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ENSAYO

Amos Oz: Queridos fanáticos

domingo 27 de mayo de 2018, 17:39h
Amos Oz: Queridos fanáticos

Traducción de Raquel García Lozano. Siruela. Madrid, 2018. 172 páginas. 16,95 €. Libro electrónico: 8,99 €.

Por Ángela Pérez

La editorial Siruela prosigue con su “Biblioteca Amos Oz”, excelente iniciativa para poner al alcance de los lectores españoles prácticamente toda la obra del escritor y periodista israelí -en cuidadas ediciones muy bien traducidas-, galardonado con varios premios, entre otros el Príncipe de Asturias de 2007, y candidato en varias ocasiones al Nobel. Un autor imprescindible por su calidad literaria y muy especialmente para conocer la historia y sociedad de su país, no pocas veces en el ojo del huracán de la actualidad, como precisamente en estos momentos, tras la controvertida decisión de Donald Trump de trasladar la embajada norteamericana a Jerusalén, y los recientes sucesos en la frontera de Gaza, que se saldaron con la muerte de más de un centenar de palestinos a manos del ejército israelí, último episodio del largo, trágico, endémico y parece que por desgracia sin solución conflicto árabe-israelí.

En la “Biblioteca Amos Oz” se han publicado hasta el momento numerosos títulos, entre otros Quizás en otro lugar, Una historia de amor y oscuridad -magnífica autobiografía novelada-, Conocer a una mujer, Tocar el agua, tocar el viento o La historia comienza. Ahora se recupera Queridos fanáticos, compuesto por tres ensayos, “Luces, no luz”, “Sueños de los que Israel debería librarse pronto” y el que da título al volumen, basados en una serie de conferencias pronunciadas por Oz en distintos lugares y foros.

Precisamente, cuando se le concedió el Premio Príncipe de Asturias, en el acta del jurado se destacó que Oz muestra “especial atención tanto a la defensa de la paz entre los pueblos como a la denuncia de todas las expresiones del fanatismo”. En Queridos fanáticos reflexiona y arroja luz sobre la naturaleza de un fenómeno tan complejo como devastador -y muchas veces sangriento-, pues, como recalca Oz, no se circunscribe a una única ideología o cosmovisión. Todos los fanáticos comparten la característica esencial que Winston Churchill les atribuye, y que Oz recuerda en su ensayo: “Un fanático es una persona que de ningún modo cambia de opinión y de ningún modo permite que se cambie de tema”, y que, explica Oz, “tiende a vivir en un mundo de blanco y negro. En un wéstern simplista de ‘buenos’ y ‘malos’. El fanático, de hecho, es alguien que solo sabe contar hasta uno. Y sin embargo, sin contradicción alguna, casi siempre tiende a revolcarse por placer en una especie de sentimentalismo agridulce, compuesto de una mezcla de ira ardiente y autocompasión pegajosa”.

Por otro lado, además de tratar sobre “el judaísmo como cultura, y no solo como religión o como nación”, aborda el enfrentamiento entre israelíes y palestinos, y el elemento fanático que lo emponzoña. ¿Un conflicto irreversible?, se pregunta. Y señala que esa palabra, “irreversible”, es la que “más me molesta y me enerva en los últimos tiempos”. Porque, pese a todo, Amos Oz, que confiesa “amo Israel incluso cuando no puedo soportarlo”, no tira la toalla de la esperanza en la paz. A Oz no le falta lucidez y sentido común, como ha venido demostrando y vemos palmariamente en Queridos fanáticos. Ojalá esa esperanza se cumpla.

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