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OCTAVOS DE FINAL

Kane gana la guerra con Colombia e Inglaterra llega a cuartos | 1-1

Kane gana la guerra con Colombia e Inglaterra llega a cuartos | 1-1
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martes 03 de julio de 2018, 22:53h
Los americanos pagaron sus errores de concentración pero sobrevivieron al oficio británico, con James en la grada. Los penaltis repartieron el billete a la siguiente fase. Por Diego García

Inglaterra y Colombia cruzaron este martes urgencias históricas. Los octavos de final del Mundial ruso les atravesó en una de las series estelares que mediría la mentalidad de dos seleccionados con más potencial que resultados y rendimiento en los momentos clave de las fases eliminatorias. Los británicos habían resuelto su clasificación para ese evento a las primeras de cambio, con actuaciones consistentes y firmes -sólo cayeron ante Bélgica-, mientras que los americanos sufrieron para remontar la derrota inicial ante Japón, si bien mostraron personalidad al salir con éxito de la obligación de ganar a Senegal y a Polonia.

Pero esas inercias contrapuestas quedarían relativizadas por la responsabilidad del cara a cara. José Pékerman no pudo convocar a James Rodríguez, lesionado. La baja del mediapunta del Bayern constituiría una afrenta total a la propuesta cafetera, pues el seleccionador decidió dar un volantazo y apostar por el equilibrio, sacrificando el talento de su medular. Conformó un trivote anatómico con Barrios, Sánchez y Lerma que debía liberar a Quintero, Cuadrado y Falcao. Y, por otro lado, Gareth Southgate reprodujo el esquema vertical y de tres centrales que le es reconocible, con Dele Ali, Sterling, Lingard, Young y Trippier -carrileros estos dos últimos- como nutrientes del pichichi Kane.

Respondería el cuarto de hora inicial a la atmósfera tensa previsible. El cálculo de riesgos colombiano permitiría una mayor iniciativa inglesa, aunque ninguno de los participantes gozó de la lucidez necesaria para superar a la red de ayudas rival que se circunscribía a campo propio. Sólo un puñado de centros laterales, bien defendidos por los antiaéreos Yerry Mina y Davinson Sánchez, inquietó a Ospina. El prólogo no pasaría del estudio mutuo: se deplegó una batalla por las superioridades laterales (Arias y Mojica se pegaron a Young y Trippier), salpicada de imprecisiones. Hasta ese punto, el ecuador del terreno suponía la máxima expresión de la densa guerra de guerrillas.

Le costaba a los americanos reclamar las riendas de la posesión, pues Cuadrado, Quintero y Falcao yacían separados del trivote defensivo y sus carrileros no llegaban a tiempo para bajar el diapasón isleño. Un testarazo débil y por encima del larguero de Kane -minuto 17- supuso el primer aviso de lo peligroso de aferrarse a la resistencia continuada ante las diagnoales entre líneas de Sterling, Lingard y Ali. La producción de llegadas al área de Pickford hasta el minuto 25 se limitaría a un pase directo del jugador de River hacia el delantero del Monaco. Sin consecuencias. Decididamente, la jerarquía táctica europea constriñó a la cesión de metros y de la iniciativa del representante latinoamericano.

Barrios, excelso, se multiplicaba para bascular a lo ancho y cubrir la espalda de Arias y Mojica, sosteniendo la idea de su técnico y las acometidas de la circulación del conjunto con el sello de la Premier League. Toda vez que la fase de achique colombiana ajustó, Inglaterra arriesgó menos sus pases hasta tornarse previsible. Su preferencia era no cometer pérdidas que alimentaran la velocidad de la transición contrincante. Y cuando Colombia empezaba a concatenar asociaciones prolongadas y, por ende, a tomarse un respiro, el ritmo entró en parámetros bajo cero. Quintero ejecutaría el primer lanzamiento de su equipo en el minuto 34 -desde la frontal, fuera y por el cauce de un robo adelantado-.

El cuarto de hora previo al intermedio atestiguaría el avance cafetero en la pugna por la redonda. Eso sí, demostrarían las mismas dificultades que sus homólogos británicos para entrar en el cierre ajeno. Quintero asomaba, pero Cuadrado y Falcao (imposibilitado entre tres zagueros) no correspondían. Y tampoco lo haría la exigida velocidad de pase. En consecuencia, la esencia del ajedrez suscribió que los errores se antojarían abrasivos. En el 41, Lerma regaló una falta en la frontal a Kane, Barrios perdió la compostura asestando un cabezazo a Henderson (saldado con amarilla) y el lanzamiento de Trippier lamió el poste. Se escaparon los amarillos de este lapso de desconcentración y pasaron a anhelar ganar el descanso. Lo lograrían, con el intercambio de tiros a puerta de Kane y Quintero (que dejó la relación de chuts en un pírrico 2-4).

Los derroches defensivos y el rigor táctico gobernaron un combate de creatividad anulada. Esta conclusión favorecía a Pékerman, que amortiguó el edema de James superando la primera meta. En cambio, el temido cansancio no tardaría en saltar al verde como un factor determinante, por lo que debía elegir si mantener la erosiva concentración especulativa u oxigenarse con la redonda. Porque la idea de Southgate primó, salvo la querencia por el ida y vuelta anatómico y la disposición de espacios por recorrer. El ascenso exponencial de la presión, si se mantenía el 0-0, obligaría a los estrategas a mover ficha.

Desprovisto de modificaciones nominales arrancaría una reanudación que amplió el plomizo paisaje. Las revoluciones bajarían aún más. Sin embargo, otra falta imprudente colombiana generó el sobresalto inaugural. Arias dio un codazo a Kane en un pelotazo aéreo, Young botó la acción de pizarra y Davinson Sánchez apareció, in extremis. Y en el córner consiguiente fue la 'Roca' Sánchez el que redondeo la flaqueza mental de su delegación: cometió un penalti inocente sobre Kane. El delantero del Tottenham, toda vez que se solventaron las escaramuzas que dilataron el lanzamiento, abrió el marcador engañando a Ospina -minuto 57-. Para ensanchar su cosecha de dianas y empujar a los amarillos a subir su ambición. Los fallos se adelantaron a cualquier otro parámetro como desestabilizadores.

Se dispararía la temperatura de los cuerpeos al tiempo que Bacca entraba por Lerma. Reaccionó el técnico argentino a falta de 30 minutos. Mas, los británicos bregaron para trompicar la respuesta colombiana, adelantando líneas, jugando en horizontal y rozando la sentencia con un cabezazo de Dele Ali -a centro de Trippier-. Las interrupciones, en forma de faltas y protestas extendidas de manera asidua, provocaron que los americanos se cargaran de cartulinas. Aparentaban haber salido de la lógica estrictamente futbolística que les era demandada para llegar a la orilla del empate. Con los isleños sabiendo competir con oficio en ese escenario.

Se afearía el aspecto global de un evento ensuciado por unos y otros. Como resultado, Quintero y Cuadrado desaparecieron y los ingleses se manejaron con firmeza en la gestión de los balones que colgaban los amarillos a Falcao o Bacca. Alzaban dos líneas de cinco y cuatro obreros para negar el juego entre líneas y la llegada a lóinea de fondo. Y, por si fuera poco, se disparaban a la contra, con Davidson salvando de nuevo a los suyos -tapó un dos para uno entre Lingard y Kane-. Estaba saliendo triunfal el libreto de Southgate ante la falta de variantes contraria. Maguire remataría por encima del travesaño en una falta lateral y Kane no pescaría por poco otro envío similar.

Sólo le concederían los 15 minutos postreros a Colombia para disponer de la posesión y de la iniciativa. El desafío trataba de superar el modelo de amontonamiento de centros para rasguñar a un Pickford anecdótico. Sin el estelar ex jugador del Real Madrid se erigía como una misión complicada. Uribe sentaría a Carlos Sánchez y Muriel a Quintero, en una suerte de quema de naves que activó la inyección de Dier -mediocentro defensivo- por Dele Ali y de Vardy por Sterling (resquicio para la sentencia en vuelo). Y un robo de Bacca a Walker, con pase hacia Cuadrado y remate al cielo, sin marca, levantó a la tribuna americana -minuto 82-. Perdonaría el extremo de la Juventus ese único oasis ofensivo antes del arreón agónico.

Falcao y Davinson Sánchez no conectarían con nitidez, el punta del Monaco chutó a las manos de Pickford -raso, flácido-, Uribe voleó un cañonazo sacado por el arquero -minuto 93- y Yerry Mina emergió como el héroe de su selección con un cabezazo picado que firmó el 1-1 sobre la bocina. Todo un golazo soberbio que Trippier no alcanzó a desviar a tiempo. Kane había ofrecido una lección de aguante del balón para zanjar el peleado billete inglés a cuartos, pero los cafeteros se negaron a volver a estrellarse con la frontera de su competitividad. El milagro (acierto en el primer córner que sacaron) decretó el tiempo extra de esfuerzo épico.

En la prórroga mutaron los roles: los de Pékerman pisaban con más seguridad, menos prisa. No obstante, Bacca y Uribe rondarían el arco británico antes del 96. Acogieron el timón ante el aspecto falto de resuello de sus oponentes. Adelantaron líneas, combinaron con fluidez y contuvieron los pelotazos sobre Kane y Vardy son seriedad. Davinson Sánchez y Falcao remarcarían la superioridad con sendos cabezazos fuera de dirección y el seleccionador isleño dio la alternativa a los pulmones de Rose por el vaciado Young. Estaban padeciendo para secar el sobrevenido fútbol lucido americano. La modificación le valdría para rescatar el entretiempo.

Sus futbolistas perdieron la convicción tras el gol de Mina y restaba un cuarto de hora para seguir amarrando los penaltis o exprimirse por evitar esa lotería. Por ello, los vestidos de rojo dibujaron un respingo que les llevó a circundar el área de Ospina más tiempo, aunque sólo Vardy disponía de fuelle (Kane bajó a la mediapunta). Y Rose descerrajó un zurdazo angulado que heló a los colombianos -minuto 113- y dio confianza a su entrenador, que suplió al central Walker para alinear al delantero Rashford. Habían renacido los ingleses y Dier cabeceó fuera, con todo a favor, el córner propulsado por Trippier. Zapata sustituiría a Arias (derrengado) y Colombia pasaba a competir con tres centrales. Las intenciones se voltearon otra vez y la tanda dramática se definió inevitable.

Con la dignidad de los dos camarines bien defendida, a Inglaterra se le refrescaría el gafe en la suerte de las penas máximas (habían perdido siete de las últimas ocho tandas) pero lo esquivó. La guinda al carácter asfixiante de la eliminatoria vio anotar a Falcao -por el centro-, Kane -ajustado a la cepa del poste-, Cuadrado -a la escuadra-, Rashford -pegado a la madera-, Muriel -engañando al meta-, Trippier (al ángulo, quedando dos penaltis) y Dier (Ospina lo rozó pero no bastó). Fallarían Henderson (estirada de Ospina, en el sexto), Uribe (al larguero, en el séptimo) y Bacca (parada de Pickford, a mano cambiada). El mediocentro del Tottenham decidió un duelo de rango emblemático.

- Ficha técnica:

1 (3) - Colombia: Ospina; Arias (Zapata, m.115), Mina, Davinson Sánchez, Mojica; Carlos Sánchez (Uribe, m.79), Wilmar Barrios; Cuadrado, Quintero (Muriel, m.88), Lerma (Bacca, m.61); y Falcao.

Seleccionador: José Pekerman (Argentina)

1 (4) - Inglaterra: Pickford; Walker (Rashford, m.114), Stones, Maguire; Trippier, Henderson, Young (Rose, m.102); Lingard, Delle Ali (Dier, m.80); Sterling (Vardy, m.88) y Kane.

Seleccionador: Gareth Southgate.

Goles: 1-0: m.57: Kane, de penalti. 1-1: m.93+: Mina cabecea un saque de esquina.

Penaltis: 1-0: Falcao. 1-1: Kane. 2-1: Cuadrado. 2-2: Rashford. 3-2: Muriel. 3-2: Henderson y para Ospina. 3-2: Uribe al larguero. 3-3: Trippier. 3-3: Bacca y para Pickford. 3-4: Dier.

Árbitro: Mark Geiger (Estados Unidos). Amonestó a los colombianos Wilmar Barrios, Arias, Falcao, Bacca, Cuadrado, y a los ingleses Henderson, Lingard.

Incidencias: partido de los octavos de final del Mundial de Rusia disputado en el Spartak Stadium de Moscú ante 44.190 espectadores.

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