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JOSÉ ANTONIO SENTÍS O EL PERIODISMO DE CALIDAD

sábado 11 de noviembre de 2017, 10:56h
Era uno de los nombres grandes de la profesión. Estaba enamorado del periodismo y a él dedicó su vida entera...

Era uno de los nombres grandes de la profesión. Estaba enamorado del periodismo y a él dedicó su vida entera. Mantuvo siempre la curiosidad y la zozobra sobre el filo de la actualidad. Jamás se dejo arrastrar por la frivolidad o la ligereza. Hizo un periodismo de calidad con exigencia máxima en el contraste de la noticia y documentada seriedad en la opinión. En los periódicos impresos, hablados, audiovisuales y digitales, también en la agencia de noticias dejo muestras incontables de su talento y su sagacidad.

Tuve la suerte de trabajar junto a él muchos años. Aprendí mil lecciones de su integridad y de su conocimiento profundo de la profesión. Aquí en El Imparcial hizo una labor excepcional que permitió al periódico consolidarse entre los quality papers digitales más reconocidos. Al frente de Radio Nacional de España, Jose Antonio Sentís demostró cómo debe ser una radio pública, dirigiéndola con ecuanimidad y objetividad. En el excelente equipo profesional de Radio Nacional dejó un recuerdo imborrable de eficacia y seriedad.

Supo elogiar al poder cuando el poder acertaba; criticar al poder cuando el poder se equivocaba; denunciar al poder cuando el poder abusaba. Y no solo al poder político, también al poder económico, al poder financiero, al poder sindical, al poder intelectual, al poder universitario…

A lo largo de toda su vida hizo culto a la amistad y por eso fue un periodista querido, no un periodista temido. Adoraba a la familia, a su mujer y a sus hijos de los que se sentía especialmente orgulloso. Rindió culto al sentimiento familiar. Deja entre los que fuimos sus compañeros, un vacío profundo e irremplazable. Hizo frente con gran entereza y hasta el último momento a la enfermedad implacable y, al cruzar la frontera del más allá, nos ha llenado a todos de dolor y de renovada admiración por su vida ejemplar.