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TIRO CON ARCO

Pamuk en Madrid

Dani Villagrasa Beltrán
martes 10 de abril de 2018, 20:19h

Estuve en la charla del premio Nobel de Literatura turco Orhan Pamuk en el espacio de la Fundación Telefónica en Madrid. Al parecer, no quería hablar de política, pero en los compases finales de la conversación con Juan Cruz no pudo contenerse y dijo que lo que más le había llamado la atención en su última visita a España eran las sonrisas, el sol, la felicidad, en fin, las Ramblas. Sabía el escritor que quizá no es lo primero que se viene a la cabeza cuando se piensa en una Cataluña convulsa, agitada hasta la demencia por el ‘procés’. Pero que fue lo que vio, en contraste con una Turquía de la que apenas dio unas pinceladas: “Está en una situación política terrible ahora mismo y tengo a muchos amigos seriamente deprimidos por este asunto”.

Por supuesto, durante su estancia en Barcelona quisieron hacerle una comparación sobre lo que ocurre a ambos lados del mar Mediterráneo: “No es comparable. En España son, como mucho, 20 personas las que están en la cárcel por motivos políticos, y en Turquía son más de 50.000”. No sólo es sólo una cuestión numérica. Dice Pamuk que preferiría vivir en un país europeo donde se respeta la libertad de expresión, que en Turquía está desapareciendo.

La comparación con Turquía es una de las matracas del separatismo, que acciona además todos los tópicos de la España negra en el exterior. Lo mejor de escuchar a los que vienen de fuera es desprendimiento para ver las virtudes del país, que tantas veces damos por obvias. Los guiris representan la felicidad, acuñó hace tiempo una buena amiga –no tuve más remedio que apuntarlo en la libreta-. Se refiere a los ojos nuevos y disfrutones con los que miran las cosas, tan distintos a los ojos cotidianos con los que miramos los ciudadanos. Enturbiados de prensa malintencionada, de odio interesado y de revoluciones inventadas al calor del dinero público en la región más rica de España.

Tenemos que estar bien atentos a los halagos porque no abundan. Por eso me dio cierta esperanza escuchar a un escritor como Pamuk tirándole flores a España antes de una semana en la que los altavoces del separatismo han encontrado eco en la prensa europea. Debe ser que Orhan Pamuk no lee demasiado la prensa. Prefiere ir al Museo del Prado para ver a El Bosco. En todas las fotos que me devuelve Google Images aparece con una amplia sonrisa. Sonreír es una apuesta y una elección.

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