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TAL VEZ SEA UN PARIPÉ, ES UNA INDECENCIA POLÍTICA

lunes 17 de diciembre de 2018, 11:43h
Algunos observadores sagaces consideran el vaivén de las relaciones entre Pedro Sánchez y el...

Algunos observadores sagaces consideran el vaivén de las relaciones entre Pedro Sánchez y el racista Joaquín Torra, presidente de la Generalidad, un paripé. Se manifiestan contradictorios ante la opinión pública pero, bajo cuerda, coinciden en lo sustancial. Y los sustancial es el indulto. Los secesionistas mantendrán en Moncloa a Pedro Sánchez hasta la sentencia del Tribunal Supremo. Después, el presidente se burlará de esa sentencia e indultará a los encarcelados. Por mal que se le den las cosas al líder del PSOE, estaremos de hecho en el otoño y entonces tal vez convoque elecciones generales, tal vez aguarde a la primavera del 2020 que es lo que le pide el cuerpo.

Al margen del eventual paripé entre Sánchez y Torra, lo que está ocurriendo es una descomunal indecencia política. El presidente del Gobierno se desplaza esta semana a Barcelona para celebrar allí el Consejo de Ministros, dando la imagen de que acude a un país ocupado, lo que le exige un despliegue de seguridad carísimo y sin precedentes. Y para colmo, se postra de hinojos ante el racista Joaquín Torra para implorarle una audiencia que reúna ante las cámaras a los dos líderes, en una operación quizá calculada y establecida hace tres meses. Una vergüenza, en fin, que humilla a la ciudadanía hasta límites insospechados pero que permite a Pedro Sánchez contar por un tiempo adicional con el apoyo a su persona del secesionismo catalán. No se puede llegar más bajo. Se está ofendiendo la dignidad de España para que un político de obsesiva ambición se mantenga unos meses más en el poder, al que no ha llegado por los votos sino por maniobras de despacho.