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CÁRCEL PARA TORRA, NO DISTENSIÓN

lunes 09 de julio de 2018, 11:50h
El presidente marioneta Quim Torra sigue paso a paso las huellas del expresidente prófugo Carlos Puigdemont...
El presidente marioneta Quim Torra sigue paso a paso las huellas del expresidente prófugo Carlos Puigdemont. Hasta ahora no se ha detectado un solo síntoma de arrepentimiento ni la menor transformación en la hoja de ruta secesionista. Con la ley en la mano, Quim Torra no tiene otro destino que el de Puigdemont o el de Oriol Junqueras: la fuga a Bruselas o la cárcel en España. Esa es la realidad pura y dura.

Pedro Sánchez no debió recibir en Moncloa a un presunto golpista que respalda con entusiasmo el intento de golpe de Estado de octubre de 2017. Albert Rivera así lo ha proclamado con aplauso general. Todo ha sido en vano porque Sánchez debe pagar las facturas de la moción de censura y si no lo hiciera se enfrentaría a una nueva y airada moción de censura que lo devolvería a la calle Ferraz. El presidente socialista, aunque mantenga balas en la recámara, pagará lo que deba y permanecerá incrustrado en Moncloa todo el tiempo que le sea posible.

Ni distensión ni otras gaitas, la visita del presidente títere a Moncloa constituye una afrenta al Estado de Derecho. La dispersión veraniega dulcifica la disparatada decisión de Pedro Sánchez. Pero las navajas cachicuernas del secesionismo permanecen al acecho. Los independentistas recuperan el terreno perdido con el 155 y se disponen a un nuevo y más agresivo desafío. Claro que Pedro Sánchez lo sabe. Lo sabe pero cederá lo que haga falta y soportará afrentas e indignidades con tal de permanecer en Moncloa hasta que la bomba de espoleta retardada estalle.