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OCTAVOS - IDA

La pobre puntería del Barcelona perdona al Lyon en un tiroteo | 0-0

La pobre puntería del Barcelona perdona al Lyon en un tiroteo | 0-0
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martes 19 de febrero de 2019, 22:53h
Tras un primer acto anárquico, los catalanes dominaron -pero sin pegada- y dejaron vivos a unos franceses agotados. Por Diego García

El Barcelona compareció este martes en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones para enfrentarse a un Olympique de Lyon dañino con pelota pero frágil sin ella. El líder de LaLiga aterrizó en Groupama Stadium con la misión de encarrilar el acceso a la siguiente ronda y, se era posible, endulzar unas sensaciones que vienen trompicadas en este 2019 de reciente estreno. La delegación catalana debía implementar una intensidad semejante a la de sus rivales y eludir las lagunas de concentración tras pérdida para sobrevivir al duelo. Porque los franceses, que ganaron al City en el Etihad y empataron contra los de Guardiola en casa, se aferran a esta competición para mantener su hambre de títulos, ya que en la Ligue 1 viajan terceros, a 16 puntos del PSG.

Ernesto Valverde tuvo que lidiar con la baja del lesionado Arthur Melo, mas pudo disponer del resto de piezas. Debía cubrirse en los costasos y eligió desplegar a Semedo y a Sergi Roberto en el carril diestro. La banda zurda sería para Jordi Alba y Rakitic se alinearía con Busquets en la medular. Lenglet y Piqué flanquearían a Stegen con Lionel Messi, Luis Suárez y Ousmane Dembèlè en punta. Ante un previsible partido jugado al ataque, el Txingurri eligió darle el foco a la calidad ofensiva, aunque dejara en el banquillo a piezas como Philippe Coutinho, Aleñá, Malcom y Arturo Vidal. Con Roberto como ancla.

Bruno Genesio, artífice del renacer del Lyon, no variaría su filosofía ante el coloso azulgrana. Siempre quiere generar peligro y no contempla posicionamientos especulativos. En su ramillete de jugadores muy jóvenes no estaría el estelar Nabil Fekir, sancionado. Metió en escena el estratega a Martin Terrier en su lugar, con Moussa Dembélé ejerciendo de tanque referencial y con Bertrand Traoré y Memphis Depay en la mediapunta fulgurante. En el mediocentro volvió a bajar al talentoso Aouar para formar pareja con Ndombele, en una dupla decrépita a la hora de achicar. Y la línea defensiva, endeble, repetiría con Dubois y Mendy en los costados y con Marcelo y Denayer como últimos filtros previos al portero Lopes.

El ajedrez colorido y vertical pronosticado se detonaría con celeridad. El Barça salió a presionar a cancha completa y provocaría hasta cuatro pérdidas en campo propio de los locales. De esa ferocidaz y valentía con las líneas adelantadas germinó un intercambio de golpes frenético de devino en un tiroteo espectacular. Antes del minuto 15 se registraron seis disparos. Abrió fuego Busquets con un pase al espacio que captó Dembèlè para avisar con un remate desviado -minuto 1-. Con el rigor táctico olvidado en un rincón, Messi forzó una pérdida de Aouar y la consiguiente falta en al frontal gala. El lanzamiento de la infracción se le iría por encima del larguero -minuto 5- y los lioneses responderían con una combinación entre Traoré y Aouar que el propio mediocentro tradujo en un derechazo que Stegen sacó de la cepa del poste.

La anarquía deliciosa del toma y daca vería a los azulgrana más cómodos con y sin pelota, pero no ajustaría en el achique y en el minuto 9 Moussa Dembélé bajó un pelotazo a la espalda de Busquets y cedió la redonda Terrier. El extremo descerrajó un cañonazo que hizo volar a Stegen para que el cuero restallara en el travesaño. Todo un aviso consistente que parecería haber despertado el compromiso en fase defensiva de un sistema visitante que tomaría las riendas poco a poco. Eludiendo un poco más el tú a tú descarnado. No obstante, concatenaría llegadas sin más vibraciones en su arco durante un buen intervalo. Messi, muy activo y con huecos para brillar, lanzaría una falta en el 12 que fue repelida por la zaga ajena. Dembèlè recogió el rechace y lanzó un zurdazo al cielo. Y el argentino trenzó la arquetípica pared con Jordi Alba que le dejó sin marca en el interior del área. Mas su remate fue mal direccionado. En el entretanto, Sergi Roberto pescó otro rebote en la mediapunta local y asistió al derechazo de Rakitic que lamió la madera. Y Lopes frenó el slalom angulado de Dembèlè. A pesar de todo, el cruce de la media hora no contemplaría al Barça templado y preciso: negaba el monólogo controlador y se afanaba en anotar a domicilio, pecando de precipitación en múltiples oportunidades.

Esa intención muy ambiciosa de Valverde -ante un contrincante con muchas suturas tras pédida- proseguiría desprovista de pericia en la finalización. En consecuencia, la amenaza latente lanzada por un Ndombele creciente no cesaría su repiqueteo (ya racheado). Piqué, en el 31, salvó a los suyos cuando Depay perforó entre líneas y dejaba a Moussa Dembélé en mano a mano con Stegen. La rebeldía, velocidad y potencia anatómica de los cinco peones ofensivos franceses examinarían a la cobertura española en esta trama sin timón ni freno. Y de camino a vestuarios sólo un chispazo ajustado de Dembèlè, una sublime red de paredes local con remate inocuo de Terrier y un derechazo mordido de Busquets supondrían un salto de página ante la toma de oxígeno global. El derroche físico había resultado abrasivo.

En el camarín, Genesio se felicitó por el carácter de su juvenil proyecto y Valverde se encontró con el dilema de anestesiar el tempo y protegerse o seguir constreñido un esfuerzo perenne de área a área, que seguramente le mermaría en al conclusión debido a las condiciones anatómicas diversas de los dos escuadrones. La estadística (4 a 12 en tiros, con empate a dos en intentos entre palos) arrojaba la constatación de la esencia atacante de la cita y el inesperado desatino del favorito. El preparador azulgrana debía tomar una decisión al respecto, pues ya había tomado tierra el riesgo de continuar con esa senda desaforada. Y el Txingurri viró hacia una propuesta que aglutinara más posesión y menos posibilidad de resbalón.

Las revoluciones descendieron y el esférico transitaba de un modo más horizontal y casi siempre en territorio francés. Con los barceloneses moviéndose con más preocupación por no exponerse. Y, aunque en el 53 Depay propulsara un derechazo venenoso y cruzado desde el pico del área, al exhuberante Lyon le costaría más desarrollar su hiperactiva predisposición. Eso sí, se negaría a encerrarse y ser pasivo, con lo que trató de discutir el cortejo del cuero en estático. El fruto de estos ajustes brotaría en un centrocampismo nutrido por la ausencia de precisión en los pases verticales o profundos.

Se quemaría el minutaje en ese pentagrama más lento y grisáceo, con los locales más perfilados hacia la contra -con Depay y Moussa Dembélé batallando con Piqué y Lenglet-. Stegen resolvería un par de galopadas hasta que Suárez inauguró la producción visitante en el 63, con un chut neutralizado por Dubois. Y Messi replicó con una pared comprimida con 'El Mosquito' y culminada por el argentino con un zudazo sin ángulo que despejó Lopes -minuto 65-. Con este escenario Dembèlè -apagado sin espacios- dejaría su escaño a Coutinho, en busca de más juego combinativo. Y Tousart sentó a Traore por mor de cohesionar más sus líneas y gozar de mayor presencia numérica en la medular. Se confirmaba la metamorfosis tacticista del ajedrez. Un viraje que estaba legitimando al Barça, pues en el 71 Suárez rozó el 0-1 con un zurdazo que no hizo diana por muy poco -tras pase atrás de un Alba más presente-.

Continuaría el Barça su maniobra jerárquica (61% de posesión) sosteniendo sus presiones muy elevadas. Empujó a los franceses a retrasar su retaguardia y evidenciar capacidad de sufrimiento. Estaba amaneciendo el momento de eliminatoria: si los delanteros culés afinaban la puntería estaría en disposición de dañar sobremanera la superviviencia del aspirante local. Y, con Jordi Alba desatado, el charrúa perdonaría la enésima llegada al no tocar el centro del lateral, cuando estaba en el area pequeña -minuto 75-. Coutinho exigiría a Lopes de inmediato en pleno desplome del resuello galo. Y Alba no amortizaría una pérdida de Mendy en el vigésimo tiro visitante -minuto 78-.

El desenlace vería comparecer a Arturo Vidal, Cornet y Pape Cheikh por Sergi Roberto, Terrier y Ndombele -vaciado-. Los azulgrana definieron su nómina más ofensiva con la querencia de anotar fuera de casa y el técnico local se limitó a afianzar su agonía con pulmones nuevos. Y del asalto postrero del Barça, más respetuoso que vehemente, nació el latigazo de Busquets que repelió Lopes -paradón de reflejos incluido-, el zurdazo cruzado de Messi -mal dirigido- y el lanzamiento de falta del argentino contra la barrera -minuto 90-. El Lyon murió empeñado en ganar el empate, presa del cansancio y del nerviosismo en la salida del esférico y el gigante se tuvo que contentar con un 0-0 que no les regaló un sabor dulce. Más bien, paladearon su impotencia (25 tiros, sólo cinco a portería). Mala noche en cuanto a pericia en el pase y en el remate. El Camp Nou decidirá.

- Ficha técnica:

0 - Lyon: Lopes; Dubois, Marcelo, Denayer, Marçal; Ndombele, Aouar; B. Traoré (Tousart, min.68), Depay, Terrier (Cornet, min. 76); y Moussa Dembélé (Cheikh, min. 84).

0 - Barcelona: Ter Stegen; N.Semedo, Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Sergio Busquets, Sergi Roberto (Arturo Vidal, min. 81), I. Rakitic; Messi, Suárez y Ousmane Dembélé (Coutinho, min. 67).

Árbitro: Cüneyt Çakir (TUR). Mostrá amarilla a Aouar (min.3), Dubois (min. 33), Sergio Roberto (min.80) y a Semedo (min. 88).

Incidencias: ida de los octavos de final de la Liga de Campeones disputada en el Groupama Stadium de Lyon. Unos 59.000 espectadores llenaron las gradas.

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