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LA SOLUCIÓN BORRELL

lunes 23 de octubre de 2017, 10:52h
Olieron el miedo del Gobierno y violentaron durante años la Constitución, su Estatut y los derechos de más de la mitad de los...

Debatido, comentado, reproducido en las redes sociales, incluimos a continuación el artículo que, con este título, ha publicado Luis María Anson en el diario El Mundo.

“Olieron el miedo del Gobierno y violentaron durante años la Constitución, su Estatut y los derechos de más de la mitad de los catalanes”, escribe Araceli Mangas en el artículo más sagaz que he leído sobre la crisis catalana. Y se refiere a la banalización del riesgo por parte del Gobierno, advirtiendo que no nos dejemos enredar en disquisiciones de leguleyos secesionistas porque la suspensión de la independencia es una mera trampa para “noquear al Gobierno y permitirles completar el control efectivo del territorio de Cataluña”.

Araceli Mangas se manifiesta con valiente rotundidad al pedir la dimisión del presidente del Gobierno porque no hizo nada “en 2013, ni en 2015, cuando aprobaron la hoja de ruta, ni aun cuando aprobaron las dos leyes de desconexión en septiembre pasado”. Cree la catedrática que el PP debe aceptar, para enfrentarse con el órdago secesionista, que se forme un Gobierno de coalición nacional con Ciudadanos y con los “dirigentes sensatos que aún puedan quedar en el PSOE”. Apunta Mangas varios nombres para presidir ese Gobierno, entre los que destaca el de Borrell. A muchos les parecerá una fórmula equilibrada, capaz de superar el vértigo que vive España. Borrell es un hombre prudente, experto en la alta política nacional y europea, autor de libros relevantes e inequívocos. Y además catalán.

Apunté hace un par de semanas la conveniencia de pensar en Borrell como presidente de la Generalidad. Mangas ha ido más allá y cree que un Gobierno de coalición nacional en Madrid presidido por Borrell dejaría de parapetarse tras los fiscales y los jueces, para restablecer los puentes rotos con la mitad de Cataluña, y negociar la reforma constitucional. El botarate Puigdemont no es un interlocutor válido, pero una vez puestos a disposición de la Justicia los presuntos golpistas, el Gobierno de coalición presidido por Borrell podría dialogar con las nuevas autoridades catalanas. Se trata de una vasta operación política que llevará años pero con perspectivas de encontrar soluciones dentro siempre del marco constitucional. “Necesitamos -escribe Mangas- un Gobierno fuerte y una Constitución reformada para recuperar el seny y la concordia”. Con lo que no cuenta la autora del sagaz artículo publicado en EL MUNDO es que ni Rajoy ni Sánchez están dispuestos a ceder sus posiciones. Por el contrario, se enrocarán, uno en la Presidencia del Gobierno; el otro en la ambición de sentarse en la silla curul de Moncloa.”