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EL GRAN ÉXITO DE LA MONARQUÍA PARLAMENTARIA

jueves 06 de diciembre de 2018, 13:17h
Cuarenta años después, España celebró su Constitución democrática subrayando el éxito de libertad y...

Cuarenta años después, España celebró su Constitución democrática subrayando el éxito de libertad y prosperidad que ha supuesto la Carta Magna española. La figura clave de estas cuatro décadas es Juan Carlos I, aconsejado en la Transición por su padre Juan III y por Torcuato Fernández-Miranda. Los historiadores más prestigiosos coinciden en subrayar los cuatro grandes reinados de la Historia de España: los de Carlos I, Felipe II, Carlos III y Juan Carlos I.

Naturalmente que, en una democracia pluralista plena como la nuestra, se producen discrepancias sobre las más varias cuestiones. Y en eso consiste la Monarquía de todos que Don Juan III propugnó durante sus cuatro décadas de exilio. En esa Monarquía, votada por la voluntad general libremente expresada, caben los que la combaten.

El acto parlamentario celebrado en torno al Rey Felipe VI, en torno al Rey padre Juan Carlos I, el hombre clave de que la Transición fuera posible, de que la Constitución resultara aprobada, de que se liquidara la larga dictadura de Franco.

Emocionante el calor en torno a Juan Carlos I y la Reina madre Doña Sofía, que recibieron de diputados y senadores una interminable ovación. Frente a tantos agoreros, el acto de homenaje a la Constitución fue una apuesta ganada para la concordia y la conciliación entre los españoles. Vivimos tiempos difíciles con el alarmante desafío del secesionismo de Cataluña. Pero lo que los españoles han podido ver en el Congreso de los Diputados abre caminos de esperanza y despeja, en muchos aspectos, el futuro democrático de España.

Ana Pastor pronunció unas palabras discretas, inteligentemente adecuadas a las circunstancias del acto. Cuando citó a Don Juan Carlos y a Doña Sofía, diputados y senadores la interrumpieron para dedicar una nueva y larga ovación a los Monarcas.

Felipe VI habló con claridad, vocalización exacta y tono moderado. Hizo el elogio de la Constitución de forma firme y razonada, subrayando la reconciliación entre los españoles. Cuando citó a sus padres, de nuevo diputados y senadores dedicaron una larga ovación a los Reyes anteriores. Y puestos en pie, aplaudieron a Felipe VI al concluir su excelente discurso.