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POR LIBRE

Manuel Valls, el que nos faltaba

domingo 06 de enero de 2019, 19:03h

Como no teníamos en España suficientes políticos con propuestas surrealistas, ahora los importamos. A buena hora se le ocurrió a Albert Rivera fichar al socialista Manuel Valls como candidato a la Alcaldía de Barcelona. Claro que peor fue la ocurrencia de pretender que Mario Vargas Llosa se presentara a las elecciones a la Comunidad de Madrid de cabeza de lista de Ciudadanos. Como si el Premio Nobel no tuviera nada mejor que hacer que ocuparse de las averías del Metro y gestionar los atascos de las radiales.

Albert Rivera debería centrarse. Después del rotundo éxito de Inés Arrimadas al derrotar al Ejército separatista en las últimas elecciones, ahora ha fichado al hombre que desguazó el partido socialista francés. Aún así, más de uno quedó deslumbrado por el brillante fichaje.

Manuel Valls era la gran apuesta de Ciudadanos en Barcelona. Y en cuanto pudo, se desligó del partido naranja para intentar encabezar una gran alianza con el PSOE y el PP. Se quedó solo. Ahora vuelve a la carga con la gran coalición sin saber que con Pedro Sánchez es imposible, pues gobierna con otros socios y detesta a “los partidos de la derecha”, en los que incluye a Ciudadanos.

Aún más; el exprimer ministro francés, desde Barcelona o desde París, y sin que nadie le invitara a la fiesta, intenta reventar el pacto de Gobierno en Andalucía entre el PP y Ciudadanos por su alergia a Vox. Como tantos otros políticos, sobre todo de la izquierda, tilda al partido de Abascal de estar situado en la extrema derecha por proponer regular la inmigración (como todos los países de la UE), eliminar las desorbitadas subvenciones a las asociaciones feministas en la Ley de Violencia de Género (como todos los que saben dónde van a parar esos millones) y, sobre todo, por defender la unidad de España bandera en mano (como siempre ha hecho Ciudadanos). Maliciosamente, claro, ya hay quien sostiene que Manuel Valls es un topo de Pedro Sánchez. Y si no es verdad, lo parece.

Albert Rivera, bamboleándose en su péndulo entre el PSOE y el PP para mantenerse en el centro, se ha traído de Francia a un socialista para la Alcaldía de Barcelona. Ha fichado a un político fracasado y desorientado poniendo en riesgo el liderazgo de Ciudadanos en Cataluña ganado a pulso por la inteligencia y valentía de Inés Arrimadas. El líder de Ciudadanos y el exprimer ministro francés todavía no se han enterado de lo que se cuece en España. Para bien o para mal, el bipartidismo entre la derecha y la izquierda sigue vigente, pero formado por un batiburrillo de partidos. Por un lado, el PSOE con Podemos y los golpistas catalanes. Por otro, el PP, Ciudadanos y, por lo que parece, Vox. Se puede elegir un bando u otro. Pero mientras Pedro Sánchez siga al frente de los socialistas, la gran coalición no es más que una utopía. O una chorrada.

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