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JORNADA 26: LAS PALMAS 1 BARCELONA 1

Un Barcelona indolente no despierta ante Las Palmas | 1-1
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Un Barcelona indolente no despierta ante Las Palmas | 1-1

jueves 01 de marzo de 2018, 22:56h
Messi a medio gas y la seriedad defensiva no le valieron a los líderes tres puntos. Por Diego García

El Barcelona aterrizó en Gran Canaria para afrontar el reto que le plantearía Paco Jémez, un entrenador que no podría contar con su mejor jugador -Jonathan Viera, vendido a China- y con el ancla que le da equilibrio a su riesgoso sistema -Peñalba no estaba disponible-. El técnico que ha colocado a los amarillos a un punto de la decimoséptima plaza desplegaría un 4-2-3-1 que presionaría arriba para tratar de batallar la posesión y, sobre todo, de maquillar sus lagunas defensivas. Pero el líder, obligado a ganar para mantener la distancia con el Atlético, sabría domesticar la estratagema isleña.

Valverde dio descanso a Piqué, Rakitic y Coutinho, pero no a Busquets, Iniesta, Messi y Suárez. No pudo contar con el sancionado Jordi Alba, por lo que el preparador vasco apostó por Digne y Vermaelen como acompañantes de Umtiti y Sergi Roberto. Por delante ascendieron a titulares Paulinho y Aleix Vidal en un esquema que alternó el intento por anestesiar el ritmo a través de la circulación certera con balones largos ante la adelantada zaga rival -que cuando tenía el cuero Stegen quedaba apostada en la medular-.

Así, se desarrollaría un escenario tendente al intercambio de imprecisiones y al centrocampismo. En ese paisaje se manejaría con mejor desempeño un Barça que también presionaría y que sangraría la salida del juego ajeno. Producto de esa maniobra posicional adelantada, los azulgrana abrirían fuego. Lo hicieron tras un fallo grosero del central Ximo Navarro, que regaló la pelota a Messi. El argentino aceleró para fabricar un dos para uno con Gálvez como único rival y Luis Suárez como aliado. Chichizola acabaría tapando el remate del uruguayo para salvar a los suyos -minuto 8-. Y el meta volvería a ser crucial dos minutos más tarde, pues negó al 10 culé un gol de falta en base a un vuelo extraordinario.

El paso del minutaje fue desatando las costuras de la valentía de Jémez. Sin un aglutinador de fútbol y creatividad en el ecuador del terreno, pues Vicente Gómez estaba sufriendo un marcaje implacable y Etebo no funcionó, la UD naufragaría en su idea y antes del minuto 10 sus dos laterales ya vieron la amarilla -Aguirregaray por una patada muy agresiva a Iniesta y Dani Castellano por abortar un error posicional que pudo ser trascendental-. Messi hería en la mediapunta, aprovechando los huecos que dejaban los locales tras perder la posesión. Y en el minuto 20 inaguruó el marcador: puso en la escuadra de Chichizola un lanzamiento de falta desde la frontal -posterior al derribo, in extremis, de la desesperada y superada retaguardia de Jémez-.

Se constataba la distancia entre las intenciones del preparador canario y las características del capital humano con el que cuenta. El duelo, interpretado como un cuerpeo de poder a poder, se desestructuraría por la consistencia del puntero. Y también por la exclusividad de la fragilidad defensiva de los isleños. Sólo Halilovic pudo desestabilizar, a la contra, al equipo en ventaja. El croata chutaría demasiado angulado desde el pico del área en el 13, lanzaría por encima del larguero un falta en el 25 y pondría un centro que Calleri remató sin dirección en el 30. La falta de conexión entre las líneas neutralizó a Tana y a Jairo, mermando mucho la capacidad productiva amarilla.

Etebo lanzaría a las nubes un proyectil pasada la primera media hora, cuando el Barcelona seguía pretendiendo la horizontalidad controladora al tiempo que descubría errores ajenos en la salida del cuero que mutaban su filosofía hacia la verticalidad, en el intento, sin sudar demasiado, de sentenciar a las primeras de cambio. Aún así, Vicente Gómez sería capaz de crecer algo, alimentado por la relajación en la marca colectiva azulgrana, y surtió a Calleri de uno de los pocos esférico francos para el golpeo de los que dispuso el punta único amarillo. Fallaría el ex de Sao Paolo en el 35 y ese susto volvería a provocar el ascenso de la atención táctica de la adelantada defensa visitante.

Volvería Etebo a chutar fuera de arco y desde larga distancia, actuando en coherencia con el anhelo de sus compañeros de llegar al descanso disfrutando de más pelota y, sobre todo, de tino para jugar en cancha rival. Esa ganancia de metros local rimaría con la intermitente bajada de revoluciones azulgrana. Sin embargo, no podrían inyectar el ritmo estudiado para sacar de eje a un plácido coloso catalán, mucho más eficaz sin pelota que en la combinación. Le bastaría a los de Valverde lucir seguridad en fase defensiva para granjearse una ventaja sin un horizonte amenazador.

Pero Jémez debió insuflar más fe en su libreto en el entretiempo, pues los amarillos saldrían a la reanudación con la energía y la autoestima por las nubes. En consecuencia, Calleri avisaría en tras una pared con Etebo ante los primeros síntomas de complacendia coral visitante. Y en el 47 el colegiado entendió que Sergi Roberto agarró a Aguirregaray en el área hasta el punto de cometer penalti. El voluntarioso lateral charrúa cabecearía a la madera pero su escorzo sería anulado por una decisión arbitral muy polémica -cima de un cúmulo merecido de protestas catalanas-. Calleri transformó la pena máxima con un derechazo al ángulo. Y las tablas, inesperadas por el gigante, ahondarían en el mandato canario sobrevenido.

En el 53 Umtiti se relajaría en una carrera con Etebo que desembocaría en una falta en la frontal que Gálvez mandó a la tribuna. Se había modificado por completo la relación de intensidad y concentración de ambos bandos y en ese punto Las Palmas jugaba en territorio visitante, rondando la frontal de Stegen y sumando acciones a balón parado. Valverde respondió quitando a un Aleix Vidal transparente y metió a Coutinho. El Txingurri necesitaba que sus pupilos reaccionaran y se metieran en dinámica otra vez, pues Calleri no remataría un mano a mano con el meta teutón por poco. Le ganaban las porfías a los barceloneses, incapaces de fluir en la combinación.

Rakitic también saltaría al verde -se sentaría Paulinho, desaparecido- y pasado el 60 de juego el Barcelona se entregaba a cambiar su morfomología para recuperar el timón del tempo y la pelota. Sólo una volea desviada de Suárez había examinado a Chichizola en el ida y vuelta que favorecía a los isleños. Pasado el shock y el tramo de apagón, el favorito subió líneas para negar las transiciones punzantes a los locales y, sobre todo, ahorrarse la incertidumbre a la que les había conducido Jémez. Porque Calleri se eregiría en un problema pegajoso para Vermaelen y Umtiti y las líneas culés se rompían cuando el tridente marraba un pase.

Ter Stegen salvaría a su zaga taponando, fuera del área, un pase de Vicente Gómez a la espalda blaugrana cuando el combate entraba en los 20 minutos finales. Gómez, fundido, daría el relevo a Aquilani, jugador de rol similar, para afrontar el epílogo sin dejar de luchar por redondear la campanada con una victoria. No terminaría de acelerar el pase un Barça incapaz de cambiar de ritmo para superar el endeble equilibrio amarillo. Por ello Valverde quemó las naves y sustituyó a Iniesta -gris- por Dembelé. No le quedaba otra al líder, ya inmerso en una contrarreloj. Y Castellano pagaría su esfuerzo lesionándose -entró Macedo- cuando el cansancio anegaba el timing de las ayudas defensivas de las dos trincheras.

Los 10 minutos postreros representarían el asedio inocuo del Barcelona. Ocho de sus peones circundarían el área de Chichizola, con la UD atrincherada. La épica defensiva local y la lucidez ofensiva visitante se fiscalizarían. Tana y Suárez -negado- no amortizarían sus ocasiones y los azulgrana padecerían de urgencia, siendo ésta evidenciada cuando no tiraron la pelota fuera ante la lesión muscular de Jairo que le tuvo varios minutos sobre la hierba -entró David García-. Los cambios no surtirían el efecto ansiado por Valverde y Chichizola no tendría trabajo. El Barcelona pagó su vaivén relativo a la concentración y pinchó, reduciendo su colchón a cinco puntos ante la trabajada catarsis de Las Palmas. Los seis minutos de descuento resultaron un ejercicio de impotencia del favorito.

- Ficha técnica:

1. UD Las Palmas: Chichizola; Aguirregaray, Gálvez, Ximo Navarro, Dani Castellano (Míchel Macedo, min. 75); Vicente Gómez (Aquilani, min. 70); Halilovic, Tana, Etebo, Jairo (David García, min. 86); y Calleri.

1. FC Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Umtiti, Vermaelen, Digne; Aleix Vidal (Coutinho, min. 57), Paulinho (Rakitic, min. 63), Busquets, Iniesta (Dembélé, min. 75); Messi y Luis Suárez.

Goles: 0-1, min. 21: Messi. 1-1, min. 48: Calleri, de penalti.

Árbitro: Antonio Miguel Mateu Lahoz (Comité Valenciano). Mostró tarjeta amarilla a los jugadores locales Aguirregaray (min. 5), Dani Castellano (min. 10), Ximo Navarro (min. 20), Etebo (min. 66), Gálvez (min. 68) y Calleri (min. 94), y a los visitantes Digne (min. 24), Sergi Roberto (min. 41) y Umtiti (min. 52).

Incidencias: Partido de la vigésima sexta jornada de LaLiga Santander disputado este jueves en el Estadio de Gran Canaria ante 23.778 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Enrique Castro 'Quini', exjugador del Real Sporting de Gijón y del FC Barcelona, fallecido el pasado martes a causa de un infarto.

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