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OCTAVOS - VUELTA

El Ajax sacrifica a un Real Madrid frágil y sin fe ni resuello | 1-4

El Ajax sacrifica a un Real Madrid frágil y sin fe ni resuello | 1-4
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martes 05 de marzo de 2019, 22:48h
Los merengues se despiden de la Champions con justicia: sin rigor táctico, solidez defensiva, oxígeno en los pulmones ni convicción. Por Diego García

Sobrevivir al contexto y al partido. Eso es lo único que debía hacer el Real Madrid en la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones ante el Ajax. Venía el sistema español de perder dos veces seguidas en el Santiago Bernabéu ante el Barcelona, una para ser eliminado de la Copa y otra para ser sentenciado en la Liga, por lo que el ambiente, las sensaciones y el estado anímico no eran los mejores. La tensión estaba por las nubes, pues la posibilidad de caer apeados antes de tiempo del torneo continental era real. El duelo del Johann Cruyff Arena mostró a los neerlandeses como capacitados, de sobra, para dañar a los gigantes.

Santiago Solari dejo claro que morirá con los jugadores que le cimentaron algo de legitimidad en el cargo. La baja de Sergio Ramos fue suplida por Nacho y Bale, Marcelo e Isco -este, sin convocar- no saldrían de inicio. Recuperó el argentino el 4-4-2 en el que la dupla conformada por Carvajal y Lucas Vázquez se expanderían en el carril diestro. Modric, Kroos y Casemiro ocupaban la medular, con Reguilón y Vinicius por la izquierda y Benzema en punta. Courtois sería flanqueado por Varane y el mencionado canterano. Este era el once, desgastado por la falta de descanso, que debía salir a flote.

Erik ten Hag no movió una ficha con respecto al planteamiento de la ida. Calcó la nómina de jugadores y el esquema que atemorizó a su contrincante de este martes en Amsterdam. Ziyech y Neres actuarían como punzones exteriores, con la inteligencia de Tadic en el centro de la delantera. Por detrás, De Jong y Schöne distribuirían, con Van de Beek como llegador. Los carrileros Tagliafico y Mazraoui incomodarían al vuelo, con Blind y De Ligt salvaguardando a Onana. El único pero que se reprocharon en febrero fue la falta de puntería, así que se trataba de repetir rendimiento colectivo para dar la campanada.

Arrancó el envite con presiones muy elevadas de los dos escuadrones, si bien el Madrid quería dominar el tempo por medio de la posesión y los visitantes recurrían al pelotazo para sacudirse el intento de incendio local (no arriesgarían lo más mínimo en este sentido). Y el ardor inicial de los españoles les depararía un centro de Lucas Vázquez con cabezazo al poste de Varane. Corría el minuto 5 y el ímpetu madridista aparentaba una recomposición de la convicción, pero lo que se desentrañaría fue un ida y vuelta continuado que desestabilizó a los de Chamartín por completo.

El técnico neerlandés definió la baja de Sergio Ramos como "una sangría" y acertó de plano. Porque si Solari ha defendido de forma sistemática que el mal que arrastra su plan es el desatino en la finalización de jugadas, la tozuda realidad se tornaría explícita: su problema, y viejo fantasma, es de concentración y compromiso a la hora de replegar, en la activación tras pérdida y la coordinación táctica si se presiona. Como resultado de la desnudez de estas costuras sistémicas la eliminatoria fue remontada antes del minuto 20.

En el 8, en la primera llegada del Ajax, los visitantes acertaron. Una pérdida de Kroos en el ecuador del terreno dibujó un relámpago conducido por Tadic que situó a la improvisada zaga madrileña fuera de eje. El serbio aguantó el cuero, contemporizó y cedió ante la llegada, sin marca, de Ziyech. El extremo inauguró la apoteosis de su delegación con un zurdazo cruzado impecable. Y en el 19, una vez más Tadic exhibió su calidad y retrató la flacidez ajena. El balcánico pescó la redonda en transición, se deshizo de su par y avanzó entre cuatro peones merengues sin oposición. Sólo le saldría Casemiro, que fue sentado con una 'ruleta'. El excelso delantero asistió a la incorporación de Neres, que batió a Courtois con secillez.

Desprovistos de eficacia en la presión alta, los acelerados españoles quedaron impotentes para domar el tempo. Y De Jong crecía desde la pausa. Constreñidos al nerviosismo, alternaron acercamientos a la meta de Onana con miradas al precipicio tras cada imprecisión. En la cara positiva, Vinicius chutaría a las manos del arquero visitante en una diagonal, Modric ofreció a Kroos un zurdazo que el alemán no dirigió bien -minuto 16-, Lucas Vázquez remataría desde el pico del área para el vuelo de Onana -minuto 24- y centró para que Varane chutara, aislado, a las manos del guardameta -minuto 17-. Lo cierto es que por los costados, sin necesidad de mostrar virtuosismo en la circulación entre líneas, amontonarían disparos.

En cambio, con esa misma facilidad los neerlandeses explotaban la desconfianza de la retaguardia de Concha Espina. Se colaban continuamente a la espalda de Kroos y Modric para lanzar contraataques vertiginosos que desembocaban en un examen a Courtois. Con el dibujo roto por completo, la indecisión se apoderó de un coloso frágil. El belga salvó a los suyos del sonrojo tres veces antes del intermedio. En el 23, Ziyech amortizó un cuatro para dos descriptivo alimentando la velocidad de Neres. El brasileño de 22 años se apocó ante Thibaut y su vaselina no tomó portería; en el 24, Tagliafico filtró un pase hacia la sombra de Varane que captó Tadic, para buscar el tanto entre las piernas del acertado arquero; y en el 35 volaría el belga para negar a Ziyech su cañonazo raso de diestra. Esa última jugada desataría una sonora pitada del respetable. Bale condujo y la perdió en su área y Nacho despejó de forma pobre, todo en uno.

Los contratiempos se unirían al desplome táctico y coral de los merengues. Lucas Vázquez y Vinicius se lesionarían. Entraron Bale y Asensio, mas las lágrimas del juvenil carioca sintetizaron el presente que atravesaba su vestuario. Se desgarró tras correr de forma desaforada para rebasar a Mazraoui y rematar mal, al lateral de la red. Y sin el timón pero llegando al área de Onana, los madridistas frenaron el sangrado y pudieron recortar distancias antes del minuto 45. Un error del meta africano dio a Benzema un cabezazo que Asensio no acertó a conectar; Bale, pegado a la izquierda, cambiaría el ritmo, ganará la línea de fondo y chutaría al poste; y Nacho cabeceó fuera un córner botado por Kroos.

La estadística (9 a 7 en tiros y tres a cuatro en intentos en la diana) indicaba que los españoles crearon ocasiones y no las tradujeron en gol, pero, asimismo, contrastó sus dificultades para recuperar el balón, achicar con pelaje equilibrado y apocar a un Ajax encantado de su ejecución. 'El Indiecito' había quedado entregado, ironías del destino, a dos jugadores a los que les ha restado protagonismo desde su llegada al primer equipo. Sin haber dado muestras de aprendizaje del capítulo de febrero -en el que casi se estrellan jugando al tú a tú físico-, de la pegada de estos atacantes dependería su futuro y que su reputación como entrenador no quedara resquebrajada, a las primeras de cambio, por haber sido el jefe del Real Madrid que cayó en octavos después de haber alzado tres veces concatenadas la Champions League. El capitán del pomposo transatlántico derruido por un iceberg inesperado. Carcomido por la precipitación y la ansiedad.

En la reanudación amaneció una maniobra orgullosa de los locales. Acapararían la posesión y establecerían un monólogo en territorio neerlandés que, unido a la subida de revoluciones, les deparó chuts de Modric -único faro en la niebla-, Asensio y Benzema -uno repelido por la zaga, otro demasiado cruzado y una volea en escorzo- antes del minuto 50. Y el delantero galo sentó a Ziyech en la cal, con una bicicleta fenomenal, para definir con un lanzamiento que lamió la madera del segundo poste -minuto 58-. Sin embargo, no asomarían los ajustes tácticos obligados y Tadic brotaría de nuevo. Primero, para activar una ignición con pase a la espalda de Carvajal que remató Van de Beek -indetectable en la mediapunta- para desgastar los guantes de Courtois; en segundo término, repitiendo acción para que disparara al lateral de la red de Mazraoui; y en el 64, para rubricar el cataclismo.

En ese minuto Reguilón perdió el balón ante la brega de Mazraoui, en la medular. Se accionaría una combinación paradigmática que pasó por Van de Beek y que Tadic colocó en la escuadra con un latigazo sublime. Un baño de polémica recubriría el brete, pues no estaba claro que el cuero no hubiera salido por la línea de banda en la recuperación. El VAR concluyó que no salió y el colegiado decretó gol, consternando a un Madrid sin asideros en defensa. Con el 0-3, se descubrieron en una contrarreloj que les forzaba a anotar tres goles para no ser actores principales de uno de los mayores siniestros de la historia del fútbol europeo. Y el carácter, en el 69, dispararía el interés en la remontada utópica: Reguilón desbordó y Asensio enchufó un zurdazo raso que se coló pegado al poste.

Pero no pasaría de una anécdota. Schöne, a continuación, gritó focos como estilete a balón parado y ejecutó un lanzamiento de falta lateral que entró por el ángulo más alejado de un sorprendo Courtois. Con 1-4, Erik ten Hag metió en escena a De Wit, Dolberg y Veltman -suplieron al propio Schöne, Neres y a Mazraoui-, asegurándose un cierre de la hazaña con salidas en largo hacia el espigado delantero danés. Y se desplegaría como colofón una bajada de brazos local que sacó al primer plano la pérdida total de fe y el desgaste acumulado ante las escasas rotaciones de Solari en este último y decisivo par de semanas. Los neerlandeses manejaron con sabiduría una urgencia local que se extendió 90 minutos.

Sólo Courtois tendría actividad -le tiraron 17 veces y Tadic perdonó la 'manita'- en al oficialización de las ruinas del ciclo de Cristiano Ronaldo y Zinedine Zidane. Con Mariano en la grada, Marcelo en la banca, Kroos tenebroso y Bale naufragando como líder -lesionado por enésima ocasión-. La fiesta del rebelde Ajax -con calidad y desparpajo le bastó para ser muy superior- coincidió con la inauguración de la natural descomposición merengue. La expulsión de Nacho en el descuento y el resbalón de Benzema en el área pequeña, guinda oscura del anochecer madridista.

- Ficha técnica:

1 - Real Madrid: Courtois; Carvajal, Varane, Nacho, Reguilón; Casemiro (Valverde, m.88), Kroos, Modric; Lucas Vázquez (Bale, m.29), Vinicius (Marco Asensio, m.35) y Benzema.

4 - Ajax: Onana; Mazraoui (Veltman, m.80), Blind, De Ligt, Tagliafico; Van de Beek, De Jong, Schöne (De Wit, m.73); Ziyech, Tadic y Neres (Dolberg, m.74).

Goles: 0-1, m.7: Ziyech. 0-2, m.18: Neres. 0-3, m.62: Tadic.1-3, m.70: Asensio. 1-4, m.72: Schöne.

Árbitro: Felix Brych (GER). Amonestó a Carvajal (30) por el Real Madrid; y a Mazraoui (26) por el Ajax. Expulsó a Nacho en el minuto 92.

Incidencias: encuentro de vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 80.000 espectadores, 4.000 de ellos seguidores del Ajax.

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