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FÚTBOL

Copa Libertadores. Histórico: Boca y River batallarán en la final por vez primera

jueves 01 de noviembre de 2018, 20:52h
Los dos conjuntos argentinos tuvieron que certificar su acceso a la lucha por el título en Brasil.

El Superclásico se adelantó al Clásico. La ansiada y hipotética final de Copa de Europa entre Real Madrid y Barcelona se ha retrasado. La historia del fútbol verá una de sus cimas en el primer enfrentamiento entre River Plate y Boca Juniors que conllevará el título de la Copa Libertadores. América y todo el planeta girarán su foco para contemplar cómo la ancestral rivalidad argentina cobrará su forma más pomposa y seguida con el trofeo de clubes latinoamericanos más importante imaginable. Un trofeo que certificará el billete del ganador para compegtir contra el Real Madrid.

Tanto River como Boca llegaron a las semifinales con dudas en cuanto a su juego y consistencia. Los dos tuvieron que afrontar, además, una tesitura complicada, pues ambos debía viajar a Brasil para jugar la vuelta de su respectiva semi. Mas, ambos fueron capaces de sobreponerse a los obstáculos que les fueron surgiendo hasta el punto de alzar los brazos en territorio carioca y abocarse al paroxismo previo del tenso y extendido proceso de aproximación a la final que les encontrará a partir del 7 de noviembre en la Bombonera.

Los Millonarios fueron los primeros en acceder al último peldaño por la gloria. Lo hicieron teniendo que remontar un 0-1 ante el vigente campeón, el Gremio controlador y rocoso que a pesar de haber perdido a su estrella -Arthur, ahora en Barcelona- se recompuso desde el prisma colectivo. La baja del decisivo Luan no les inmutó para sacar un gran resultado del Monumental bonaerense, hecho que abocó al sistema de Marcelo Gallardo a firmar la machada de ganar en Porto Alegre.

Lo lograrían, replicando lo conseguido en su título continental de 2015, venciendo por 1-2 en un cierre de duelo épico y agónico. Gremio volvió a dar un volantazo a su estilo y apostó por el repliegue y salida, como en la ida. La iniciativa esta vez le regaló a River más fútbol y ocasiones que en el duelo precedente, pero ganó el descanso el bloque local con la portería a cero. El 'Muñeco' dispuso una medular creativa -con Exequiel Palacios, Juan Quintero e Ignacio Fernández- y una punta doble -Pratto y Santos Borré-, pero serían los brasileños los que morderían primero. El tanto de Leonardo Gomes, en el 35, disparó la exigencia mental de los visitantes.

Entrarían Scocco y el 'Pity' Martínez en el desaforado intento de darle la vuelta a la tortilla. Con Ponzio lesionado (entro Enzo Pérez), no le quedó más que el orgullo a un River que jugaría peor pero que golpearía más fuerte. Fue en el minuto 81 cuando firmó el 1-1 y se puso en disposición de atisbar un horizonte optimista. El testarazo de Borré les abrió las puertas del éxito. Y un penalti, juzgado por el VAR -mano de Bressan-, brindó a Martínez la ocasión de su carrera. La puso en la escuadra, de zurdazo cruado, tras más de 10 minutos de parón por las protestas de Gremio. Aguantó los nervios y en el 94 desató la euforia de la franja. Gallardo, sancionado por la Conmebol sin posibilidad de recurso, se saltó las normas y bajó al vestuario a dar instrucciones a los suyos en el descanso, redondenado una noche de polémica, impotencia y alegría a partes iguales.

Al día siguiente, Boca aterrizó en Sao Paulo con la intención de gestionar la brecha de 2-0 que labraron en la ida. La explosión de Benedetto (doblete en el segundo acto) provocó que Palmeiras tuviera que ir a por todo. Scolari concedió a Lucas Lima la titularidad -no le quedó otra-, pero los Xeneizes se adelantarían. Ramón 'Wanchope' Ábila amortizó un fallo defensivo local en el minuto 17, acallando al personal. Mas, los brasileños responderían ante la complacencia e irregularidad de los argentinos.

Esa ventana de oportunidad fue aprovechafa por las dianas de Luan y Gustavo Gómez (entre los minutos 52 y 60). Había acelerado el Verdao, pues el VAR les anuló un tanto de Deyverson por fuera de juego. Otra vez Boca estaba al borde del abismo, pero contaba en el banquillo con Benedetto. El 'Pipa' entró en el minuto 61 y en 69 engatilló un derechazo desde media distancia y ajustado al poste para firmar el 2-2 postrero. Schelotto encontró en su delantero recuperado de una gravísima lesión a su salvador. De nuevo. Tres goles de Dario en las semifinales llevaron a Boca al Superclásico argentino inédito en una final del torneo continental.

Se examinarán los campeones de siete (Boca) y cuatro (River) títulos de Libertadores. Dos gigantes con cuentas pendientes históricas y cercanas. De hecho, en marzo Marcelo Gallardo subrayó el prestigio como gurú de las fases eliminatorias, en contraposición a la mala fama en este aspecto que arrastra Guillermo Barros Schelotto. Lo hizo al gana a Boca en la Supercopa argentina, una victoria que supuso un golpe moral severo a los Xeneize y un ascenso en al convicción y seguridad competitiva de los Millonarios.

"Me tomé el atrevimiento de bajar en el entretiempo y hablar con los jugadores porque creía que lo necesitaban y creía que yo también lo necesitaba. Tal vez incumplí una regla de tener que entrar al vestuario, que era lo que no estaba permitido, pero la reconozco y la asimilo y la asumo, pero era lo que yo sentía que tenía que hacer y no me arrepiento para nada", defendió sobre el incidente mencionado en la vuelta ante Gremio. Una síntesis de la filosofía que ha trasmitido a su vestuario. Quizá no esté en la final, pues Conmebol podría imponerle una dura final. Pero valía la pnea para tratar de dibujar un Boca-River de ta calibre. Daniel Angelici, sucesor de Macri, y Schelotti tienen la presión de lograr los títulos internacionales prometidos y no conquistados.

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