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TRIBUNA

Una entrevista al año

lunes 17 de diciembre de 2018, 20:45h

El año que va a comenzar ofrece una entrevista en exclusiva donde aborda temas fundamentales al tiempo que recorre la agenda de su inminente mandato

¿Le faltan pocos días para comenzar el cargo, viene usted bien preparado?

- Sí, tengo muchos años como yo de experiencia y media docena de masters avalados y certificados ISO/UE con varios créditos, tantos que ni me acuerdo… Puede hacer usted otra pregunta?

¿Idiomas?

- El mío propio. Bueno, también manejo bien el lenguaje html pero prefiero ser modesto. A los impares se nos dan bien las lenguas. No es una afirmación sino una creencia muy profunda que me ha servido hasta la fecha para desenvolverme en los cinco continentes.

¿Se considera usted más bien heredero del machismo, del liberalismo o del ateísmo?

- Diría que de todos los -ismos pasados y presentes. En realidad se trata de corrientes y de tendencias que vienen repitiéndose y alternándose a lo largo de la historia. Podríamos poner un piloto automático a la vida y todo seguiría funcionando en armonía. Sería más barato que diseñar fronteras, subvencionar cargos públicos y pagar a gestores.

¿Algún -ismo en particular que le preocupe?

- Pues en concreto me conmueven el terrorismo y el clasismo. Son dos lacras que creíamos extinguidas y pisan con fuerza, engrandecidas además por las nuevas tecnologías. La primera además causa muertos. El adoctrinamiento genera monstruos enajenados capaces de disparar a bocajarro contra civiles inocentes. En cuanto al clasismo, mucho más imperceptible y sutil, pero también venenoso, no hay más que medir la bilis que le sube a una persona cuando el de la mesa de al lado no sabe coger los cubiertos. Es menos agresivo, pero también corroe bastante y a largo plazo desemboca en un segregacionismo peligroso. Hay gente que directamente cambia de restaurante, y después de barrio. Así dividimos a la sociedad, los que saben coger bien los cubiertos y los que no; los que llevan tal marca y los que no; los de Vox y el resto.

¿Se avecinan cambios importantes en todo lo relacionado con la igualdad y la violencia de género?

- Mi cargo es neutral, no sé si asexuado o hermafrodita, por lo que es difícil contestar a su tendenciosa pregunta. Carezco de educación sexual, soy más bien un humanista. Creo en la persona por encima de su pantalón o de su falda. Cuando dijeron que se cambiase la mención año por ‘año o aña’ no cuajó en la Academia porque allí por suerte hay excelentes y eruditos poetas con bastante sentido común. En su esencia el género es sencillamente una circunstancia cromosomática. Quién quiera ver más se está arriesgando a abrir la caja de Pandora o Pandoro, si lo prefiere.

En su despacho han quedado temas importantes sin resolver que nos interesan a todos, como el Brexit, Cataluña, el cambio de sexo de algún personaje de la telemierda. ¿Cuál va a ser su prioridad?

- Es necesario cierto rigor. Con el pito pito gorgorito iré viendo lo que va antes y lo que se queda fuera, por eliminación. Pero a los periodistas se lo diré con tiempo para que vengan a retransmitir en directo, que tiene más impacto. Si el cambio de sexo se realiza en Londres podría considerarse turismo médico y no conviene ventilarlo con lo excelente que es la sanidad española, que ni hay esperas ni negligencias y se come fenomenal. Si los presos catalanes adelgazan más que las Campos-Borrego juntas tampoco sería un buen ejemplo (para ellas). Mejor no anticipemos nada. Trabajaré duro y en todos los frentes, no lo dude.

Ya que menciona a los periodistas, ¿cúal es la noticia que querría dar usted durante su mandato?

- No me interesan las noticias sino sus protagonistas. Me gustaría que se hablara de los inmigrantes pero no como colectivo sino de cada historia detrás de la patera. Lo mismo con los refugiados. Saber quiénes son, no ignorarlos. Solamente quien haya estado desplazado alguna vez sabe lo que esto implica, por lo que no hay que juzgarlos a la ligera. Ya ve usted que hace dos mil dieciocho años llegaron una tal María y un tal José, indocumentados y seguramente analfabetos, buscando albergue y resultaron ser los padres de Jesús. Dejando de un lado que la paternidad de José siempre estuvo cuestionada, son un claro ejemplo de marginación, pero también de esperanza. Para sobrevivir a veces es necesario ir contra corriente.

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