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LIGA DE CAMPEONES - OCTAVOS (VUELTA)

El Real Madrid y el PSG se juegan el curso y el proyecto en 90 minutos | 20:45/A3

lunes 05 de marzo de 2018, 23:44h
Los dos clubes lucharán para que las lesiones no condicionen el desenlace de la eliminatoria estrella de los octavos de final de Champions.

"No fue un partido de jugadores contra jugadores. Hubo influencias del exterior. No quiero seguir porque no quiero que se tome como una excusa, pero todos lo sintieron así. Para mí es una falta de respeto para París y para Francia". Así ha expresado Antero Henrique, director deportivo del PSG, el estado de ánimo del coloso francés horas antes de medirse al Real Madrid en la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones. Y ha ido a más. Ha denunciado que "no es sólo de este partido, la temporada pasada fue lo mismo", en referencia a la sangrante e histórica remontada del Barcelona que sufrieron y que relacionan directamente con una actuación arbitral deficitaria. "Queremos un arbitraje excepcional", finaliza para meter presión al colegiado Felix Brych y, sin querer, desnudar que la presión rebosa en cada esquina de la entidad francesa.

El caso es que el conjunto de Unai Emery tiene ante sí un cruce de caminos, como también lo sufre Zinedine Zidane. Los dos entrenadores saben que se juegan su futuro a una carta, pero son el vasco y la escuadra parisina los que interpretarían una eliminación prematura como el segundo cataclismo consecutivo a su proyecto. Un golpe fatal al apego de la directiva catarí por el balompié si se examina la inversión realizada y el rendimiento logrado. Los fichajes de Neymar y Mbappè (el primero está de baja y el segundo, entre algodones) pretendieron dar el salto de calidad definitivo, en el enésimo intento por conquistar Europa. Mas esa obsesión enfermiza se topó con el chispazo de la renacida puntería merengue que desembocó en un 3-1 que incomoda a ambas delegaciones.

El líder de la Ligue 1, que cuenta con Marquinhos, su central predilecto, también tocado, ya ha saboreado la capacidad madridista para descerrajar zarpazos de competitividad descontextualizados de su inercia. El Bernabéu dio testimonio de la concentración mística, intermitente e imprevisible que acompaña a la plantilla ganadora de tres Champions en cuatro temporadas. Y también atestiguó la falta de consistencia mental de los galos cuando la exigencia continental aprieta. Por todo ello se aferran a su mandato autoritario cuando se juega en el Parque de los Príncipes. En ese feudo le asestaron un 3-0 al Bayern en la primera fase de la que salieron como el máximo goleador del torneo.

Emery y el jefe de la manada Thiago Motta, entre otros, han lanzado mensajes en esta dirección para convencerse y convencer a su tribuna de que en casa todo es posible. Además, cuentan con la propulsión del hambre por tocar gloria de muchos de los componentes de ese camarín y el sentimiento de venganza que han desarrollado contra el arbitraje y los clubes que consideran protegidos por el gremio de los trencillas. Di María encabezará el ramillete de talento (aliñado por Draxler, Mbappè, Cavani, Pastore o Dani Alves) con el que la delegación parisina necesita desnudar las carencias tácticas y los agujeros de intensidad y compromiso que vienen trompicando el desempeño de los españoles desde agosto.

Con un 2-0 le vale para, como se han fijado en una reunión desarrollada este domingo, demostrar que son mejores que el defensor del título. Por ello manejarán dos opciones: salir de manera ardorosa, tratando de incendiar el ritmo con una presión ardorosa y una verticalidad agresiva, o contemporizar, con o sin posesión, aguardando a lanzar el aguijón que acerque el objetivo. Porque el PSG sabe salir a flote marcando la pauta o agazapándose y saliendo en vuelo -véase el gol de Rabiot en Chamartín-. La remontada no es utópica y esto le urge a Emery aclararlo a su pupilos, pues el Madrid, resabiado, podría jugar con la impaciencia ajena si tiene uno de esos días en los que la solidaridad de esfuerzos y el rigor táctico de todas sus piezas riman.

Se espera que la estructura defensiva y de la medular no varíe demasiado, con Verrati y Rabiot como interiores, Mbappè, Cavani y Di María (o Draxler) como tridente y Alves y Yuri -o Kurzawa- como puñales desde los carriles. Sin embargo, la pieza de ancla del centro de campo es una incógnita tan grande como la ambición de Emery, ya que la fulgurante vuelta de Marcelo y la presencia de Carvajal podrían anestesiar la valentía del estratega vasco. Y posicionar a Lo Celso, mediapunta creativo, como mediocentro defensivo naufragó en el primer capítulo de la eliminatoria. Asimismo, el estado de forma de Lass Diarra y de Motta no ofrecen garantías, contemplando el potencial del contragolpe madridista.

En esta batalla por demostrar quién tiene una plantilla más larga que ha deparado la fortuna, el escuadrón español aterrizará en París con la posibilidad de seguir la senda de la anestesia (circulación de la pelota) o del vértigo (achique y latigazo). Las armas disponibles y las variantes argumentales son similares a las del contrincante, por lo que las dudas de Modric y Kroos, amén de la posible caída de prestaciones si finalmente faltan, bien pueden mantener el guión que elija Zidane. Isco, Asensio, Lucas Vázquez, Bale y Kovacic orbitan los matices presentes en el libreto del técnico que tiene como mayor reto seducir a los mitos que gestiona para que suden con lógica durante 90 minutos. No en intervalos.

El 4-4-2 o el 4-3-3 encajan igual de bien dentro del guión madrileño. El primer dibujo tendería a la gestión controladora de la cosecha y el segundo, muy presente en la idiosincrasia de la obra de Zizou, desataría al tridente para ir a la guerra y cazar goles a domicilio que derroquen la convicción de una defensa nada infranqueable. En cualquiera de los dos pentagramas se exigirá a Ronaldo mantener el respingo anotador actual y a Benzema ilustrar la vigencia de su visión de juego para ocupar la mediapunta y expoltar esa veta del juego entre líneas que desbroza cualquier retaguardia si está engrasada. Y, como viene siendo señalado, estará prohibido repetir desajustes tras pérdida. La zaga y Casemiro están intactos desde el plano físico, pero no sólo ellos alcanzarán a frenar un pronosticable vendaval local.

Así pues, este martes el mundo mirará hacia el coliseo que ya vio fenecer al Real Madrid en cada una de las eliminatorias en las que debió comparecer allí. En el 93, con 3-1 en la ida, el PSG tumbó a la Quinta del Buitre en la UEFA con un 4-1, y en el 94, en la Recopa, también sería eliminado el gigante español. Pero, como se ha dicho antes, el magnetismo de los madridistas actuales no entiende de lugares inhóspitos (ya conquistaron Italia y Alemania) ni de precedentes, con lo que eso significa en relación con la bipolaridad demostrada en esta temporada. La pegada, el sentido colectivo y el control de los errores serán fiscalizados, al extremo, en las dos direcciones. Porque concluir el año en el sexto día de marzo, para estos dos aristócratas, es abrasivo para la digestión.

- Alineaciones probables:

- PSG: Areola; Dani Alves, Marquinhos, Thiago Silva (o Kimpembe), Kurzawa (o Yuri); Lo Celso (o Diarra), Verratti, Rabiot; Di María, Cavani y Mbappè.

- Real Madrid: Keylor Navas; Marcelo, Sergio Ramos, Varane, Carvajal; Casemiro, Modric (o Lucas Vázquez), Kroos, Isco (o Bale); Ronaldo y Benzema.

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