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ESPAÑA 2 - MARRUECOS 2

España, clasificada como primera de grupo por el VAR

España, clasificada como primera de grupo por el VAR
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El sistema tecnológico dio validez al gol anulado de Aspas y pitó un penalti no señalado a Irán, en el tramo final de ambos partidos. Por Diego García

A España le bastaba con empatar para acceder a los octavos de final de este Mundial ruso. Pero con Uruguay aguardando en Sochi se imponía la obligación de ganar a Marruecos para optar al primer puesto del Grupo B. Esta necesidad, en la que intervenía también el rendimiento simultáneo de Portugal -en su combate ante Irán-, restó cualquier ápice de comprensión a la relajación en el planteamiento de Fernando Hierro. Porque los marroquíes competirían como si de un derbi se tratara, heridos en su orgullo al quedar eliminados en la segunda jornada. Lo que no entraba en los pronosticable era el papel principal del VAR en el volcánico epílogo.

Koke y Lucas Vázquez perdieron sus escaños titulares en favor de un Thiago que participaría como pareja de Busquets para afianzar el mando a través de la posesión y el equilibrio tras pérdida, principal herramienta ofensiva de los africanos. Los favoritos debían batallar para refrendar esa condición, atendiendo a su espalda y jugando con precaución en el estilo combinativo, ya que la verticalidad promocionada por el seleccionador Renard Hervè lo exigía. Su 4-5-1 especulativo iba a desafiar a la paciencia, concentración y precisión de los españoles.

Comenzaría el duelo en el cauce previsto: cierre marroquí agresivo e intensivo, en cancha propia, y dominio nacional de la redonda. Y lo haría con un prólogo eléctrico en el que el último del grupo impuso su físico para neutralizar la influencia de la calidad técnica. Amontonarían pelotazos hacia el perenne cuerpeo de Amrabat. Con la intensidad por las nubes y el ajedrez convertido en una guerra de guerrillas, sólo un robo adelantado que desembocó en un centro de Isco -atrapado por Munir, en el cuarto minuto- escapó al tenso tacticismo.

Y cuando se cumplía el cuarto de hora inicial Iniesta y Sergio Ramos se aliaron para cometer un error garrafal en la salida del juego. Boutaïeb se hizo con el entuerto, encaró a De Gea en soledad y abrió el marcador -minuto 15-. Un apagón en la mentalidad abrasaba otra vez a la consistencia nacional, como en el debut ante el conjunto luso. Aunque la alegría del secundario duraría cinco minutos: en el 20, Isco, Diego Costa e Iniesta hilvanaron una triangulación distinguida que fue traducida en el 1-1 por el jugador del Real Madrid, con asistencia del manchego. Los pupilos de Hierro no torcieron el rictus, mantuvieron su convicción y recogieron el fruto.

De forma precoz se desnudaron las caras brillantes y tenebrosas de los dos escuadrones. Las defensas -Benatia no fue elegido para participar- se reivindicaban como la arista más frágil de los dos contendientes. Con insistencia. Y antes del 25 De Gea salvó a su retaguardia, tapando el mano a mano con Boutaïeb -tras un saque de banda, retrato de los desajustes de Ramos, Piqué y compañía-. Respondieron el centrál culé -con un testarazo que atajó Munir- e Iniesta -con un zurdazo a las nubes-. La construcción del juego en tres cuartos de cancha resplandecía, con Carvajal y Jordi Alba sumados a la medular, pero la inseguridad atrás quedó refutada.

Avanzaría el devenir hacia un tempo menos desenfrenado. La incomodidad que constituye gestionar los embates de Amrabat se tornaron en dureza colectiva, con Ramos e Isco como víctimas. Marruecos, encerrada en la frontal de su área, sacudía cornadas para oxigenar el esfuerzo de achique, pues Kaliningrado no vería más la lucidez en sus transiciones de los envites precedentes. Se habían colgado de su erosionado candado y de los fallos españoles para respirar. Y la aproximación al descanso, jugada en gobierno ambicioso de los favoritos -con intervalos fluidos de circulación perenne-, destacó a Isco e Iniesta como creativos iluminados. De los pasillos que imaginaban esos dos peones, escalonados en la mediapunta, brotó el desempeño coral evolucionado -rebosante de personalidad-.

Toda vez que entró en calor el dibujo desarrollado por Lopetegui en fase defensiva, el control de la escena resultó absoluto. El seleccionado entrenado por Hervè, cada vez más duro e impedido, pasó a pugnar por ganar el entretiempo. Perderían tiempo y acumularían faltas, desprovistos del horizonte del que gozaron en la desatención anterior de España. Busquets perdonaría al cabecear un córner por encima del larguero, sin marca, y Diego Costa no llegó por poco al centro de Iniesta -minuto 45-. Sobrevivieron los africanos, que únicamente chutarían sobre la meta de De Gea en el 43 -Ziyach se escapó por el carril de Achraf pero no encontró palos-.

El gol de Quaresma para Portugal empujó a Hierro a acometer una decisión en los vestuarios, ya que con este 1-1 y el 0-1 portugués, el estreno en la fase eliminatoria sería contra Luis Suárez y la mejor defensa del torneo. Sobre la mesa del seleccionador sobrevenido se cruzaba la búsqueda de más profundidad y ardor -con Vázquez o Asensio- o la contemporización y la confianza en que el cansancio mermaría el guión anatómico oponente. Silva debía desperezarse con el fin de que el 70% de posesión y el 7-3 en llegadas conluyera en goles. Sobre todo, porque Marruecos sí modificó su puesta en escena: presionaría arriba. Pretendiendo otro arranque flácido del coloso que acontecería.

De Gea hurtó, in extremis, un remate en el área pequeña a Boussoufa -minuto 50-. En el 55 un córner sacado por Isco significó una contra peligrosa de los africanos y, de inmediato, Amrabat descerrajó un cañonazo desde larga distancia que restalló en la cruceta. El aviso no fue interpretado de manera correcta por un sistema nacional que se había metido en el hoyo de nuevo. Con menos intensidad y concentración que el conjunto marroquí. Se despeñó el rendimiento sin balón y tocaba sufrir. No quedaba nada de la jerarquía previa. La bipolaridad renació y, con ella, los fantasmas de otras ediciones de este campeonato en las que la falta de resuello se volvió protagónico.

No sería el seleccionador nacional el que leyó la urgencia de tocar algo para reflotar a su obra, sino que fue Hervé el que apostó por Fajr -sentó al transparente Belhanda-. Hasta ese minuto 62, una recuperación de Busquets y testarazo de Isco -que sacó bajo palos Saiss- dio testimonio de la presente ofensiva española. En el 64 Piqué cabeceó lamiendo el poste un córner lanzado por el malagueño, por lo que las ocasiones se anticiparon a las sensaciones. Sólo a falta de 25 minutos dio un paso al frente en atención táctica y ocupación de espacios la selección aspirante el título. Y cedieron metros los marroquíes, que refrescaron el atrincheramiento.

Thiago y Silva dispusieron de varios remates que no fructificaron por lentitud antes del asedio final. El jugador del Bayern y Diego Costa serían sacrificados por Asensio e Iago Aspas. Arriesgaba Hierro equilibrio para abrir el campo e inyectar movilidad entre líneas en la tratativa por entrar en el muro. En el entretanto En Nesyri jugaría por Boutaïeb y Amrabat -inteligente- provocaría una falta lateral que desahogo el derroche de sus compañeros. Quedaba un cuarto de hora y la plaza de puntero se esfumaba, a pesar del penalti fallado por Cristiano Ronaldo. Un derechazo desde larga distancia y muy desviado de Sergio Ramos -minuto 79- cortó el discurrir y emitió un síntoma de contrariedad.

La recta postrera acogió densidad en la combinación española y un nuevo adelantamiento de líneas, valiente, de los africanos. Y Ziyach remataría sobre Piqué un centro desde la diestra -minuto 81-, en el preludio del gol de En Nesyri, que amortizó un error de concentración en el cierre de un saque de córner -minuto 83-. De Gea, hierático, recibió su quinta diana de la primera fase, un dato significativo. Rodrigo participaría -por un Silva neutro- para maquillar el desaguisado. Y colpasó todo la épica: Aspas anotaría de taconazo en el 91, con permiso del VAR (por fuera de juego anulado), y, a la vez, Irán empataba por medio de una pena máxima (también rearbitrada por el sistema tecnológico). De repente, se esquivó la primera derrota después de que asumiera Lopetegui y el casi quimérico hipotético cuadro de cruces consiguiente.

- Ficha técnica:

2 - España: De Gea; Carvajal, Sergio Ramos, Piqué, Jordi Alba; Sergio Busquets, Thiago (Asensio, m. 74); Silva (Rodrigo, m. 84), Iniesta, Isco; y Diego Costa (Iago Aspas, m. 74).

2 - Marruecos: Munir; Dirar, Saiss, Da Costa, Achraf; Al Ahmadi, Boussoufa; Ziyach (Bouhaddouz, m. 85), Belhanda, Nourredine Amrabat; y Boutaïeb (En Nesriy, m. 70).

Goles: 0-1, m.14: Boutaieb bate por raso a De Gea tras un error de entendimiento de Sergio Ramos con Iniesta en el medio campo. 1-1, m.19: Isco culmina una jugada individual de Iniesta. 1-2, m.81: En Nesiry, de cabeza, tras un saque de esquina. 2-2, m.91: Iago Aspas, de espuela, dentro del área.

Árbitro: Ravshan Irmatov (Uzbekistán). Amonestó a los marroquíes El Ahmadi (m. 22), Amrabat (m. 29), Da Costa (m. 30) y Boussoufa (m. 30).

Incidencias: partido correspondiente a la tercera jornada del grupo B del Mundial de Rusia 2018 disputado en el estadio de Kaliningrado ante unos 33.973 espectadores.