinaria intervención del Rey Felipe VI que habló a los españoles desde la realidad histórica. Y lo hizo con la claridad y la energía que la situación exige. Sin concesiones, sin blandenguerías, sin pasteleos indecorosos.