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SOLO 20.000 PERSONAS SE MANIFESTARON EN FAVOR DE LA INDEPENDENCIA “EFECTIVA Y REAL” DE CATALUÑA

lunes 12 de marzo de 2018, 12:30h
Si no se establece una política seria y a largo plazo para combatir el secesinismo catalán, desde la cátedra al tebeo...

Si no se establece una política seria y a largo plazo para combatir el secesinismo catalán, desde la cátedra al tebeo, el número de independentistas seguirá creciendo. Mariano Rajoy se muestra impenetrable en este sentido, tal vez porque no tiene nada que penetrar. La defensa de la verdad histórica y la lucha contra los independentistas exige copioso presupuesto, decisión política y un plan que impregne a Cataluña entera, diciendo justo lo contrario de lo que, durante más de treinta años, han mentido los secesionistas.

A pesar de la coacción y el miedo, hay algunos signos esperanzadores. La ANC organizó una manifestación en favor de “una independencia ya, real y efectiva”. Pretendían alcanzar el millón de manifestantes que luego las terminales mediáticas hubieran convertido en dos millones y medio.

Pues no, la ANC solo concentró a 20.000 personas, según los partidos de la oposición, y 45.000 según la Guardia Urbana, claramente favorable a los propósitos de los organizadores de la manifestación. El espectacular fracaso apenas ha trascendido porque los medios de comunicación soberanistas lo han silenciado y los constitucionalistas, incapaces de desembarazarse de sus contradicciones y sus complejos, apenas han subrayado el desastre de la manifestación.

El ciudadano medio catalán, incluso el cercano a las tesis secesionistas, está harto de lo que está ocurriendo. Los partidos independentistas solo buscan su propio medro mientras la economía catalana se degrada y la imagen, tanto la de Cataluña como la del resto de España, se fragiliza internacionalmente.

El fracaso de la manifestación secesionista de la Asamblea Nacional Catalana es la lógica consecuencia del hartazgo que padece el pueblo de Cataluña ante tantos sectarismos y despropósitos acumulados, con los horizontes cerrados a la estabilidad que necesita aquella Comunidad Autónoma para su recuperación y su progreso.