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TRIBUNA

La URSS y la Federación Rusa

lunes 19 de marzo de 2018, 20:13h

Con motivo de las elecciones a la Presidencia de la Federación Rusa, me ha parecido interesante releer las dos Constituciones últimas de tan gran y poderoso Estado. Me refiero a la Constitución de la URSS de 1977 y la Constitución de 1993 del nuevo Estado de Rusia, tras la caída del comunismo de la URSS. No tiene desperdicio la comparación de esos dos textos legales, para ver los cambios que conlleva la historia en un mismo país tras revoluciones sociales y engarce de sistemas políticos tan dispares en menos de un siglo.

Este año se celebra el ciento aniversario de la primera Constitución de la República Socialista Soviética, aprobada en 1918, tras la revolución que liquidó el régimen de los zares en Rusia, implantando el mal denominado régimen comunista -luego explicaré por qué lo califico así-. Pero, dicha celebración tan sólo será un recuerdo de aquel sistema totalitario fracasado que, desde la perestroika y el glasnot de Gorbachov, se fue desinflando, empezando la desintegración de la URSS con la separación independentista en 1989 de los estados bálticos de Lituania, Letonia y Estonia, que habían sido anexionados por la fuerza a la URSS con su ocupación en 1939; y a la que siguieron, luego, otros estados del anillo del envoltorio geográfico soviético con la separación de la URSS, en 1991, de Ucrania, Kazajistán , Bielorrusia, etc., quedándose con las repúblicas, provincias y distritos autónomos actuales que integran la denominada Federación Rusa o Rusia, que desde 1993 tienen una nueva Constitución, renunciando al anterior régimen soviético socialista y decantándose por formar teóricamente un nuevo régimen democrático liberal.

Pero, a lo que iba diciendo al principio, comparemos en algunos puntos la diferencia de una y otra Constitución. Me referiré tan sólo a algunos aspectos que diferencian uno y otro régimen de forma total. Basta con leer el prólogo de la última Constitución de la URSS de 1977, que todavía confiaba en llegar a conseguir el establecimiento del comunismo, pues se declaraba como un Estado soviético socialista maduro con miras a conseguir un Estado comunista sin clases sociales. Es decir, después de setenta años de espera, tras los gobiernos totalitarios de Stalin, con sus purgas, así como de Khrushchev y Brezhnev, todavía estaban suspirando por el ansiado comunismo, como última fase del socialismo marxista leninista. Así se indicaba en la introducción de dicha Constitución de 1977 lo siguiente: “La Gran Revolución Socialista de Octubre (de 1917) consumada por los obreros y campesinos de Rusia bajo la dirección del Partido Comunista, que encabezaba V.I. Lenin, derribó el poder de los capitalistas y terratenientes, rompió las cadenas de la opresión, estableció la dictadura del proletariado y creó el Estado Soviético. En la URSS ha sido construida la sociedad socialista desarrollada… de auténtica democracia, como etapa en el camino hacia el comunismo. El objetivo supremo del Estado soviético es edificar la sociedad comunista sin clases en la que se desarrollará la autogestión social comunista.” Pues bien, de todos esos principios, que todavía se creían posibles en la pretendida reforma de dicha Constitución en 1991, antes de la caída de Gorbachov, tan sólo ha quedado la momia de Lenin en el mausoleo la Plaza de Moscú, que ya ni siquiera es roja.

A partir de la nueva Constitución de 1993, y la proclamación del Estado Federal de Rusia, se dijo adiós al régimen comunista entrando en una nueva etapa. Esta nueva Constitución, que rige el Estado Federal de Rusia, se basa en los principios de los estados democráticos liberales que, en teoría, proclaman las libertades clásicas de asociación, de multipartidismo, de elecciones libres, etc., si bien, como se ha visto en las últimas elecciones, sigue ganando Putin la Presidencia de la Federación Rusa, como máximo órgano de dirección política del Estado, que perdurará seis años más en el poder, con un total de estancia -bien como Presidente o Primer Ministro- durante veinticinco años continuados, de momento. Lo que confirma el pase de la concentración de poder del secretario general del partido comunista de la URSS, a la concentración de poder en manos de un político que, bajo otros parámetros, también se está perpetuando en el mandato supremo de Rusia, tras un período de incertidumbre durante la transición política del comunismo al nuevo régimen de gobierno, que pretende ante todo otorgar estabilidad al país y conseguir de nuevo su supremacía en el orden mundial.

La nueva constitución de Rusia se basa, de forma literal aunque se pone en duda que sea real, en los principios liberales y democráticos clásicos, como se infiere de su artículo 2, al establecer que “Los más altos valores son el hombre, sus derechos y libertades”; constituyendo la norma suprema que rige sobre las repúblicas, provincias y ciudades autónomas que conforman el gran Estado multinacional de la Federación Rusa. Una cosa me ha llamado poderosamente la atención en dicho texto constitucional, (por lo que nos atañe en esos momentos en España), esto es, el interés de Rusia de dejar bien claro el principio de indivisibilidad de su territorio con esas indudables referencias que a continuación se indican, para que no cunda el ejemplo del separatismo que hubo en la década de los años 90 en su país: “La Federación Rusa garantiza la integridad e inviolabilidad de su territorio (art. 4.3); La estructura federal de la Federación Rusa se fundamenta en su integridad estatal; en su sistema unitario de poder estatal (art. 5.3); Todos los sujetos de la Federación Rusa son iguales en sus relaciones recíprocas con los órganos federales del poder estatal (art. 5.4); La Constitución de la Federación Rusa posee una fuerza jurídica superior y se aplica directamente en todo su territorio. La ley y otros actos jurídicos que se hayan adoptado en la Federación rusa no deben de oponerse a la Constitución de la Federación Rusa. Los órganos del poder estatal, los órganos del autopoder (autonomía) local, los funcionarios, los ciudadanos y sus organizaciones están obligados a observar la Constitución de la Federación Rusa y las leyes (art. 15, 1 y 2); No se admite la propaganda o la agitación que inciten al odio o a la hostilidad social, racial, nacional o de conciencia. Se prohíbe la propaganda de la supremacía social, racial, nacional, de religión o lengua (art. 29.2); Es competencia de la Federación Rusa: la organización de la Federación y el territorio de la Federación Rusa (art. 71.2); El Presidente de la Federación Rusa y el Gobierno de la Federación Rusa garantizan a tenor con la Constitución de la Federación Rusa el cumplimiento de las competencias del Poder Federal Estatal en todo el territorio de la Federación Rusa art. 78.4).”

En definitiva, a buen entendedor, pocas palabras. No hay duda de que Putin hará cumplir con toda su prepotencia tales principios, y no valdrán ya nuevas perestroikas ni glasnots en la nueva Rusia.

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