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BALONCESTO

NBA. Joel Embiid: "En Filadelfia hay tanta pobreza real como en África"

lunes 15 de octubre de 2018, 23:01h
El pívot estelar, camerunés, ha expuesto su experiencia en Estados Unidos.

Joel Embiid no lo ha tenido fácil para llegar al estatus en el que está aposentado dentro de la NBA. Su origen le obligó a moverse con astucia por los circuitos del baloncesto estadounidense con el fin de perfeccionar su juego en el estilo norteamericano y, cuando ya logró hacerse un nombre antes de debutar en la liga se le atravesaron unas insistentes lesiones que sólo le han permitido competir de manera continuada en el pasado curso. Cuando de su mano los Sivers se convirtieron en el equipo sorprendente del curso y evidenciaron el potencial con el que cuentan.

Confirmado como uno de los jugadores altos más brillantes y completos del campeonato, con una finura en sus fundamentos de pívot que le han colocado como el heredero destacado de otro africano triunfal, Hakeem Olajuwon, Embiid está celebrando en esta víspera del comienzo del calendario de la temporada regular 2018-19 su flamante firma por la marca Under Armour, de la que será imagen a partir de ahora. Su juego e impacto se lo han labrado.

En una charla que ha facilitado esta compañía estadounidense, Embiid, nacido en Camerún, expone algunos de los problemas a los que ha tenido que enfrentarse en su senda hasta este presente endulzado. Y su relato empieza en Yaoundé, su localidad nata. Allí, con 16 años y delgadez notoria, abrió su existencia al baloncesto. Entre reprimendas de la madre por su floja faceta estudiantil. "Al día siguiente, mi vida iba a cambiar. No había jugado un solo partido de baloncesto estructurado en mi vida. Cero. Pero como era tan alto, un entrenador me descubrió y me consiguió una invitación para el campamento de baloncesto de Luc Mbah a Moute, que es muy importante en Camerún", describe.

"Confiaba en mí mismo, y confiaba en mis sueños. Sabía que si iba a aquel campamento, conseguiría llegar a la NBA. ¡Qué va! Es broma. No creía en mí para nada", comenta, bromista, sobre el tren vital que se le acababa de presentar. Y prosigue: "El entrenador ése vino a hablar conmigo, diciéndome todas estas chorradas en plan 'vas a ir a este campamento, y luego puede que te inviten al Basketball Without Borders en Sudáfrica, y luego puede que te fichen para ir a jugar a Estados Unidos'. Y yo le miraba y pensaba. ¿Estados Unidos? A ver caballero, que no se ni botar".

Su inseguridad, por la falta de práctica, la edad y lo alejado que veía ese proyecto de su contexto desembocaron en el hecho de que nunca fue a ese campamento. "Mi madre estaba de vacaciones visitando a su familia en Francia y mi padre estaba trabajando. Y ni siquiera tenía móvil en aquel entonces, así que nadie me podía localizar. Era la oportunidad de mi vida, y me quedé en casa con mi hermano pequeño, Arthur, jugando al FIFA todo el día", ha confesado.

Pero su potencial había quedado grabado en uno de los entrenadores, que llamó a su padre y le señaló la ausencia de su espigado hijo en el campamento al que había prometido acudir. "Y lo que tiene mi padre, es que es de estilo militar. El típico tío que ni siquiera necesita nunca gritarnos, porque con una sola mirada te fulmina. No se andaba con tonterías. Así que al día siguiente no tuve elección. Tuve que ir a ese campamento y hacer el ridículo", ha recodado.

En ese campamento hizo un mate y acabaría recibiendo la invitación al evento de Basketball Without Borders en Sudáfrica. Allí le contrataron para viajar a Estados Unidos. Así reflexiona sobre lo vivido: "Pasé de Camerún a los Philadelphia 76ers en tres años. Me fui a Kansas, y luego los Sixers me eligieron en el draft. Mi familia no le daba mucha importancia. Camerún es otra historia". "Es que mis padres querían que fuera médico", sobraya.

Pero en esa entrada en ignición hacia la cima del baloncesto se cruzó una tragedia existencia: su hermano Arthur murió en un accidente de tráfico, en Camerún. "Mi vida cambió para siempre. Fue durísimo para mí, sobre todo porque llevaba mucho tiempo fuera. Después de su muerte, no dejaba de decirme que mi vida tenía que ir más allá del baloncesto. Tuve esta suerte de venir a Estados Unidos y jugar en la NBA y experimentar todo esto, pero lo que mi hermano hacía en Camerún era ayudar a la gente", rememoró en la conversación publicada por la marca norteamericana.

Y, en este tramo de la charla, aborda el problema de la pobreza. Porque ha firmado con Under Armour queriendo hacer "algo más grande que unas zapatillas, más grande que el baloncesto. Quiero ayudar a cambiar la vida de la gente, como Luc cambió mi vida". "Quiero utilizar esta colaboración para hacer algo real. Quiero hacer algo de lo que mi hermano se sintiese orgulloso", arguyó. Entonces, Embiid, ha efectuado una declaración rotunda: "Cuando llegas a Estados Unidos casi te esperas que todo sea perfecto. Esperas que la mayoría de la gente tenga una vida fácil. Pero cuando llegué a Filadelfia me di cuenta de que aquí también hay una pobreza real. Aquí también hay una lucha".

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