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CICLISMO

Tour EAU. El veterano Alejandro Valverde asombra en el desierto

miércoles 27 de febrero de 2019, 23:47h
Lidera Roglic, pero el español está compitiendo con todas garantías.

Alejandro Valverde está de dulce. Con 38 años y la motivación de hacer resplandecer el soñado maillot de campeón del Mundial que porta, el ciclista del Movistar Team está compitiendo con toda la energía y la clase que les son propias, desafiando a la biología y al inexorable paso del tiempo. Si su preparación le había permitido rozar la gloria en la Volta a la Comunitat Valenciana -ganada por Ion Izaguirre- y en la Vuelta a Murcia -vencida por Luis León Sánchez-, el astuto llegador ha sabido cosechar su primer triunfo del 2019 en el Tour de los Emiratos Árabes Unidos.

Este martes pudo descorchar el champan como campeón del mundo de ciclismo en la tercera etapa de la mencionada prueba. Alzó los brazos en la cima de Jebel Hafeet, un lugar en el que en 2018 también ganaría -la etapa y la clasificación general del Tour de Abu Dabi-. Pero en esta ocasión ha gozado de una sabor especial, ya que estaba ansioso por estrenar su palmarés con el maillot arcoíris. Ofrecería una demostración de sabiduría en la gestión de las fuerzas para aguantar a un rival como Primoz Roglic.

El esloveno atacaría desde el principio, imponiendo un tempo atronador en la ascensión final de la jornada, pero el murciano no se cebó ni se dejó contaminar. Esperó su turno, agrupó su fuelle y dibujó una evolución ganadora que le vio remontar posiciones hasta interpretar que llegaba a la zona en la que demarró en el pasado año. Y repitió la faena, con igual resultado: victoria. Roglic seguiría su estela junto con David Gaudu (Groupama), de 22 años. Dan Martin (5 segundos), Ilnur Zakarin (33 segundos) y Bauke Mollema (35 segundos) quedaron en la estacada. Y Valverde entró en paroxismo.

"Ha sido una victoria especial, me quito un peso de encima porque es la primera con el maillot de campeón del Mundo, que ya tenía ganas, y por haberse producido en el mismo lugar del año pasado. Quería ganar, llevaba dos segundos puestos y conseguirlo en este lugar me hace feliz. Y no ha sido nada fácil, vi incluso peligrar el triunfo porque pegaba mucho el viento y tuve que regular el esfuerzo y llegar al mismo lugar del año pasado para atacar", analizó, complacido.

Y, de cara a la jornada reina que llegará el viernes, y a la que espera arribar con opciones en la general, con el ascenso final a Jebel Jais, subida inédita donde se decidirá la carrera, aseveró lo siguiente: "Conozco el ascenso y es más suave que el de hoy de Jebel Hafeet. No es duro, pero tiene 23 kilómetros y con viento puede resultar peligroso. Es el último día decisivo para la general, llevaremos 6 etapas en las piernas y puede haber tensión por el viento".

Antes, este miércoles, le tocó defender su puesto con uñas y dientes. En el día en que el australiano Caleb Ewan (Lotto Soudal) se impuso en Hatta Dam, cuarta etapa de 197 kilómetros, Valverde debió sobreponerse a los imprevistos para ejecutar una economía de daños sublime. Quedó cortado por una caída que le obligó a vaciarse en la persecución de los favoritos. Y, contra su propio físico y edad, sólo perdería 3 segundos con respecto a un Roglic que mantuvo el liderato.

El velocista Ewan tomó el relevo de otros sprinters que ganaron en la subida a Hatta -como Juanjo Lobato, en 2015- y cantaría victoria después de atacar con dureza para convertir en inocua la denodada labor del Emirates, que tiraba en favor de su velocista, Kristoff. Matteo Moschetti (Trek) y el líder, Primoz Roglic, a 2 segundos, cerraron el podio coyuntural. Y a Valverde se le escaparían algunas opciones cuando quedó cortado a seis kilómetros por la mencionda caída. Tras alcanzar al grupo distinguido le faltarían fuerzas para responder en las subida y fue octavo, con sólo tres segundos de desventaja.

Al término del envite, el murciano reflexionaría en torno a lo acontecido, todavía herido en su orgullo de ganador obsesivo. Aunque esté bregando con corredores a los que saca 7 años (Roglic). "Me encontraba bien, con la idea de disputar la etapa. Pero hubo una caída delante de nosotros que me frenó, no me fui al suelo por poco, y luego nos tocó hacer un esfuerzo extra para llegar adelante. Cuando empezaron los ataques no pude responder como hubiera querido. Fue una pena, pero estas cosas pasan", señaló un devorador de triunfos que se niega a apearse de su competitividad. ¿Cuándo verá su techo de rendimiento? Está por comprombarse tal horizonte.

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