www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

AL PASO

Xabier Arzalluz, en la memoria

martes 05 de marzo de 2019, 20:35h

Se que habrá algunos lectores a los que no les gustará esta columna. Quizás les parezca sumamente incongruente por mi parte. He pasado toda mi vida defendiendo ideas que son lo contrario de las que profesaba Xabier Arzalluz. Siempre me ha parecido que había un venero del vasquismo, que era más rico, más justo y profundo que el de Sabino Arana, que es al que se apuntó, también algo incomprensiblemente, dados sus orígenes familiares carlistas, Xabier Arzalluz. El lector sabe que he considerado invariablemente que el nacionalismo independentista no es la culminación del fuerismo, sino su rectificación, amén de su desvirtuación y aprovechamiento ventajista. Tampoco estoy de acuerdo con la actitud reticente con la Constitución, que nuestro personaje propugnó, aunque esto después, paradójicamente, no le impidió reclamar la más altas cotas de autonomía que desciende de la Norma Fundamental y no puede entenderse sin ella. Me pareció irresponsable su constante tronar contra la bota de Madrid y los de fuera, empeñados según él en la desvasquización sin tregua de Euskadi. Ni, mucho menos, en fin, puedo compartir su tibieza con el uso de la violencia etarra.

Sin embargo ahora, a todo esto se sobrepone la piedad y dejo que acompañe a la evocación de Arzalluz, un momento de nostalgia y afecto. Seguro que pasaría por el Colegio en alguna ocasión en sus regresos desde Alemania, pero no lo recuerdo entre los maestrillos, jóvenes docentes jesuitas que todavía no habían sido ordenados sacerdotes, y que solían convivir especialmente con los alumnos. El Arzalluz al que nosotros tratábamos de muchachos era su hermano, asimismo religioso, que dirigía el Círculo de San Ignacio, en la donostiarra calle San Marcial, un lugar recreativo y académico, donde, junto con chicos y chicas de otros colegios y centros, podíamos organizar charlas o seminarios sobre diversas materias . Así José Ramón Recalde o José María Eizaguirre nos instruyeron sobre economía socialista o historia europea. En estos años, y también en los primeros de Universidad, la preocupación nacionalista no era la primera cuestión a abordar en nuestra formación política.

Tampoco coincidí con Xabier durante mis primeros años en Madrid, cuando decidí intentar el curso académico. Yo creo que Xabier ya no estaba con el profesor Carlos Ollero, aunque de su rastro madrileño me hablaron en muchas ocasiones Juan J. González Encinar y Pedro de Vega. Pedro me comentaba la acogida cordial que tanto él como su esposa Mercedes le dispensaban muchos domingos, cuando se presentaba a almorzar.

Cuando yo conocí personalmente a Xabier fue en la presentación de mi libro sobre el primer nacionalismo vasco que el protagonizó, junto con Michel Unzueta y Koldo Mitxelena, en la sala de Cultura de la Caja de Ahorros de San Sebastián, totalmente atiborrada, en un acto que fue tomado por los asistentes como algo parecido a un mitin del nacionalismo, sólo tolerado en aquel momento, unos meses tras la muerte de Franco. Algún tiempo después, con Luis Castells y algún otro amigo, hemos recordado el acontecimiento, que quedó grabado entre otras cosas por una discusión, educada pero firme, de Andrés de Blas, que era el editor del libro, y el propio Javier. Creo que Javier objetaba la adscripción clasista, vinculando la ideología nacionalista a los intereses burgueses, que debió hacer Andrés, que ya entonces sabía mucho de nacionalismo, incluido el vasco.

Después de la presentación en olor de multitudes nos fuimos a cenar al restaurante del Orly, con parte de los presentadores y mi futura mujer. No recuerdo que hablásemos especialmente de política, lo que en aquellos tiempos no se podía hacer francamente. Pero el ambiente era sumamente cordial. Yo había sido alumno de don Luis Mitxelena que nos enseñaba prehistoria, y que era un fumador compulsivo con su boquilla filtrante, que no abandonaba nunca. En mi libro había utilizado mucho su manual de historia de la literatura vasca, publicado en la colección Minotauro, que habían montado sobre temas del País algunos residentes en Madrid. A Javier le conocía mucho más Mary que había sido alumna suya en Sarriko, en la Facultad de Económicas de Bilbao. Les enseñaba un particular derecho público, reducido en la parte que el exponía, el derecho político, sobre todo a la historia de las ideas. Con mucha gracia, decía que Arzalluz, para sondear el conocimiento del pensamiento, al menos de las alumnas, solía indagar sobre su sintonía preferente con algún filósofo político. La cena la pagó un simpatizante nacionalista indiano que había prosperado en Venezuela, y que no consintió que le discutiésemos su gesto

Después recuerdo que hice gestiones para solicitar su interés en el desenlace de un secuestro. Javier estuvo amable, y seguro que hizo lo que pudo al respecto. Quizás en algún verano en Algorta pudimos coincidir y saludarnos. Se enfadó mucho por una carta que firmamos solicitando del lehendakari protección para la librería Lagun, que regentaba María Teresa Castells en la Plaza de la Constitución de San Sebastián, que había sufrido varios ataques. Como nos viese, por aquel entonces, a varios de los firmantes de la carta en la presentación de un libro de Jon Juaristi en el Palace, digamos Javier Pradera, Patxo Unzueta, Sebas Ubiría, Josemi Larraya o Andrés de Blas, pasó sin saludarnos, aunque al día siguiente en Deia apareció un suelto sobre el incidente.

Este es el Arzalluz que yo he conocido. Durante mucho tiempo consideré que podía ser, al menos frente a Garaikoetxea, la opción peneuvista más proclive al regreso al foralismo, por sus orígenes familiares y su conocimiento de la historia del País. Posiblemente me equivoqué. En mi descargo puedo argüir que en esta creencia me acompañaba Txiqui Benegas. También escribo estas líneas porque sé que a mi antiguo compañero de colegio e inolvidable amigo, le habrían parecido bien.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (7)    No(3)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.