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FELIPE GONZÁLEZ ABOFETEA A PEDRO SÁNCHEZ

viernes 08 de febrero de 2019, 11:23h
Felipe González ha propinado en público una sonora y bien meditada bofetada a Pedro Sánchez...

Felipe González ha propinado en público una sonora y bien meditada bofetada a Pedro Sánchez. El que fue gran hombre de Estado, el mejor del siglo XX español, conserva su capacidad dialéctica, su poder de convicción.

El error, el inmenso error, del relator ha sido el pretexto que ha permitido a Felipe González reaparecer sumándose al rechazo general. Pero lo que en opinión de muchos ha querido hacer el expresidente es expresar su discrepancia con la entera política que Pedro Sánchez está desarrollando hacia el secesionismo catalán. Política de concesiones y de claudicaciones humillantes sin otro objetivo que garantizar el apoyo de los escaños independentistas a su permanencia en la poltrona presidencial monclovita.

Con Felipe González, que acusa a Sánchez de “degradar” las instituciones y la democracia, coinciden, a izquierda y a derecha, todos los constitucionalistas españoles. El espectáculo que está dando el inquilino de Moncloa es bochornoso. La bofetada que le ha propinado Felipe Gonzáles es la más dolorosa de todas, pero estoy seguro de que Pedro Sánchez la encajará sin una vacilación. Él sabe lo que quiere y está dispuesto a soportar carros y carretas con tal de agotar la legislatura y embalsar cada día espacios de televisión para presentarse a las elecciones generales con expectativas de victoria.

Aplauso, en todo caso, para Felipe González. Ha hecho bien en salir del retiro en el que vive para comunicar a la opinión pública su decepción ante una política roma y oportunista que está degradando al PSOE. Al expresidente le han acompañado en su posición personajes socialistas pasados y presentes de primera magnitud, desde Alfonso Guerra a Francisco Vázquez que ha calificado, por cierto, de “lesa traición” las concesiones al secesionismo de Pedro Sánchez, al cual por cierto le entran por un oído las críticas de sus correligionarios y le salen por el otro sin romper ni manchar su cerebro.