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PABLO CASADO, EL VOTO ÚTIL

lunes 18 de febrero de 2019, 13:36h
La ley d’Hondt es implacable. Favorece a los dos partidos ganadores a escala nacional y resulta lesiva para las demás agrupaciones...

La ley d’Hondt es implacable. Favorece a los dos partidos ganadores a escala nacional y resulta lesiva para las demás agrupaciones. El Partido Comunista (Izquierda Unida), con una cifra de votos en torno al millón, se quedó en el año 2011 en 2 escaños. Su posterior alianza con Podemos ha robustecido su presencia parlamentaria.

El elector con sentido de la responsabilidad debe tener en cuenta al depositar su sufragio en la urna las exigencias de la ley d’Hondt si no quiere que el voto resulte estéril. Naturalmente, es libre de votar a quien le plazca y son muchos los ciudadanos que prefieren decidirse por el partido con el que ideológicamente coinciden, aunque sepan que su voto se perderá.

En el centro derecha español, conforme a las últimas encuestas, el voto útil es a Pablo Casado. El líder del Partido Popular, que está actuando con fuerza y con serenidad, significa la garantía del voto útil. La ley d’Hondt robustecerá los sufragios en su favor depositados, permitirá que lo que él representa se instale en el Congreso de los Diputados y en el palacio de la Moncloa.

El sistema proporcional condujo a naciones de relieve a la ingobernabilidad. La ley d’Hondt significó la fórmula para solucionar, no siempre, pero sí en muchas ocasiones, la inestabilidad. La otra fórmula es la doble vuelta. A la votación final pasan los dos partidos con mayor número de sufragios y muchos electores, incluso tapándose las narices, votan a quien menos les desagrada.

Pablo Casado o el voto útil, en fin. El 28 de abril el elector del centro derecha tiene la responsabilidad de que su voto no se pierda y esterilice, sino que contribuya a desplazar del poder a quien ha cedido ante los enemigos de España, los secesionistas catalanes, para mantenerse en la silla curul monclovita.