www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

MENÚ DE POBRE

No hay ningún rico que entienda a un pobre

martes 20 de noviembre de 2018, 20:20h

Extraño baile de marquesas con delantal, pintores ricos, bohemios con parné, mujeronas muy peinadas, americanas con botones dorados de marinero, mucha gomina, camisas rosas, capas, gente guapa, familias bien, niños con camisa de rayas y flequillo, alguna criada con cofia, famoseo, postureo, políticos en conspiración permanente, Feriarte reúne en la Corte a ochenta y cuatro anticuarios y galerías, mucho billete de cien euros, vaporazos de colonia rica, lo que ya no se ve y es insólito y anomalía urbana, chóferes con gorrita, como cuando Franco. Vivir es dejarse ver, posar.

El pabellón 3 de IFEMA es una isla, aquí no hay crisis, quien lleva una colección tiene un motivo extra para no matarse, todo tiene más de cien años de antigüedad y, al mismo tiempo, lo bueno no deja de ser lo nuevo. Cuatro décadas de trayectoria, se dice pronto, decoración y joyas, mundo Art Decó, Art Tribal, Art Noveau, Eduardino, Alfonsino, escultura y arqueología. Obras de importe menos a cinco mil euros, en el espacio llamado #YourArt, y venta, parné, color, ríos de dinero de mano en mano, títulos de conferencias que dan ganas de quedarse: El coleccionismo privado: impulsor del patrimonio artístico español, Tipos de negocios del arte dentro del mercado virtual: las galerías virtuales españolas, Exportación de bienes culturales: cómo gestionar la nueva aplicación digital, La iconografía numismática de los áureos de Augusto y el gusto coleccionista, 150 años de relaciones artísticas entre España y Japón. Relaciones entre Japón y Castilla en los siglos XVI y XVII…

Son perseguidas las artes decorativas: cerámica, vidrio, porcelana, tejidos, relojes, globos terráqueos, tapices, platería. El mueble clásico español junto a lo más elegante del francés e italiano. Cómodas, consolas, sillería, mucho Louis XVI en madera de nogal, mesas policromadas de influencia veneciana, librerías de 1730, vitrinas inglesas, el roble en toda una oferta amplia. Soperas de porcelana esmaltada, figuras de Belén delicadas, tallas antiguas, broches de oro decimonónicos, obras de Goya y El Greco, los precios más competitivos del mercado europeo. Comité de expertos cerciorando cada mercancía. Los objetos bellos hacen la vida más feliz. Los objetos curiosos tejen el placer más intenso. Tapies y Dalí, Joan Miró y Chillida, Canogar y Sorolla, etc. Mármol blanco del dios Júpiter en la Roma del Siglo II con el motivo de una reina lagosa con el disfraz de Isis. Máscara arcaica de la cultura punulumbo. Piezas mágicas del pueblo Yaouré en la Costa de Marfil. Espacio suculento para letraheridos: páginas encuadernadas en piel de tiburón, incunables, códices, primeras ediciones, grabados antiguos, cartografías y mapas, etc.

Todo es belleza, todo refinamiento, el lujo abriga, nadie tiene prisa, el buen tono preside el trato social, las sonrisas millonarias son más elegantes, nadie habla alto, nadie se lleva la contraria, hay mucho ceremonial en el besamanos entre pasmarotes que, sospechamos, no se conocen pero hacen como si fuesen amigos de la niñez. Se liga por teléfono, dejando el número, y ya te llamaré, ya me llamarás, mientras el toqueteo de dedos es promesa del festín de los cuerpos, que no tardará en llegar. Hay ricos sin dinero, miran y pasean, hacen como si siguieran siendo ricos, aquí da todo igual. Hay copas de vino bueno cuyo paradero es una incógnita. Muchas señoras con collar de perlas cultivadas. Mucho dandy jugando con las llaves del coche de gran cilindrada. Mucho hortera con el fajo doblado en dos y sin cartera. Aquí no hay pobres. “Lo malo de los macarras es que visten como macarras”, decía Tom Wolfe. Hay gente muy estirada que debe llevar una escoba adosada a la espalda para no doblarse, para ser más alto, para hablar desde más arriba.

Feriarte: fuerte motivo para la melancolía, para “la felicidad de estar triste”, como llamó Victor Hugo a aquella. Nadie se despide, el rico desaparece y aparece, en rito fantasmal y único, como mucho flash repentino. “La honestidad es el lujo que los ricos no pueden permitirse”, como quería el barón Pierre de Courbetin. No hay ningún rico que entienda a un pobre, ese idioma aquí se desconoce, si estiras la mano igual te ponen en la palma cincuenta euros. Dice alguien de Podemos: “Hay que procurar que los ricos sean menos ricos y los pobres menos pobres”. Detrás de mí preguntan si es un chiste. Yo río en francés, junto a una cómoda, en plan maniquí, mientras observo una cinturita de avispa que seguro no está en venta. Las mujeres ricas son más mujeres. Saco mucho la lengua, invitando al pastel, mientras evito merengue y hablo para salir pronto del anonimato.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.