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SEMIFINALES - VUELTA

Stegen y la contra golean al Real Madrid y el Barcelona es finalista | 0-3

Stegen y la contra golean al Real Madrid y el Barcelona es finalista | 0-3
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miércoles 27 de febrero de 2019, 22:51h
Los merengues mandaron pero perdonaron y los catalanes lucieron pegada para acabar goleando a pesar de la imagen dada en el primer acto.

El Santiago Bernabéu se engalanó este miércoles para acoger el primero de los dos 'Clásicos' que verá en estos cuatro días. El de esta fecha depararía si Real Madrid o Barcelona competirán en la final de la Copa del Rey, mientras que el siguiente capítulo determinará si los merengues son apeados de la pelea por el título liguero o recortan la brecha actual. Así las cosas, con la tensión pesando mucho más sobre los hombros de la delegación capitalina y con el 1-1 de la ida de estas semifinales presente, el verde de Chamartín recuperó los focos del planeta en una nueva versión de esta rivalidad -posterior a la era de Cristiano Ronaldo-.

Santiago Solari no variaría su paleta. Señaló a este envite como el más importante de los dos cruces seguidos frente a su enemigo íntimo y desplegó a su once primordial, ese que contiene más equilibrio que verticalidad. Sentó de inicio a Bale y Marcelo, activó a la dupla Carvajal-Lucas Vázquez en el carril diestro, con Reguilón, Ramos y Varane custodiando a Keylor Navas. Modric, Kroos y Casemiro saldrían como medular identitaria, con Vinicius y Benzema en el papel de elementos de desborde. Aparentaba querer más pelota que vértigo el escuadrón madrileño -con un 4-4-2-, sabedor de la necesidad rival de anotar un tanto para sobrevivir.

Ernesto Valverde corroboró que el club ha ido ganando interés en este torneo hasta arribar a esta fecha crucial. Metió en el campo a toda la creatividad disponible. Inyectó a Dembèlè -dejando de lado a Coutinho- como acompañante de Messi y Luis Suárez, con Rakitic (Arthur, recién recuperado de lesión, yacía en la banca) aportando claridad a Busquets y Sergi Roberto. Jordi Alba y Semedo, los carrileros más ofensivos, serían de la partida, con Ter Stegen en la meta -Cillessen perdió su escaño en esta competición- y Piqué y Lenglet como zagueros. Los catalanes pretendían aglutinar la posesión desde el pitido inaugural y, a partir de ahí, evolucionar hacia un mandato que les dirigiera a la final del Villamarín.

Pero los culés se encontrarían con un primer acto intenso, hiperactivo y riguroso en lo táctico de los locales. Con una presión muy adelantada, los madridistas hurtaron el timón y el tempo anhelado por los visitantes, discutiendo el cortejo del cuero y negando a los líderes ligueros su hoja de ruta. La red de ayudas vertigionosa ordenada por Solari sacaría de dinámica a Messi y a Busquets, torpedeando la circulación perenne del vigente campeón copero. Y, con ese triunfo parcial, los merengues pudieron estirar el denso centrocampismo hasta más allá de la primera media hora. Forzando al Barça a protegerse -también en la asociación horizontal- con un achique en campo propio y un 4-4-2 en fase defensiva.

Las porterías se erigieron en anécdotas dentro del guión físico y comprimido que reinaba. Sólo chispazos descontextualizados eludirían el gobierno de la táctica. Las coberturas anulaban las superioridades por banda y superpoblaban los pasillos centrales de ambos ataques, susurrando el balón parado y las transiciones aceleradas como punzones para herir a la espalda ajena -vía de sangrado principal de estos dos gigantes-. Por esa senda Navas y Stegen se desperezarían. Primero, Messi se coló en la sombra de Casemiro para abrir hacia Dembèlè, que centró un balón que Suárez dejaba para el remate, a placer, de Sergi Roberto. Reguilón, como un trueno, interceptó la maniobra -minuto 9-. Y, en segundo término, se desató una doble llegada en el minuto 19. Vinicius -participativo- desbordó en diagonal y chutó fuera; y, de inmediato, Reguilón cometería un error en un pase hacia sus centrales que dibujó un dos para dos de Dembélé y Suárez contra Varane y Ramos. El central francés neutralizaría la oportunidad.

En el 20 de juego el Barça pudo adelantar líneas y rachear sus primeras presiones a cancha completa. Y el Madrid se amoldaría a ese viraje a la perfección, pues si había estado cómodo en la pugna inocua y ardua por la posesión, más disfrutaría corriendo al espacio. Vinicius, que fluctuaba hacia la mediapunta central para que Reguilón resplandeciera por sorpresa, se eregiría en protagonista. Como retratista del desequilibrio azulgrana tras pérdida. Avisaría en el 24, tras un robo del lateral zurdo local a Semedo que el carioca y Benzema tradujeron en una pared larga. La redonda desembocó en un pobre despeje de Alba y el ex del Flamengo se toparía en un Stegen providencial.

El germano no finalizaría su trabajo antes del entretiempo. Prosiguió la querencia de posicionamiento valiente y riesgoso del 'Txingurri' y no lo pagaría por poco. En el 36 Casemiro rompió líneas con un pase vertical en profundidad que colocó a Vinicius en mano a mano con Lenglet. El galo detuvo el remate del americano de 18 años, que recogió el rechace y puso un pase a Benzema para que el galo emitiera un zurdazo automático que esputó Stegen. El arquero se subrayaba como el mejor de su camarín. Sin duda. Y en el 38, el propio Casemiro inicio una jugada que derivó en centro raso de Reguilón y volea por encima del larguero de Vinicius. Desde el punto el penalti.

'El Indiecito' Solari entró en vestuarios complacido, ya que se había jugado a lo que había trabajado, victimizando a Messi, Suárez y Dembèlè como instrascendentes. La actitud, el compromiso y las revoluciones del derroche local colapsó la relevancia de cualquier otro parámetro. El sistema barcelonés, que amontonó imprecisiones, agradecía ganar el descanso con 0-0. Se habían desnudado sus carencias en el repliegue si la presión no era coordinada y la mala puntería de Vinicius les había permitido repensar su estrategia con empate en el marcador. No habían tirado entre palos en 45 minutos -sólo dos llegadas, por las seis de su oponente-. Su falibilidad táctica sin pelota restallaba. Pero les quedaba la carta del cansancio. Los madridistas no estarían en condiciones de sostener el estándar hiperbólico de sudor.

Desde ese prisma Valverde comenzó la reanudación sin cambios y tampoco el preparador argentino movió ficha. Lo que sí variaría es la ocupación de espacios blaugrana: retrasaron líneas para no exponerse a correr hacia atrás, regalando metros y pelota a los de Concha Espina. Leyó lo explícito de sus debilidades y se encontraría con una falta central botada por Messi y cabeceada arriba por Piqué -minuto 50- y, sobre todo, con un relámpago de Dembèlè con pase atrás y remate a la red de Luis Suárez -minuto 51-. El escenario cambiaba por completo. Ahora la contrarreloj era madridista, por mor de la eficacia de las delanteras.

Kroos respondería con un zurdazo frontal a las nubes y con un lanzamiento de falta que remató con la testa y sin dirección Casemiro -minuto 54-. Vinicius retomaría su empleo como estilete exterior ante un Semedo superado, al tiempo que su bloque hacía hincapié en la convicción en pleno escrutinio a su mentalidad. No alcanzaba el Barcelona a domar la intensidad con pases, si bien aparentaba calma jugando a la contra, y el asalto sobrevenido al arco de Stegen se expandía. El pentagrama pivotaba entre el ida y vuelta y el ataque capitalino prolongado -y no muy lúcido-. Modric y Benzema no conjugaban entre líneas y Reguilón y el extremo brasileño asumirían todo el peso. De un centro de Vinicius y un testarazo del lateral zurdo nació una parada de foto del germano -minuto 63-.

Una circulación en la frontal, trazada por Benzema, Lucas y Modric, devino en el cañonazo angulado de Carvajal que atrapó Stegen -minuto 67-. Se contrastaba el rol pasivo culé cuando Vinicius lanzaba un slalom, que sentó a tres rivales y volvía a fallar en la resolución. Y Solari daba la alternativa a Bale, escudriñando alternativas -suplió a un Vázquez vaciado-, instantes antes de que Dembèlè perforara por la diestra y al galope para ceder hacia Luis Suárez en el área pequeña. Varane despejaría hacia su portería, instalando un 0-2 definitivo. Porque los locales bajaron la atención y se descubrieron cometiendo penalti sobre Suárez en el 73. Casemiro le derribó y el charrúa sellaría su casi hat-trick a lo Panenka.

La exhibición de puntería y contragolpe de los catalanes, que no habían generado peligro real salvo en sus dianas, enterraría la buena imagen de los madrileños. A falta de un cuarto de hora, la versión industrial -apeada del magnetismo de Messi- le bastó a los barceloneses para acceder a la final de Copa, en busca de su quinto título concatenado, goleando a su némesis a domicilio. Comperecerían Fede Valverde, Coutinho, Arturo Vidal, Asensio y Arthur por Casemiro, Dembèlè -reivindicado-, Luis Suárez, Vinicius -aplaudido por su actitud, no por su tino- y Busquets -en la reserva de energía-, en un declinar del minutaje que rozaría el sonrojo del actual campeón de Europa. El 'Txingurri' dio en el clavo al apostar todo a la pérdida de fuelle local y tiene motivos para celebrar: sigue ganando sin brillar y arriconando el adn de Guardiola. La noche refrescaría la crisis del transatlántico merengue, impotente y con otra visita al dentista el sábado.

- Ficha técnica:

0 - Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Ramos, Reguilón; Modric, Casemiro (Valverde, m.75), Kroos; Lucas Vázquez (Bale, m.68), Benzema y Vinicius (Marco Asensio, m.81).

3 - Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Sergi Roberto, Busquets (Arthur, m.85), Rakitic; Messi, Luis Suárez (Vidal, m.78) y Dembele (Coutinho, m.75).

Goles: 0-1, M.50: Luis Suárez. 0-2, M.69: Varane, en propia meta. 0-3, M.73: Luis Suárez, de penalti.

Árbitro: José María Sánchez Martínez (Comité Murciano). Amonestó a Lucas Vázquez (m.58), Busquets (m.65), Casemiro (m.72) y Semedo (m.81)

Incidencias: Partido de vuelta de semifinales de la Copa del Rey disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 80.442 espectadores.

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