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PUIGDEMONT PAGA A LA MASONERÍA

martes 01 de mayo de 2018, 13:59h
En tiempos de la dictadura de Franco solo había una cosa peor que proclamarse comunista: ser masón. Hoy, la masonería...

En tiempos de la dictadura de Franco solo había una cosa peor que proclamarse comunista: ser masón. Hoy, la masonería es legal, goza de respeto social y la gente se ríe de la manía persecutoria del antiguo dictador. Conserva influencia en algunos países de Europa y también en Estados Unidos.

El expresidente felón Carlos Puigdemont pagó al Gran Oriente de Cataluña una suculenta cantidad para que defendiera el derecho de autodeterminación de los catalanes. La información que ha proporcionado OK Diario no tiene desperdicio. En la web del Gran Oriente se lee: “El Gran Oriente de Cataluña, familia catalana de la gran masonería universal, se declara potencia masónica simbólica, independiente y soberana que ejerce su jurisdicción en el territorio nacional catalán”.

Mientras el Gobierno de España permanecía en la inopia, Carlos Puigdemont no daba puntada sin hilo. Su red de embajadas, amén de centenares de colaboradores, hacían lobby en las principales naciones del mundo para crear un clima favorable a lo que más tarde se convirtió en un intento de golpe de Estado. Varios de los presuntos golpistas están hoy en la cárcel y otros varios son prófugos en países extranjeros. Pero la lección está ahí. Mientras Rajoy “no hace nada porque el tiempo lo arregla todo y lo mejor es tener cerrado el pico”, los alfiles de la Generalidad se movían por el tablero del ajedrez internacional ganando posiciones.

La subvención al Gran Oriente de la masonería catalana es solo la punta del gigantesco iceberg de patrocinios, mamandurrias, concesiones y despilfarros del más vario género de la Generalidad para potenciar el aliento secesionista, fuera de la ley, de un sector de los dirigentes catalanes.