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JORNADA 24: EIBAR 0 BARCELONA 2

El Barcelona aprueba con apuros ante el Eibar el ensayo antes de Londres | 0-2
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El Barcelona aprueba con apuros ante el Eibar el ensayo antes de Londres | 0-2

sábado 17 de febrero de 2018, 18:03h
Los catalanes supieron aguantar el ritmo y su calidad decidió el reparto de puntos. Por Diego García

La visita del Barcelona a Ipurúa no tardaría en desnudarse como una prueba de fuego previa al viaje que desembocará en el enfrentamiento londinense ante el Chelsea, correspondiente a los octavos de la Liga de Campeones. José Luis Mendilíbar planteó con celeridad un partido jugado al galope, en el que los vascos, dispuestos en un 4-2-3-1 muy adelantado, presionaron muy arriba, compitieron con verticalidad fulgurante e impusieron, de salida, una batalla más física y de concentración que técnica.

El bloque de Valverde, que dejó en el banquillo a Coutinho para dar una opción a Paulinho, apostando por el equilibrio en el cuerpeo, tenía que sufrir para ir domando el tempo y dictando una pauta algo más pausada que el desenfreno promocionado por los locales. Pero el once de gala azulgrana tardaría en entrar en calor y los armeros cercaron la meta de Stegen en un cuarto de hora volcánico. Tardaría sólo dos minutos Cote en cabecear con peligro sobre la meta visitante. Y Orellana e Inui se convertirían en punzones exteriores, bien enmarcados en un encuadre hiperactivo que sólo un chut desviado de Jordi Alba -minuto 6- enmendó.

El portero germano intervendría ante otro intento de Cote, vería cómo un lanzamiento desde la frontal con remate de Orellana se iba por encima de su larguero y detendría el chut hacia el primer poste emitido por Kike García, tras sentar a Piquè -minuto 8-. En el correcalles vigente, Mendilíbar ordenó un marcaje al hombre sobre Busquets que atascó la salida de pelota barcelonesa. La presión a toda cancha fructificaba, con robos adelantados ante una medular compuesta por Iniesta, Rakitic y Paulinho y desbordada. Ni las incorporaciones de Jordi Alba otorgaban aire al coloso. Pero, como en tantas otras ocasiones, la calidad se adelantó a los merecimientos.

En el minuto 15 Messi recibió un cuero que transformó en una contra que penalizaría la valentía posicional del Eibar. El argentino condujo lo suficiente para propulsar un pase quirúgico a la espalda de Arbilla que Luis Suárez, en un relámpago descontextualizado, usó para regatear a Dmitrovic y abrir el marcador. El talento brotó para negar relevancia a la reducción de espacios y la imposibilidad para acumular tres pases seguidos. Ya con ventaja en el electrónico, fruto de la pegada proverbial, el Barça afianzaría los pies en el barro, bien tratando de anestesiar con posesión, bien replegado para golpear al contraataque.

Orellana respondería en el 18 con un derechazo desde el pico del área que repelería el travesaño. Y es que el Eibar proseguiría su tratativa plena de personalidad hasta que el fuelle le diera. Ese intervalo alcanzaría, con algunos tramos de descompresión, hasta el intermedio. Y es que, aunque las circulaciones visitantes ganarían minutaje y velocidad, los vascos serían el actor principal de una trama que amén de evidenciar su orgullosa pujanza, refrendaría su mala puntería. Las recuperaciones en territorio rival seguirían nutriendo lo acertado de la apuesta de Mendilíbar, pero Jordan -minuto 26- y Kike García -minuto 36- no estuvieron acertados en la concreción.

No llegó el Barça a provocar más inquietud a Dmitrovic más que con un tímido cabezazo de Paulinho hasta que Messi, inconmensirable en la efectividad de su intermitencia, volvió a colocar la relación de fuerzas en su sitio. El 10 genial parió y remató otra maniobra en vuelo que concluyó con remate al poste -minuto 37-. Otra conexión con Suárez, al espacio de la espalda oponente, rozó la sentencia. Y antes del descanso sería capaz el zurdo de dejar a Jordi Alba en mano a mano con el guardameta local, aunque el colegiado señaló fuera de juego. Así se extinguiría un primer acto de superioridad táctica, producción atacante e intensidad armeras, con protagonismo de Orellana, de la que el puntero saldría a flote por mor de su refrescada consistencia sin pelota y la altura de su delantera.

Había sido muy exigido físicamente y mentalmente un Barcelona que venía de empatar dos veces seguidas y era examinado ante un rocoso sistema que otea las plazas europeas por méritos sobrados. Con la pesadez del césped creciendo al mismo ritmo que el cansancio global, quedaría por comprobar hasta qué punto arriesgaría la anatonmía el gigante, contemplando el colchón de puntos que le avala y la proximidad del compromiso continental. El imprevisto que supuso la lesión de Ramis -entró Lombán- no haría remitir la presión punzante vasca y, después de un puñado de imprecisiones, Messi volvería a avisar asistiendo ante el remate claero y desafortunado de Suárez -minuto 51-.

Acumularía centros laterales el combinado local, que ganaba la superioridad exterior con Arbilla, Cote, Inui y Orellana. Además, Jordan hería entre líneas a un repliegue visitante en el que Piqué y Umtiti gobernaron el juego aéreo. Un envío desde la izquierda engatillado por el extremo japonés, desviado, reforzaría la validez del desempeño que negó la posesión a los catalanes -minuto 57-. Volvía a encerrarse el Barça, sin amenazar ni concatenar pases. Y Valverde dio descanso a Iniesta -fuera de la dinámica, no era éste un partido plácido para su morfología- y metió a Coutinho, en un intento por modificar el la inercia. El brasileño, que no puede competir en Champions, debía ser trascendente para aflojar el esfuerzo de sus acólitos.

Pero, cuando la pelota y la iniciativa eran vascas, de forma absoluta, a falta de 25 minutos, Orellana cometió un error grosero y fue expulsado por protestar al árbitro -segunda amarilla-. Mendilíbar también sería expulsado por reclamar al colegiado que no amonestara a Luis Suárez por realizar la misma acción que sacó del verde al chileno. Y el producto de toda esta actividad extra curricular emergería un desenlace del choque mucho más endulzado del que preveía el equipo en ventaja. El ritmo se congelaría y el compromiso de los peones locales se nublaría hacia el desquicie sobrevenido.

El cambio de paisaje provocó que Valverde rotara a Paulinho -entró Aleix Vidal- y Escalante sustituyó a Diop. Cada vez le costaría más recuperar el esférico a los locales en la recta postrera. El Barcelona al fin aglutinaría posesión para cerrar un reparto de puntos más sosegado de lo pronosticable. Messi tendría el 0-2 después de una conducción maravillosa y, aunque Inui respondería para gastar los guantes de Stegen -minuto 80- y el goleador Charles jugaría la conclusión -recambio de Jordan-, Dmitrovic sacaría un cara a cara a Vidal pero no podría con el remate, ensuciado, de Alba para la sentencia -minuto 89-. Defenderían los locales la dignidad de un Eibar que llegó a la orilla de pie, con sabor amargo por la derrota después de haber dominado a un favorito tendente a la apatía en el epílogo.

- Ficha técnica:

0 - Eibar: Dmitrovic; Rubén Peña, Arbilla, Ramis (Lombán, min 46), Cote; Dani García, Diop (Escalante, min. 73); Orellana, Jordán (Charles, min. 82), Inui; Kike García

2 - Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto (Semedo, min. 89), Umtiti, Piqué, Jordi Alba; Busquets, Rakitik, Paulinho (Aleix Vidal, min. 73), Iniresta (Coutinho, min. 62); Messi y Suárez.

Goles: 0-1, min.15: Suárez. 0-2, min.87: Alba.

Árbitro: Hernández Hernández. Expulsó por doble amarilla a Orellana y amonestó por el Eibar a Diop y por el Barcelona, a Iniesta. También expulsó al entrenador local, José Luis Mendilibar

Incidencias: partido de la vigésima cuarta jornada de la Liga disputado en el estadio Ipurúa ante 6.760 espectadores (lleno).

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