www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Sanz Sierra: arte de apretar un tornillo con los dientes

miércoles 14 de noviembre de 2018, 20:15h

Rafael Sanz Sierra (Zaragoza, 1975) publica poemarios que son sustos (Gotas de ácido, Manifiesto Underground, Duelo en Código Malware…) y su mecerse por la vida es siempre captar a ésta mediante flashes gloriosos o pantallazos radioactivos. En su último libro (Ibiza 35) coloca como frontispicio del texto un relámpago de miedo: “La vida consiste en cobrar el paro y que te la chupen”. Poemas de adoración por sus genios: “Soy la paranoia de Camilo José Cela/ perseguido por la CIA./ Sé que estas alimañas/ van a leer esto./ Tengo 52 libros del maestro/ en mi mesilla de noche./ La realidad se ha reducido/ Apesto como un animal salvaje./ Soy altamente inestable./ Desayuno explosivo plástico./ Mis poemas son neurotóxicos./ Vivo en una caravana como un sioux”.

Mucho más que escarnio. Mofa y risa de la vida literaria: “Mi carrera literaria/ es una putada de rotonda/ haciéndose el harakiri./ Por un puñado de dólares/ me largaría al desierto de Tabernas/ a vaguear toda mi vida./ Pasaría mis días/ cascándomela/ y esperando mi Nobel/ y el que le birlaron a Leopoldo María Panero./ Yo sabía poco,/ apenas sabía nada,/ lo único que sabía/ era/ que la muerte tenía un precio”. Bombas cotidianas, amonal del lenguaje, vida en llamas, supervivencia y exilio, aquello tan glorioso de Panero que puso al frente de otro libro drástico: “Soy alguien que ha perdido todos los taxis del mundo en pos de la poesía”. Las palabras liminares de Juan Leyva definen a la perfección poeta y obra: “Cortar queso fresco con un hacha, extenderlo sobre la espalda con la palma de la mano, y esperar a que acuda la carroña. La poesía de Rafa Sanz es como apretar un tornillo con los dientes; o partes la encía, o partes la aleación. Levantas la piedra y el escorpión ya conocía tus intenciones”. Putas, anticonsumo, urbanitas despreciables, ácido de barra, sus poemas van de la alcantarilla a la superficie y se nota. Deja la clemencia para otros mucho peor dotados.

Es el llamado Demonio de Zaragoza, algunas letras suyas decoran los mejores contenedores de basura: “Nos travestíamos de Madame Bovary/ y salíamos por las discotecas/ a pillar el SIDA./ Mientras/ unas cosas y otras/ echábamos arsénico/ a los cubalibres;/ viendo a la peña/ ponerse morada/ y revolcarse por el suelo/ les escribía poemas/ con toda mi buena fe./ Yo solo tenía 14 años,/ no sabía casi lo que hacía./ No era bienvenido en el colegio./ Ni en mi casa./ Así que con alguien/ lo tenía que pagar”. Espía de sí mismo, gestor de la estafa, terrorismo de autopsia, podemos leer en Antrax Beluga: “No soy un maldito comercial./ Mis escritos hablan por mí./ Me cago en el mercado./ Ahora o nunca, Cristo vs Arizona./Dos tipejos en el espacio/ destruyendo billetes de 50 euros/ y descubriendo/ que son dos hologramas/ de la segunda guerra mundial./ El aliento te huele a hiena./ Estafar y descojonarte./ Estafar y descojonarte./ Esa es tu misión”. Poesía de la burla sin temblor en el bisturí, verdades huracanadas, poeta nuevo y no bueno, lo que se agradece, hartos de tanto merengue sodomita.

Leemos en Un loco peligroso llamado pleno empleo: “Todos quieren que deje/ la literatura/ y yo sigo adelante/ no sé muy bien por qué./ El poema/ es un unifamiliar/ okupado/ por una manada/ de yonkis terminales”. Leemos en un libro anterior el glorioso El acto de cagar: “Estoy cagando/ y me veo la polla/ y me digo:/ qué raro es todo./ Las baldosas./ Los zapatos./ Los calzoncillos negros./ El papel higiénico./ Qué raro es todo./ Qué feos eran Jean Paul Sartre/ y su novia”. La vida por delante en sus versos, y el poeta, ya no joven, vomita verdades envueltas en soledades de oro, ajeno a tribu y rebaño, solo y desnudo, donde todo puede decirse si se saben apretar los dientes. Por eso su lenguaje es baño de sol en la inmundicia, otra esperanza más allá del cementerio de automóviles, artesanía del óxido, cirugía o costuras de la vida muy en serio, superados los cuarenta años.

Leemos en Shock anafiláctico: “Un monstruo dijo:/ toda mi vida/ es una resaca deliciosa./ Somos los residuos del animal./ Los fracasos pasan mejor/ acompañado de dos mulatas/ en Xel-Ha./ Pasé con mi Ferrari/ a 300 km/h/ por la Gran Vía madrileña/ atropellando/ a todos los escritores/ que viven por allí;/ por no escribir una mierda/ y por llevar esos sombreros modernos”. Leemos en Entrepeneur de la nada: “He creado una starup/ para amañar concursos literarios./ Mis versos huelen a metano./ Me meto en el interior de las montañas./ a abrazar aerogeneradores./ Habéis matado la literatura/ con vuestra basura./El parnaso es un desfile de ciprínidos./ El percasol ronda mi encéfalo./ Hay alienígenas en el Far West”. Leemos en Hijoeputa electrocutado: “Con la pija en 3D/ rezo el sutra del diamante./ Si todo el mundo sonríe/ yo también sonrío”. Umbral estaba obsesionado con los escritores violentos (Miller, Dostoievski) en contra de los pacíficos (Stendhal, Flaubert). Sanz Sierra es de lo primeros: sus explosivos solo producen el daño de la media sonrisa, que es complicidad, porque en este mundo hecho trizas la peor mierda es siempre mansedumbre y docilidad.

Poeta desbocado, corzo en llamas por la carretera, bebedor de orgías, Satán en Primark, lean sus versos recogidos del charco como mendrugos de jade u obsidiana. Leemos en Noise surrealista: “Me limpiaría el culo/ con toda la poesía metafísica,/ con toda la amorosa/ con toda la simbolista/ y con alguna más/ que ahora no se me ocurre./ Más tarde/ le preguntaría a la editorial Planeta:/ ¿Qué hay de lo mío?/ La vida puede ser una lata/ diga lo que diga/ el agente provocador”. Jaime Gil de Biedma lo prescribió de Gloria Fuertes: “Hay dos formas de llegar a ser un gran poeta. Una es ser muy bueno, la otra no parecerse a nadie”. El Demonio de Zaragoza, entre tornillos y apretones, solo se parece a sí mismo. Y eso, hoy, puede ser ya una de las mejores pruebas de honradez. Canta el diablo: “No trabajes./ No estudies./ Destruye./ Calcina”. Esa mirada furiosa hace desde los márgenes la mierda más grande para lujo de todos. Lean a Rafael Sanz Sierra. Tiemblen.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.