www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Católicos

domingo 17 de junio de 2018, 20:23h

Los remolinos informativos en las revueltas aguas políticas y futbolísticas han ahogado las palabras de José Ramón García Hernández. JoseRa, así conocido entre los suyos, es diputado del PP por Avila, portavoz en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados y candidato a presidir el partido. Ante la Junta Directiva de los populares propuso no abandonar a los católicos y volver al humanismo cristiano. Toda una osadía cuando Dios ha sido expulsado de la vida pública y no es táctico invocarlo.

Entre el PP de Rajoy, que abandonó al voto católico, el PSOE de Sánchez, que lo desprecia, y Ciudadanos de Rivera, que lo ignora, andan los católicos huérfanos de siglas políticas. O votan con la nariz tapada al mal menor, o se abstienen en espera de un partido que rescate los valores innegociables que fijó Benedicto XVI: derecho a la vida y protección de la familia, incluido el derecho de los padres a educar a sus hijos. Por cierto, el Papa Francisco sigue insistiendo en que el aborto es lo mismo que lo que hacían los nazis, aunque con guantes blancos. El moderno totalitarismo es aterciopelado.

La posición de los católicos españoles en la vida pública es insólita. Importantes cuantitativamente pero escasamente articulados y proyectados en lo social y político. La presencia de los laicos es raquítica. Su influencia nula. Solo se oye la voz de la Jerarquía. Sin eco alguno. Es meritoria la labor asistencial de la Iglesia. Sí, se sabe cómo dar trigo, pero no cómo predicar. Tan importante esto como aquello, pues el silencio suele interpretarse como ausencia de convicciones y soluciones. Sin ser ejemplo modélico, sí es referente el laicado italiano, que es y, además, está. Aquí ni somos ni estamos. Nadamos en la cómoda indiferencia y guardamos la ropa de la tibia indeterminación, cuando no de la cobarde neutralidad.

Hace más de un siglo, Herrera Oria, pionero de la presencia del católico en la vida pública, decía: Se lamentan los católicos porque el Parlamento elabora leyes impías. Pero ¿qué os pensabais, que nuestros adversarios se habían de molestar y trabajar haciendo leyes a nuestro gusto y medida? Id a las urnas, disputadles los escaños y dejad de lamentaos. ¿Toda la culpa es de los gobiernos? ¿No tenemos también algo de culpa nosotros, más prestos a protestar que a hacer eficaces nuestras protestas? El propagandismo católico de Herrera supo sostener el Rosario en una mano y la papeleta del voto en la otra.

Los sacrificios y esperanzas de los españoles hicieron posible la Transición. La Iglesia católica contribuyó decisivamente. El Cardenal Sebastián lo confirma: Sin la contribución de los obispos y de muchos católicos no hubiera sido posible. Sin el Concilio Vaticano II y sin la postura clara y firme de la Iglesia las cosas hubieran sido diferentes. Por encima de colores y etiquetas políticas, la conciencia moral de muchos políticos cristianos fue también decisiva. Escasos como estamos de políticos cristianos con conciencia moral, recibimos alegres y esperanzados las palabras de JoseRa
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (20)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.