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EL REFERÉNDUM DE GILA

sábado 14 de octubre de 2017, 17:42h

- Buenas, ¿es ahí el referéndum? - Sí, aquí es, ¿quiere hablar con Puigdemont? - Que se ponga...

Las redes sociales multiplicaron el artículo de Luis María Anson, publicado en El Mundo con este título, y que reproducimos a continuación.

- Buenas, ¿es ahí el referéndum?

- Sí, aquí es, ¿quiere hablar con Puigdemont?

- Que se ponga.

- Soy Carles Puigdemont, Caudillo de Cataluña por la gracia de la CUP y Generalísimo de sus Ejércitos de Tierra, Mar y Aire.

- Pues yo soy Gila, comandante del IV Comando para la independencia de Cartagena, ciudad que tiene una gloriosa historia secesionista. ¿Qué tengo que hacer para organizar el referéndum de independencia en esta ciudad?

- Lo primero, mentir con vehemencia a todo el mundo y, a continuación, proponer una ley que se pase por el arco del triunfo a la legalidad cartagenera.

- Eso está hecho. ¿Y después?

- Después debe usted movilizar su División Acorazada porque sin tanques no se consigue nada. Convoque a los tractores del campo de Cartagena y que bloqueen los edificios oficiales.

- Nada más fácil, Caudillo Puigdemont.

- Además, tiene usted que movilizar también a una Unidad Especializada del Ejército. A nosotros nos fue muy bien la División de niños de diez años a las órdenes directas del general Arturo Mas.

- No sé si tendremos tantos niños dóciles. Aquí no se les ha educado adecuadamente y son muy levantiscos, pero lo intentaremos.

- A continuación, comandante Gila, para burlarse de que les intervengan las urnas, las papeletas y el censo, debe usted dar instrucciones para que los vecinos utilicen, como urnas, las papeleras de su casa, sus tarjetas de visita para votar y que se pueda depositar el voto en cualquier sitio.

- ¿No me acusarán de antidemócrata, Caudillo Puigdemont?

- Eso se arregla fácilmente inventándose 4 centenares de heridos por las cargas de la Policía.

- Es que en Cartagena policías y guardias civiles son muy respetuosos.

- No sea usted tan cándido, comandante Gila. Busque fotografías de los niños apaleados hace cuatro años por los Mossos d’Esquadra aquí en Barcelona y las multiplica a través de las redes sociales. Después, ¿tendrá usted ancianas?

- Sí, Caudillo, tengo cuatro.

- Pues que se impregnen la cara con salsa de tomate o con mercromina, que eso impresiona mucho por el contraste con el pelo blanco.

- ¿Algo más?

- Sí, para autentificar aún más el referéndum, que una de sus ayudantes diga ante la Sexta que le han roto todos los dedos uno a uno y que además le han tocado las tetas.

- ¿Con lengua o sin lengua?

- Mejor con lengua, y que se vende la mano para demostrar el sadismo de la Policía cartagenera.

- ¿Falta algo, Caudillo de Cataluña?

- Pues claro. Tiene usted que inventarse el resultado, proclamando el 90% por ciento de síes y después anuncia su comparecencia en el Pleno Municipal.

Allí proclama la independencia de Cartagena y a continuación la suspende para iniciar un diálogo.

- Pero entonces, ¿hay o no hay independencia?

- Eso ya se verá, alma de cántaro, pero con esa ambigüedad evitará que le metan a usted en la cárcel, que la sombra de los barrotes es muy dolorosa.

- Cuelgo ya el teléfono, Caudillo Puigdemont, y me pongo al trabajo, aunque no sé si estaré a la altura de usted ni en la mentira ni en la farsa. Eso es casi imposible.