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LA PRINCESA Y EL TOISÓN

martes 30 de enero de 2018, 14:33h
Felipe VI dedicó a su hija primogénita un discurso muy emotivo que pronunció en el Salón de Columnas del Palacio Real...

Felipe VI dedicó a su hija primogénita un discurso muy emotivo que pronunció en el Salón de Columnas del Palacio Real, en presencia de la Reina Doña Letizia, de la Infanta Sofía, de los anteriores Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, las Infantas Doña Elena y Doña Margarita, del presidente del Gobierno, la vicepresidenta, la presidenta del Congreso, el del Senado, varios ministros y solo ochenta invitados, entre los que se encontraban los caballeros españoles del Toisón de Oro, Víctor García de la Concha y Javier Solana, el director de la Real Academia Española, Darío Villanueva; Carlos Zurita, Alberto Aza, el duque de Calabria, el duque de Híjar y autoridades eclesiásticas y militares, así como personas ligadas a la Casa Real como Teresa Sanjurjo o Alfredo Pérez de Armiñán. A mí me invitaron tal vez porque, muerto Fernando Álvarez de Miranda, soy el único Consejero que queda vivo del Consejo Privado de Don Juan, al que su nieto dedicó unas palabras de reconocimiento históricamente certeras.

La Princesa de Asturias recibió el Toisón de Oro que le impuso su padre sin nervios aparentes y se fue a besar a la Reina, a su hermana Sofía, a sus abuelos Juan Carlos y Sofía, que estaban emocionados, y también a sus abuelos maternos. Saludé a Doña Leonor y la Reina me dedicó unas palabras que consiguieron emocionarme. Doña Letizia es la inteligencia viva, el sentido de la solidaridad, la sencillez permanente y la prudencia.

Tuve ocasión de hablar con el presidente del Gobierno, que me resumió la situación catalana y la actitud de Torrent al suspender o aplazar el acto de investidura. Toda mi vida he respetado el off the record y, naturalmente, no voy a cometer el dislate de desvelar lo que Mariano Rajoy me dijo. Hablé también con el ministro de Asuntos Exteriores y con tantas gentes de interés que, tras el besamanos, se congregaron en la Sala Gasparini.

Párrafo aparte para Don Juan Carlos. Le encontré intelectualmente en plena forma, simpático, burlón, sagaz, penetrante. Una suerte para Don Felipe, que tiene a su lado al español con más experiencia política y a un hombre equilibrado y responsable. Me pidió que llamáramos a Alfredo Pérez de Armiñán para que habláramos del Panteón de Reyes. Seguro que el presidente del Patrimonio Nacional atenderá a lo que Don Juan Carlos nos dijo.

En medio de tanta turbulencia política, un acto, en fin, casi familiar pero que atendía a una larga tradición de la Monarquía española. Al Rey Juan Carlos, todavía en la cuna, le impuso el Toisón Alfonso XIII y a Don Felipe, su padre, cuando el Príncipe de Asturias cumplió 13 años. El Toisón es la más alta condecoración que se otorga en el mundo, creada en 1430 por el duque de Borgoña. El sol, en fin, inundaba los salones del Palacio Real que acogían un acto inolvidable para todos los que a él asistimos. “Servirás a España con humildad”, le dijo Felipe VI a su hija.