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TRIBUNA

Ilustres catalanes, españoles

sábado 09 de junio de 2018, 20:04h

Se dice que el principal problema que tiene actualmente el Gobierno de España es Cataluña. Me ha parecido interesante comentar al respecto las obras de algunos ilustres catalanes que también han sido fieles a su condición de españoles a lo largo de nuestra historia en común. Así podemos señalar a personajes tan admirados en Cataluña como B. Carles Aribau que escribió Oda a la Pàtria, o a Joan Maragall con su Oda a Espanya. Los dos escribieron en catalán y en castellano, además de dominar otros idiomas; pero lo que aquí quiero resaltar es que ninguno de ellos negaron su condición de españoles. Dichas Odas son consideradas por los catalanes como obras poéticas fundamentales del romanticismo y modernismo dentro de la denominada Renaixença catalana. Quiero transcribir aquí algunos de los versos de tan señalados poetas para acreditar tal opinión personal. En la Oda a la Pátria, Aribau describe su añoranza de la tierra catalana, donde nació y murió, entonando su amor por la lengua de su infancia y de sus padres; escrita en Madrid donde vivió en su madurez desempeñando altos cargos de Estado, como el de Director General del Tesoro en el Ministerio de Hacienda en la mitad del siglo XIX, defendiendo los intereses de las industrias y empresas catalanas en la capital de España. También Joan Maragall en su Oda a Espanya, obra poética insigne del catalán escrita en 1898, se declara hijo de una triste España a la que le habla en una lengua distinta al castellano -como el mismo dice en su poema-, expresando su preocupación por la guerra de Cuba que sólo ha traído muertes y el derramamiento de la sangre inocente de sus hijos, pero no por ello renuncia a España sino que le dedica una Oda, o sea un canto a la Patria, con ansias de regenerar a España mediante la descentralización pero sin romper la unidad, pues se sentía plenamente español con esas palabras que publicó en 1908: “¡Viva España! En este viva España están todos los que aman a España en espíritu y de verdad. Los únicos que no caben en España son los que no quieren pertenecer a ella, o sea los enemigos de la verdadera España”.

Es cierto que el idioma catalán se ha usado a veces como un instrumento de reafirmación nacionalista que no siempre se ha conducido con signos de paz sino de división, incluso entre los propios lingüistas y escritores catalanes. El diccionario y la gramática del catalán han sufrido pugnas internas entre los que hablan dicho idioma, según las distintas regiones que conforman su ámbito. Están acreditadas las desavenencias entre el lingüista Antonio María Alcover, de Mallorca, que pretendía imponer sus criterios en la gramática oficial del idioma (que consideraba tripartito: catalán, valenciano, balear) y Pompeu Fabra, quien al final impuso su criterio exclusivo en las normas reguladoras del idioma catalán, amparado, como catalán de pura cepa, por las Entidades oficiales de Cataluña y el Instituto de Estudios Catalanes, aunque fuera un catedrático de química más que un lingüista, formado de manera autodidáctica. No obstante, lo que aquí he intentado exponer es que la situación en Cataluña no siempre ha sido tan crispada como en la actualidad y, conforme se ha visto, ha habido poetas catalanes eximios que también se han sentido igualmente españoles, a diferencia de los actuales gobernantes de la Generalitat de Cataluña que cada dia hacen ascos de su condición de españoles, con la paradoja de que se sirven de las instituciones legales de España, tales como las elecciones autonómicas cuyos electos votan al Presidente de la Generalitat, intentando luego servirse de dicho cargo para dinamitar la propia Constitución y el Estado de España con la intención manifiesta de separarse y de proclamar una República independiente. A todos ellos les recordaría las siguientes palabras de otro insigne poeta en lengua catalana, como Miguel Costa y Llobera que escribió el famoso poema El pi de Formentor, quien indica en otra de sus poesías horacianas, dedicada a los jóvenes, lo siguiente: Siau qui sou; mes no atiant vells odis de raça... Siau qui sou: mes no us tanqueu, ombrívols, dins una llar històrica sens horitzons. Volau sobre les terres enfora, amunt com l'àguila! (Sed quienes sois; pero no encendiendo viejos odios de raza... Sed quienes sois: mas no os encerréis, oscuros, dentro de una lar histórica sin horizontes. Volad lejos por encima de las tierras, hacia arriba como el águila!). En definitiva, ¡no os obcequéis en la obstinación de la cerrazón sin horizontes!

En conclusión, aquellos ilustres poetas catalanes amaban su lengua pero no fomentaban el odio ni propugnaban las diferencias de razas, ni menospreciaban a sus semejantes, ni renunciaban a su Patria, ni a España. Quiero acordarme aquí de Carmen Riera, otra escritora de renombre, que pertenece a la Real Academia de la Lengua Española y a la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, por su ambivalencia cultural en castellano y en catalán, cuyas obras por igual han tenido gran éxito en ambos idiomas. Mi enhorabuena a tan ilustre mallorquina, que nos da ejemplo de convivencia y respeto.

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