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RAMÓN CALDERÓN, DERROTADO

sábado 29 de septiembre de 2018, 18:27h
El 25-V-2017 publiqué en El Mundo un artículo que subrayaba los aciertos de Florentino Pérez como presidente del Madrid...

Reproducciones incontables en las redes sociales de este artículo publicado por Luis María Anson en El Mundo, comentado además en una buena parte de los espacios informativos de radio y televisión. Lo reproducimos a continuación:

El 25-V-2017 publiqué en El Mundo un artículo que subrayaba los aciertos de Florentino Pérez como presidente del Madrid. En él aludía de pasada a las trapisonderías de su antecesor, sin siquiera nombrarle. Calderón, sin embargo, se querelló contra mí por delitos de injurias y calumnias. Tal vez trataba de asustarme. ¡Qué ingenuidad! Me negué, por supuesto, a componendas y conciliaciones. La juez María Isabel Durántez, una mujer inteligente y además con sentido del humor, desestimó el 26-III-2018, en un auto admirable por su entendimiento de la libertad de expresión, la querella de Calderón. Lo que el expresidente del Madrid consideraba lesivo contra su derecho al honor supone “desconocer los límites de la confrontación entre este derecho y el de la libertad de expresión”. La juez dispuso el archivo, “al no revestir los hechos caracteres de infracción penal”. Mi abogado, Emilio Ramírez, se apuntó un éxito.

El pobre Calderón no aceptó la derrota y recurrió ante la Audiencia Provincial. Las magistradas Ana Revuelta y Carmen Herrero y el magistrado Alberto Molinari han dictado el 10-IX-2018 un auto impecable en el que se desestima el recurso de apelación, consumándose así la derrota del expresidente del Real Madrid, lo que constituye una satisfacción para mí, que he dedicado una parte de mi actividad profesional, sobre todo como presidente de la Asociación de la Prensa, presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa y presidente de la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Periodistas, a defender a mis compañeros en su derecho a la libertad de expresión.

No es mi estilo el recochineo y no reproduciré las palabras dedicadas, sin citarle, a Calderón y que eran solo el 10% de lo que se merecía. Luis Calvo, el inolvidado maestro, me enseñó a reverenciar el periodismo serio y por eso, tras 65 años de ejercicio profesional, nunca nadie hasta Calderón se querelló personalmente contra mí, salvo en una ocasión la dictadura franquista. Publiqué en el ABC verdadero, en septiembre de 1962, el elogio del libro Ansaldo, caballero de la lealtad, en el que se juzgaba severamente a Franco. Me senté ante el Tribunal de Orden Público, dominado por el temible juez Mariscal de Gante. La acusación solicitó seis años de cárcel para mí por injurias al Jefe del Estado. Mi abogado Martín Calderín consiguió ganar aquella tropelía en el Tribunal Supremo.