www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ANDALUCÍA SUBSIDIADA

viernes 16 de noviembre de 2018, 11:01h
Pablo Casado y Albert Rivera luchan contra un Himalaya difícil de escalar. No es casualidad que el PSOE lleve 40 años...

Pablo Casado y Albert Rivera luchan contra un Himalaya difícil de escalar. No es casualidad que el PSOE lleve 40 años ganando a Andalucía. La compra enmascarada de votos facilita la victoria socialista. Reproduzco a continuación 6 artículos publicados en los últimos años.

CLIENTELISMO

22-X-2018

Entre 1929 y 2000, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernó ininterrumpidamente México. La fórmula para alcanzar tan abrumadora longevidad consistió en articular la dependencia ciudadana de un Estado robustecido. Algunos historiadores aventuran la cifra del 50 por ciento de los mexicanos atrapados, directa o indirectamente, por la economía pública. Un ensayo sagaz de Octavio Paz y la actitud constructiva e inteligente de Ernesto Zedillo, marcaron el final de la partida y la ascensión al poder del PAN.

En 1986, Felipe González, que conocía mejor que nadie Andalucía, estableció junto a Alfonso Guerra el Plan de Empleo Rural (PER), después PFEP, que permitía a los campesinos con 35 días de trabajo disfrutar de seis meses de subsidio. Zapatero rebajó a 20 las jornadas y el clientelismo se impuso de tal forma en Andalucía que el PSOE se ha mantenido ininterrumpidamente al frente de la Junta andaluza. La descarada compra de votos, que no se mejoró ni en tiempos de Romero Robledo, se ha sumado a la interminable caravana de cargos y enchufes otorgados por el PSOE andaluz, amén de los incontables patrocinios y subvenciones a agrupaciones en gran parte ficticias que recibieron, y siguen recibiendo, suculentas cantidades de dinero público, amparándose en los más pintorescos objetivos. Se trataba, en fin, de disponer de agradecidos grupos electoreros y de que un porcentaje abrumador de ciudadanos dependiera del dinero público. En las elecciones autonómicas, el Partido Popular vencía en las capitales de las provincias andaluzas y caía derrotado en el resto.

Las cosas no han cambiado. Susana Díaz, que perdió por sus incertidumbres e indecisiones las primarias contra Pedro Sánchez, conoce muy bien la firmeza con que su partido, a imitación del PRI mexicano, tiene amarrados los votos y espera la reelección a pesar del escándalo de los eres y las tarjetas puticlubs. El Partido Popular no ha sabido encontrar un candidato con carisma y Ciudadanos permanece en vilo tras haber sido el soporte del PSOE andaluz en los últimos años. La sombra del clientelismo político, en fin, es alargada y se mantiene extendida por toda Andalucía. El fuego amigo ha sangrado al PP. El catecismo cristiano enseña a perdonar a los enemigos pero de los amigos no dice nada. Que se lo pregunten a Javier Arenas.

EL PSOE EN ANDALUCÍA COMO EL PRI EN MÉXICO

9-IV-2015

Felipe González y Alfonso Guerra decidieron en 1978 hacer en Andalucía lo que había hecho el PRI en México o la social democracia en Suecia: subsidiar a la región entera, multiplicar el número de funcionarios y otorgar ayudas a las más pintorescas asociaciones y fundaciones para convertirlas en agrupaciones electoreras en favor del partido.

El PER subvencionó a media Andalucía. Con 30 peonadas justificadas se cobraba el subsidio todo el año. Zapatero redujo esas 30 peonadas a 20 para favorecer el trato. Desde 1978, los funcionarios y empleados públicos se multiplicaron por 6 y se crearon, por añadidura, más de un millar de empresas públicas en las que colocar a los políticos en descanso y a los parientes y amiguetes. Con la tropelía de los eres y los cursos de formación se ha enriquecido a muchos dirigentes políticos y sindicales que han cerrado filas en torno al PSOE.

Y finalmente las subvenciones a grupos afines. Cerca de 80.000 se han otorgado en 2014 y los tres primeros meses de 2015. El clientelismo a favor de Susana Díaz ha supuesto 156 subvenciones al día. Y todavía hay algún ingenuo que se pregunta por qué, con tantos casos de corrupción escandalosa, los andaluces siguen votando al PSOE. Pues no puede estar más claro: porque un alto porcentaje está a sueldo de las Administraciones por ellos gobernadas y porque se ha repartido, en calidad de subvenciones, el maná del dinero público a infinidad de asociaciones y fundaciones.

La Andalucía subsidiada, en fin, ha votado a quien la subsidia. Los mexicanos del PRI o los suecos de la socialdemocracia se han convertido en aprendices ante la eficacia del PSOE para comprar voluntades en Andalucía. Ni el PNV en el País Vasco ni CiU en Cataluña han sido capaces de igualar la marca andaluza.

LA ANDALUCÍA SUBSIDIADA

26-I-2015

Francisco Romero Robledo, artífice de la Revolución de 1868 que destronó a Isabel II, diputado durante la I República, ministro con Amadeo I, ministro con Alfonso XII, liberal en aquella época convulsa, tenía una idea peculiar de la política. Aseguran las crónicas cachicuernas que compraba los votos en la Málaga de sus amores pagando por cada sufragio la cantidad de un duro de plata, unos 60 euros actuales. El político rechazó siempre semejante infundio, aunque la Historia haya extendido la leyenda.

Los dirigentes del PSOE en los años 80, que conocían mejor que nadie la situación de la Andalucía depauperada, no abominaron de Romero Robledo sino que creyeron conveniente subsidiar la región y se inventaron el PER. Certificadas 30 peonadas, los trabajadores del campo recibirían un subsidio mensual fijo durante todo el año. Posteriormente, el generoso Zapatero quiso asegurarse el voto de los que se beneficiaban del hábil subsidio y redujo las peonadas a 20.

El Partido Popular ha llegado a ganar en todas las capitales andaluzas pero su derrota en el campo ha otorgado el gobierno de la Junta, legislatura tras legislatura, al Partido Socialista Obrero Español que, en la Andalucía subsidiada, se ha alzado siempre como vencedor. Javier Arenas, consciente de la realidad, aseguró en sus campañas electorales que garantizaba la estabilidad del PER. Sus beneficiarios agradecieron el gesto pero prefirieron el pájaro en mano. Con el PSOE era y es seguro recibir el subsidio mensual trabajando 20 días al año. Con el PP está por ver. El andaluz sabio se acoge a lo seguro.

La Andalucía subsidiada explica en gran parte la permanente victoria socialista en una región que, con toda justicia, se ha beneficiado además de copiosas ayudas europeas y del trabajo constante de los andaluces que, sobre todo en el sector turismo, ha sido acertado y ejemplar.

Por otra parte, a través de las trampas en los eres y los cursos de formación, un sector de la clase política y de la casta sindical se ha enriquecido hasta el punto de formar piña para defender con uñas y dientes su nueva situación privilegiada. Mientras el PSOE se ha fragilizado en toda España, mantiene sus posiciones en Andalucía y ha tenido la habilidad de adelantar las únicas elecciones que podían beneficiarle creando una imagen virtual positiva dos meses antes de las autonómicas y municipales. Ya veremos hasta donde se proyecta esa imagen. Probablemente se quedará en casi nada para pesar de Sánchez y regocijo interno de Susana, a la que tal vez se le abran los portones de unas primarias dentro de cuatro años, con la Moncloa al alcance de su sonrisa.

Romero Robledo, en fin, era una zapatilla rusa al lado de la sabiduría del PSOE en el tratamiento de la región andaluza. Los resultados así lo certifican. En la Andalucía subsidiada, el Partido Socialista es prácticamente imbatible. A los dirigentes de los años 80 les encantaba el modelo de la socialdemocracia sueca que lo subsidió todo o casi todo y no había manera de apearla del poder. Aunque está claro que no hay mal ni bien que cien años dure, habrá que reconocer la lucidez de la política socialista en Andalucía.

GRIÑÁN MANTIENE LA COMPRA DE VOTOS

10-VI-2010

¡Qué listo es este Griñán! Sube los impuestos a las clases medias que votan al PP, hace demagogia con los recortes y la austeridad y mantiene el PER. Como ha dicho Duran Lleida, el PER significa la compra encubierta de votos. Es un escándalo. Cerca de 200.000 personas se benefician de la dádiva zapateresca. Trabajan veinte días al año, no dan golpe durante más de once meses, cobran el PER y no engrosan la lista de parados. Menuda bicoca para Zapatero y Griñán.

El campo andaluz es la reserva espiritual del presidente circunflejo. En él se concentran todas las esencias zapaterescas. En las capitales andaluzas, el PSOE pierde pero el campo le da la victoria y no sólo en las autonómicas. También en las generales. Por lo tanto, de tocar el PER nada de nada. Al mejor estilo de Romero Robledo, Zapatero es un maestro en la compra de votos. Ahora Europa le ha dado un cachete y peligra el cheque bebé, el cheque vivienda, las subvenciones a las más pintorescas asociaciones… Pero el PER ni tocarlo. Es el dinero mejor gastado en una compra de votos que ha funcionado de forma muy eficaz a lo largo de muchos años.

El despilfarro de las Autonomías era de tal calibre, que la maniobra torticera del PER se notaba poco. Ahora que Europa obliga a las comunidades autónomas a apretarse el cinturón se nota mucho más el descaro de la compra de votos en Andalucía y Extremadura.

DURaN PONE EL DEDO EN LA LLAGA DEL PER

20-V-2010

Por fin alguien se ha atrevido a poner el dedo en la llaga del PER. Ha sido Duran Lleida, que en las últimas semanas está sembrado. El gran político catalán ha afirmado que esa subvención se utiliza “para cautivar el voto”. Como es hombre de esmerada prudencia no ha empleado la crueldad para afirmar que, con el PER, el PSOE lleva comprando el voto desde hace muchos años en Andalucía. Los socialistas pierden las elecciones en las capitales y las ganan en el campo porque han encontrado la fórmula de pagar para que les voten.

Los campesinos andaluces ganaban durante la recolección el salario con el que debían vivir el resto del año. Al arribar la democracia, el PSOE se inventó una fórmula nueva de subsidio de desempleo. “Usted acredita que ha trabajado 35 días y yo el Estado, yo la Junta de Andalucía, le pago un subsidio generoso el resto del año”. Los beneficiados del PER no figuran como desempleados, no engordan las cifras alarmantes del paro.

Ahora, como ha denunciado Duran Lleida, Zapatero ha concedido la merced de rebajar a 20 las jornadas exigidas, que en años anteriores eran 35. Es decir, el jornalero trabaja 20 días al año y cobra los restantes 11 meses y 10 días. El PER es, sencilla y claramente, una fórmula de comprar el voto. Se ha denunciado en muchas ocasiones, además, que un mismo jornalero hace la trampa de trabajar 20 días por él, otros 20 por su mujer, otros 20 por cada uno de sus tres hijos mayores de edad, pactando con el empresario que le firme las peonadas a distintos nombres. Así, la familia ingresa 5 subsidios agrarios durante todo el año.

A Duran Lleida no le van a hacer caso. Zapatero no comprometerá su victoria electoral en el granero andaluz porque un político catalán se haya atrevido a cantarle las cuarenta.

ZAPATERO ENTIENDE EL PER COMO UN REGALO ELECTORAL

9-IV-2010

Durante muchos años, el PP ha ganado las elecciones andaluzas en casi todas las capitales de la Comunidad Autónoma. Pero la impresentable compra de votos que el PSOE realiza a través del PER ha dado el control de la Junta de Andalucía a los socialistas.

Zapatero, para garantizarse la permanencia del sufragio subsidiado, se ha esmerado en añadir suculentos incrementos a las cantidades que los beneficiarios perciben del subsidio agrario. El presidente circunflejo ha extendido la dádiva a Extremadura y está claro que sería un hombre feliz si pudiera establecer un PER nacional, es decir, subsidiar los votos que le instalan en la mayoría.

Para que no se produzcan fisuras, porque hay gente que es muy desagradecida, Zapatero acaba de decretar que las 35 peonadas que ahora se exigen para acceder al regalo del PER se reduzcan a 20.

Es decir, basta trabajar 20 días al año en el campo andaluz o extremeño para tener derecho a percibir el PER durante los 345 días restantes. Una autentica bicoca. Una familia con cinco personas que se beneficien de la merced zapateresca reúne un sueldo para vivir cómodamente sin dar golpe. Ah, y las 20 peonadas sólo conciernen a los menores de 52 años. Los que sobrepasen esa edad cobran durante todo el año el PER sin dar un palo al agua. Los 146.751 subsidiados, en fin, les cuestan a los españoles la friolera de 61.870 millones de euros.

A eso le llama Zapatero prestaciones sociales. Otros lo califican de cara dura. Estremece contemplar lo que puede ocurrir en un país que acepta sin rechistar vivir cada vez más subsidiado, con grave deterioro del libre ejercicio democrático.