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CIUDADANOS GANA LAS ELECCIONES, PERO LOS SECESIONISTAS GOBERNARÁN

jueves 21 de diciembre de 2017, 23:43h
Albert Rivera acertó plenamente con la candidatura de Inés Arrimadas. Ciudadanos...

Albert Rivera acertó plenamente con la candidatura de Inés Arrimadas. Ciudadanos ha cosechado un éxito extraordinario ganando las elecciones catalanas en votos y en escaños. Pero los partidos secesionistas liderados por Puigdemont se han alzado con la mayoría absoluta de diputados, lo que significa un descalabro considerable para Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno acertó al aplicar el artículo 155 de la Constitución y se precipitó al convocar unas elecciones que debieron esperar unos meses más. Inútiles los tapujos y las veladuras. Sobran las justificaciones a posteriori. La realidad es la que es.

Los partidos constitucionalistas -Cs, PSC y PP- han sido derrotados por los secesionistas -JxC, ERC y CUP-. Las agrupaciones inspiradas o controladas por Pablo Iglesias, Cataluña en común-Podemos, no podrán inclinar la balanza hacia uno u otro bloque. Miguel Iceta se ha quedado lejos en sus aspiraciones a la presidencia de la Generalidad. Está claro también que la vencedora de las elecciones, Inés Arrimadas, no encontrará apoyos suficientes para gobernar. Y que Carlos Puigdemont tiene altas probabilidades de liderar el bloque secesionista. Conviene resaltar que, en números redondos, los independentistas han conseguido 2.000.000 de votos de un censo electoral por encima de los 5.500.000 electores.

Publiqué en la mañana de este jueves un artículo en el diario El Mundo con el título La clave de hoy: el 168. Lo reproduzco íntegramente a continuación.

“Esta es la clave de hoy. Gane quien gane, ocurra lo que ocurra, el Gobierno de la nación tiene la obligación de dejar bien claro que una eventual victoria del secesionismo queda sometida al artículo 168 de la Constitución. En caso de que los soberanistas no respeten ese artículo, la maquinaria del Estado de Derecho volvería a descargar sobre la Autonomía catalana el artículo 155.

A nadie se le puede juzgar por ser independentista. Los catalanes que así piensan tienen todo el derecho a defender y propugnar la independencia de Cataluña. Pero dentro de la ley. La incongruencia de que un Parlamento regional apruebe por dos votos la secesión de una Autonomía española después de 500 años de Historia unida no puede repetirse. Es un despropósito que el Rey Felipe VI ha sabido denunciar ante el pueblo español.

La Constitución de 1978, respaldada por una abrumadora mayoría de españoles, y entre ellos los catalanes, tiene abiertos cauces para la independencia de cualquier región autónoma. Están claramente especificados en el artículo 168. Y a él hay que ceñirse. En caso contrario se violentaría la ley y el Estado de Derecho se vería obligado a activar de nuevo el artículo 155. No se trata de una opción del Gobierno sino del obligado cumplimiento de un mandato constitucional.

Este es el camino: los independentistas catalanes tendrían que solicitar en el Congreso de los Diputados, sede de la soberanía nacional, la supresión de los artículos 2 y 8 de la Constitución, así como la matización de algún otro. Y proponer que en el Título VIII se añadiera un nuevo artículo que dijera: “Cualquier Comunidad Autónoma puede proclamar su independencia si así se aprobara en un referéndum regional”.

Esa propuesta de los soberanistas catalanes debería conseguir en el Congreso de los Diputados el respaldo de una mayoría cualificada: los dos tercios de los diputados. A continuación, tendría que conseguir los dos tercios en el Senado. Después, el artículo 168 exige la convocatoria inmediata de elecciones generales. La propuesta soberanista debería alzarse con los dos tercios del nuevo Congreso y del nuevo Senado. Y de superar estas cautelas, estas mayorías cualificadas, se convocaría referéndum nacional para que todos los españoles, libres e iguales ante la ley, tomaran la decisión final. Si los secesionistas no respetaran en su integridad el artículo 168, al Gobierno no le quedaría otra decisión que aplicar de nuevo el 155.”

Hasta aquí lo que publiqué hoy en previsión de lo que podía ocurrir. El Gobierno de Rajoy, tan descascarillado tras la catástrofe electoral del PP en Cataluña, debería mantener firme la letra y el espíritu de la Constitución para impedir que el secesionismo se enseñoree de la situación. Sobre todo, si tenemos en cuenta que los independentistas han retrocedido y que sobre un censo de 5.500.000 de votos solo han conseguido 2.000.000.