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RUSIA 2018

España evita a Brasil, Francia o Alemania

Los goles de Iago Aspas y de Irán, simultáneos, han podido propulsar el éxito de los españoles.

España ha salido de la fase de grupos del Mundial con dificultades, dudas y polémica. Pero lo ha hecho, que era el primer objetivo, nada ambicioso pero ajustado a la realidad tras el incendio declalarado con la destitución de Julen Lopetegui a dos días del debut. La selección nacional ha dibujado un rendimiento bipolar, salpicado de excelencia en el trato con el cuero y el estilo combinativo y de lagunas en la concentración y errores defensivos.

Todo ello ha confeccionado una receta para la desconfianza que el vestuario ha reconocido al término del dramático envite ante Marruecos, saldado con empate a pesar de ir perdiendo por 2-1 hasta la entrada en el descuento del segundo acto. Isco, Sergio Ramos y Fernando Hierro han abanderado el discurso común que maneja el vestuario: "Este no es el camino". Hay que salir más intensos y mentalizados a los partidos, atendiendo a las transiciones ajenas que se traducenen ocasiones claras ante la meta de De Gea, y pulir el control del tempo a través de la pelota. Usar la calidad de la medular para domar el físico de los contrincantes.

Esas promesas de intenciones han intepretado la salida del hoyo fortuita como un aviso que se tomarán en serio antes de competir el 1 de julio en los octavos de final. Será contra Rusia, la anfitriona. Un equipo que ha sorprendido a todos por haber sumado seis puntos y que ha sufrido un baño de realidad al enfrentarse a Uruguay. Ese encuentro ante los rusos, y sobre todo, el regate al cruce con los charrúas han generado un respiro sobresaliente para la plantilla española.

Porque de no hacer pasado como primeros del Grupo B los jugadores dirigidos por Hierro habrían de tumbar a la mejor defensa del torneo -y controlar a peones como Luis Suárez o Edinson Cavani- y su horizonte se hubiera tornado oscuro. Sólo al comprobar el cuadro global de la fase eliminatoria se comprende la relevancia de las dianas anotadas por Iago Aspas y por Karim Ansarifard. Toda vez aue ha pasado el fragor del desenlace de la jornada se entiende lo diverso de la senda que dibujaba el devenir.

El taconazo a la red del jugador gallego, en el minuto 91, fue el primer capítulo de la metamorfosis del futuro viaje español en Rusia 2018. El tanto del delantero del Celta tuvo que ser revisado por el VAR durante un puñado de minutos tan interminable como tenso. El colegiado uzbeco Ravshan Irmatov había señalado fuera de juego, dejando el electrónico en victoria marroquí, pero recibió la orden de parar desde el control. La revisión tecnológica esclarecería la validez del empate -el pie de Boussoufa habilitaba la posición del delantero español-, para prender la indignación africana -que comenzó en la banda, contra el banquillo español, y siguió en la zona mixta y sala de prensa-.

Y el segundo capítulo del renacer de las opciones de España tuvo lugar de forma simultánea. En el Portugal-Irán el VAR, que había intervenido ya dos veces, dio validez a un penalti por mano de Cedric que el árbritro no había interpretado como tal. El mediapunta del seleccionado entrenado por Queiroz puso el cuero en la escuadra izquierda de la meta defendida por Rui Patricio, completando el cataclismo. Los lusos, que ganaban, pasaron a ser segundos. Y a punto estuvieron de ser eliminados. Pero el remate postrero de los orientales se estrelló en el lateral de la red.

Si se cumple lo previsto, Alemania-Brasil y Francia-Argentina en octavos


La sintonía de todas estas circunstancias ha deparado que, salvo sorpresas de complicada factura, España evite cruzarse con Brasil, Francia y Alemania hasta la final. Es decir, si los primeros colosos acaban sus primeras fases como primeros de grupo y los teutones son segundos esta distribución se dará, porque competirán en el otro lado del cuadro. A los galos les basta un empate ante Dinamarca, los cariocas -de inercia creciente- deben ganar a Serbia y los germanos, por su parte, han de doblegar a Corea del Sur (y esperar que México pierda ante Suecia, un resultado poco probable).

Por tanto, el camino hipotético si se supera el obstáculo ruso es el siguiente: los cuartos le llevarían el día 7 de julio hasta Sochi, al suroeste de Rusia, para jugar contra el ganador de la eliminatoria entre el primer clasificado del grupo D (probablemente Croacia) y el segundo del C (en principio, Dinamarca); y en las semis se citaría con los ganadores de los previsibles cruces entre el ganador del México-Suiza y del Japón -Bélgica. En el otro lado del cuadro asomarían un estelar Brasil-Alemania y dos interesantes Uruguay-Portugal y Francia-Argentina (si gana a Nigeria este martes y los croatas no se dejan la competitivdad ante Islandia).