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20:45 | MOVISTAR PART.

El Real Madrid se juega su candidatura en Liga ante un Barcelona de dulce

sábado 02 de marzo de 2019, 13:39h
Los merengues no pueden más que ganar a los líderes para no quedar descolgados de la pugna por el título.

El puente entre febrero y marzo se abrió para el Real Madrid como las fauces de un acantilado. En una semana afrontaban dos 'Clásicos' -que depararían su futuro en Copa y Liga- y la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones -con ventaja, pero ante un Ajax hambriento y peligroso, y sin Sergio Ramos-. Desprovistos de convicción y de sensaciones felices. Hace tres días sufrieron los capitalinos una goleada que supo al peor de los desasosiegos imaginables: ejecutaron el plan estudiado a la perfección, pero las falló la puntería y pagarían su desatino y el cansancio posterior con un sonrojo ante su tribuna. Y la eliminación en las semis coperas.

Ahora, este sábado, vuelven al dentista. Repetirán enfrentamiento ante un club que en el duelo liguero de comienzo del curso les endosó un 5-1 que sentenció la permanencia de Julen Lopetegui y que posee la opción de arrasar las apiraciones de su enemigo íntimo en dos competiciones de un plumazo. Y todavía está fresca la herida del miércoles: apoyados en Ter Stegen y el contragolpe, sin necesidad de tirar de la mejor versión de Lionel Messi, golearon en Chamartín por enésima vez en estos tres lustros (12 victorias en los últimos 22 partidos, 47 goles a favor y 33 en contra). Y salieron de ese entuerto con la autoestima por las nubes. Todo lo contrario que los impotentes locales.

Santiago Solari decidió que en este hacinamiento de citas trascendentales iba a dar importancia a la Copa y a la Champions. En cambio, su apuesta no fructificó por la mala finalización de Vinicius, Benzema y Lucas Vázquez, quedando expuesto el estratega para el envite de este fin de semana, en el que no gozan de margen de maniobra. La irregularidad les ha colocado en un escenario de urgencias: si no ganan serán apeados de la conversación por el entorchado liguero. La derrota casera ante el Girona, de la jornada 24, les ha empujado a este encuentro con al abismo situado en la fecha número 26 del torneo nacional por excelencia. En el fondo árido de su dinámica.

Por ello, no resulta nada sencilla la papeleta para 'El Indiecito'. Querría, según se ha filtrado, revolucionar su once con la idea de medir los esfuerzos. Pues el objetivo más real es ganar la cuarta Liga de Campeones seguida, por recambolesco que parezca. Mas, tiene enfadados a Marcelo, Bale e Isco, tres de los peones que deberían dar la cara en este evento sabatino. El lateral y el extremo entrarían en el once, al igual que Odriozola, y la duda queda para el centro de la zaga -Varane está renqueante, Nacho sancionado y Ramos no competirá en el combate europeo-. Vallejo o el canterano Javi Sánchez saltarían al once con el planeta mirando. Y Dani Ceballos asoma para relevar a Modric o Kroos. Vázquez -exprimido-, sería suplente, con Asensio y el galés llamando para formar en un 4-3-3 más vertical, que pretendería más pegada que elaboración. Casemiro, por falta de recambio, no se discute.

El problema para los vigentes campeones de Europa es que Isco no está en la fórmula por motivos extradeportivos. El malagueño resultaría vital en este encuadre, mas no se espera que comparezca ni que rinda al nivel de intensidad obligado para no saborear otra amarga goleada. Porque, aunque los focos estén puestos en la montonera de remates marrados, no ha de olvidar Solari que el abono que permitió tambalear al coloso catalán fue un rigor táctico y compromiso coral sobresalientes. A partir de ahí está en condiciones de competir. Si descuida su espalda tras pérdida o descoordina su fase de repliegue, cosas que hizo el Barça en la vuelta copera, serán devorados. Es por eso que la cesión del cuero y el abrazo del rol pasivo no le es extraño.

Las circunstancias soplan mucho más en favor de un Ernesto Valverde que no tiene compromisos hasta el fin de semana siguiente. Esta tesitura le permitirá reproducir el once que acabó arrollando el verde de Concha Espina, alineando al tridente conformado por Messi, Luis Suárez y Dembèlè -clave, aunque tocado-. Busquets y Rakitic serían fijos, rodeados por Arthur, Arturo Vidal o Sergi Roberto, según quiera control y creatividad o físico y vuelo el míster. Del mismo modo, Semedo y Jordi Alba se mantendrían como contrastados punzones elementales, y Piqué y Stegen ejercerían como el último filtro, con Umtiti amaneciendo por Leglet. Coutinho esperaría turno, otra vez.

El caso es que 72 horas después de la escabechina copera, Madrid y Barça conversarán con obligaciones tácticas similares. El ardor puede tapar a la calidad, lo anatómico a la lucidez y la táctica a todo lo demás. Si se registra un desbalance en estos tres parámetros se decantaría el electrónico con total severidad. Ya se ha visto tres veces en este curso. La motivación es compartida -unos por vengarse, otros por dejar en la lona a su némesis- pero no la fragilidad de la legitimidad del técnico y de algunos jugadores otrora nucelares. Tampoco los azulgrana están forzados a ganar para sobrevivir, como en Copa. Y los tres puntos se revisten de oro en el presumible renacer de Courtois en esta rivalidad.

"Estamos otra vez de pie y con ganas de puntos. El destino ha querido que sea contra el mismo rival, otra vez el gran clásico del fútbol español y lo disputaremos con todas las ganas, con el mismo espíritu para mejorar las cosas que hicimos mal y mantener lo que hicimos bien", proclamó Solari en la previa. Valverde, por su parte, susurró que "no es algo que se nos escape, llegaron con peligro y nosotros, no. Nos faltaron cosas. Nuestra idea es generar más ocasiones de gol, porque no tuvimos demasiadas, aunque estuvimos muy certeros". Las cartas están boca arriba, ya que hace tres días se repartieron un tiempo para cada uno, más allá del marcador. El universo estará atento para comprobar quién ha tragado mejor la euforia o la depresión.


- Alineaciones probables:

Real Madrid: Courtois; Odriozola, Varane -o Vallejo-, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Ceballos, Modric; Bale -o Asensio-, Vinicius y Benzema.

FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Busquets, Rakitic, Arthur -o Sergi Roberto-; Messi, Luis Suárez y Dembélé -o Coutinho-.

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