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Los productos agrarios cotizan al alza

lunes 28 de enero de 2008, 17:54h
Durante décadas los precios de los productos agrarios se han mantenido en niveles anormalmente bajos, entre otras razones, porque la Unión Europea colocaba sus cuantiosos excedentes, mediante subvenciones, en los mercados mundiales presionando a la baja las cotizaciones internacionales y causando, con ello, graves distorsiones en el comercio agrario. No ha sido la única potencia que ha procedido de esta forma; Estados Unidos y otros países desarrollados han venido practicando también políticas muy proteccionistas en la agricultura, compitiendo deslealmente con los países en desarrollo, generalmente más competitivos, pero que cuentan con unas limitaciones presupuestarias que les impiden adoptar ese tipo de políticas.

Desde hace algo más de dos años, pero sobre todo desde que comenzara 2007, los precios de los productos agrarios, especialmente los de la leche, los cereales o las semillas oleaginosas han iniciado una escalada sin precedentes recientes, y no es previsible que en los próximos meses asistamos a una caída significativa de las cotizaciones.

Mucho se ha especulado sobre cuáles son los factores que explican esta espectacular subida. La Política Agraria Comunitaria ha sido acusada de provocar, con sus sucesivas reformas, una reducción de la producción de cereales o de leche en la Unión Europea -antes la PAC era duramente criticada en los foros internacionales por lo contrario-. Pero los datos son tercos y no avalan por completo esa recriminación: en 2007 se han obtenido en la UE-15 23 millones de toneladas de cereales más que en 1992, cuando se llevó a cabo la primera reforma en profundidad de la PAC, la reforma MacSharry. Si es cierto que la producción de leche está estancada e incluso muestra, en la UE-25, una muy ligera tendencia a la baja, y también es verdad que la rigurosa aplicación de la cuota láctea en el espacio comunitario ha expulsado del mercado mucha "leche negra", especialmente en España.

En el conjunto mundial, y a pesar de las malas cosechas de algunos grandes productores como Australia, Nueva Zelanda o los países del este de Europa en los dos últimos años, ahora se producen 150 millones de toneladas de cereales más que hace tres lustros y se obtienen 114 millones de toneladas adicionales de leche.

Parece pues, que más que un problema de oferta, nos enfrentamos a un problema de demanda. Desde esta perspectiva, los biocombustibles han estado en el punto de mira como uno de los principales culpables. Y aunque su influencia no es despreciable, no conviene otorgarles más importancia de la que realmente tienen, pues, por ahora, sólo en Estados Unidos la desviación (por cierto, con subvenciones) de maíz hacia este fin es significativa. En Brasil, el otro gran productor mundial, el bioetanol se produce básicamente a partir de la caña de azúcar. En la Unión Europea apenas se destina el 2% de la producción de cereales a ese propósito, y en cuanto los precios rebasan determinados umbrales, la demanda por parte de la industria de biocarburantes se paraliza.

La subida de los precios de los cereales, de la leche o de las semillas oleaginosas está más relacionada con la creciente demanda de los países emergentes, especialmente de China e India, una demanda que crece tanto por el aumento del consumo humano, especialmente significativo en el caso de la leche, como por la espectacular expansión de sus sectores ganaderos, grandes consumidores de cereales. Baste, como ejemplo, decir que en China el consumo de carne se ha duplicado en las dos últimas décadas y el de leche, en sólo cinco años, se ha incrementado en un 220%.

Finalmente, no hay que despreciar la influencia de los mercados de futuros en el incremento de los precios. Hoy día el trigo ya no se vende, una vez cosechado, en el granero, sino que es objeto de transacción en los mercados de futuros, el trigo y, por supuesto, otros productos agrarios. Estos bienes se han convertido en una de las materias primas más rentables en los mercados financieros internacionales, algo que no ha pasado desapercibido para los Fondos de Inversión que han tomando rápidamente posiciones. La cuarta parte de los contratos que se negocian en los mercados de materias primas agrícolas son cerrados por estos Fondos, y no cabe duda de que las compras y ventas de unos intermediarios tan potentes tienen que ejercer influencia en los precios, como la están ejerciendo en las bolsas de valores.

María Josefa García Grande

Profesora de Economía Aplicada

María Josefa García Grande es profesora de Economía Aplicada en la Universidad de Alcalá.

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