www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TIRO CON ARCO

Haters

Dani Villagrasa Beltrán
miércoles 25 de abril de 2018, 20:11h
No se es nadie, hoy en día, sin haters. Los haters, odiadores profesionales que aprovechan el anonimato de Internet para dar rienda suelta al odio contra algún personaje público o semipúblico que secretamente aman, son el verdadero termómetro del éxito social. Creo que va siendo hora de que los departamentos de recursos humanos tengan en cuenta a los haters como algo positivo en los procesos de selección. ¿Para cuándo un apartado del propio curriculum para esto, entre los cursos de inglés y los de informática? -O después de los másters, ya que estamos-. “Nutrido grupo de haters en mi haber, constante, regular y fanatizado”, y a continuación alguna muestra del refinado odio que destilan: ese adjetivo exacto, milimétricamente calculado para dar en el punto débil, en el ladrillo movedizo que sustenta el edificio del ego. Contaba Diana Aller que cuando lo de Meteosat -¡la primera faceta de Ignacio Escolar que conocimos!- ellos mismos llamaban a la radio haciéndose pasar por oyentes para decir lo mucho que odiaban al grupo, estrategia de márketing visionaria. Tener haters equivale a tener una posición en el mundo. Maquiavelo advierte de los peligros de la neutralidad: el que no se toma partido está sólo en la vida. Sin bando, nadie te defiende. La cita del Apocalipsis es conocida y explícita al respecto: “Por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”. En El Reino, Emmanuel Carrère recuerda un proyecto de Pier Paolo Pasolini para llevar al cine la vida de San Pablo. En él el personaje de San Lucas aparece como el “amigo de todo el mundo”, pero está lejos de molar: “Le toca el papel del oportunista, el cauteloso, el que vive a la sombra del héroe y, por último, le traiciona”, escribe Carrère que nota que para Pasolini el papel que juega el evangelista es el de “los relativistas y, digámoslo, de los colaboracionistas de todos los tiempos”. Pero al novelista sí le gusta Lucas, del que da su versión: “Un hombre que piensa que la verdad siempre tiene un pie en el campo del adversario”, es decir, “lo contrario de un sectario”. O de un tertuliano, añado yo. Para que te aplaudan en todos los campos hay que jugar en el Barça y haber marcado el gol que valió el único Mundial de fútbol de la Selección Española, ser de Albacete y nunca haber ganado ningún Balón de Oro que te ponga bajo el foco principal, aprovechar tu momento de mayor notoriedad para acordarte de un compañero fallecido y aún así. Para todo el resto, los haters.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (7)    No(0)

+
1 comentarios