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NO FUE UN ERROR SINO UNA DESCARADA MANIPULACIÓN

jueves 30 de agosto de 2018, 12:04h
Las informaciones publicadas en el diario El Mundo lo han dejado bien claro. No hubo un error en la traducción...

Las informaciones publicadas en el diario El Mundo lo han dejado bien claro. No hubo un error en la traducción de las palabras del magistrado Pablo Llarena. Denunció la falsificación un profesor de nacionalidad francesa. Y la traductora jurada de francés, Delia Saavedra así lo ha declarado. Todo era correcto. Fueron los abogados del expresidente trilero Puigdemont, encabezados por el antiguo etarra Boye, condenado en su día por el atroz secuestro de Emiliano Revilla, los que manipularon las palabras del juez para hacer viable la demanda ante la Justicia belga. Creyeron que en pleno mes de agosto la trampa pasaría desapercibida y el expresidente felón conseguiría sus propósitos de fragilizar la figura de ese gran juez independiente que es Pablo Llarena.

El tiro les ha salido por la culata. Las explicaciones de que había sido un error y que todo sigue igual jurídicamente han agravado la situación del expresidente prófugo que desde siempre se ha movido en la calumnia, el engaño y la trapisondería. Pedro Sánchez no parece haberse dado cuenta de con quién se juega la partida. Ha rectificado tarde pero bien, declarando que la afrenta a Llarena corresponde a la soberanía jurisdiccional de España y que se trata de una cuestión de Estado.

A pesar del sonoro cachete que el presidente ha propinado a su ministra de Justicia, son pocos los abogados serios que creen en una acción eficaz de Dolores Delgado. Por eso están preparando una intervención directa en previsión de las sinuosidades a las que se puede entregar en este asunto el Gobierno Sánchez, cautivo en el Congreso de los Diputados del plato de escaños del secesionismo catalán.