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CICLISMO

Strade Bianche. Alaphilippe y el Quick Step no paran de ganar en 2019

sábado 09 de marzo de 2019, 21:28h
El corredor francés se impuso en esta prestigiosa prueba italiana.

El Quick-Step, que en 2018 se hizo con 73 victorias de etapa -plusmarca histórica-, está empeñado en acercarse a esa cifra en esta temporada que acaba de comenzar. Y uno de sus principales espadas para proseguir con la marcha triunfal, amén del velocista Elia Viviani, es el francés Julian Alaphilippe. Este sábado fue el encargado de vencer en la particular prueba de ciclismo italiano llamada Strade Bianche. Una cita de 184 kilómetros, 63 de ellos en carreteras de arcilla blanca, que comienza y finaliza en Siena.

Venía Alaphilippe de alzar los brazos ya en la Vuelta a San Juan y en el Tour Colombia, pero sigue hambriento al parecer. Su tercera victoria de 2019, en su primera comparecencia en este evento transalpino, le llevó a cuerpear en el tramo ascendente final con Jakob Fuglsang (Astana). Acabaría cruzando la línea de meta como aventajado, con un tiempo de 4 horas, 47 minutos y 15 segundos. Secó al danés en el sprint para reivindicar una clase que empieza a ser asimilada con la de Alejandro Valverde.

El español, campeón del Mundial, había decidido no acudir a esta carrera y volver a competir el 25 de marzo en la Volta a Cataluña, y su vacío fue aprovechado por el debutante Alaphilippe. La joven pero ya consagrada como clásica del ciclismo moderno vio al francés resplandecer, tras su explosión en la temporada anterior. Y, con ella, sucumbir tanto a Fuglsang como a Wout Van Aert (Jumbo-Visma), tercero en el podio final.

El recorrido toscano partió en torno a las 10:40 de la mañana y lo hizo con una guerra de guerrillas que pronto deparó una escapada. En ella se filtró el italiano Diego Rosa, un aventurero competitivo que terminaría por escaparse en solitario y viajar escapado durante más de cien kilómetros, con 146 corredores a su espalda. Un grupeto de perseguidores, muy poblado, saltaría pero no aguantaría el ritmo al paso por la arcilla blanca. Sobre ese terreno resbalaría, entre otros, el corredor de Movistar Richard Carapaz. Estas víctimas de la senda no volverían a engancharse a por la victoria.

El 'sterrato' y las colinas toscanas abrieron la ilusión de Rosa, empeñado. El transalpino llegaría en su denodado esfuerzo hasta la pancarta de los 36 últimos kilómetros. Allí fue cazado por el pelotón seleccionado de los favoritos. Benoot, Van Avermaet y Alaphilippe comandaban desde ese punto el día. El francés y Fuglsang, campeón de Mountain Bike y acostumbrado a competir en condiciones extremas, serían los más activos en el movimiento y en los ataques. Y les dio resultado, ya que le meterían un minuto de ventaja al gran grupo cando restaban 15 kilómetros.

Van Aert no les pudo seguir el ritmo y decidió retrasarse, contemporizar y guardar energías para un respingo postrero. Al tiempo, Alaphilippe y Fuglsang enfrentaron Le Tolfe, el tramo de arcilla más exigente, a cara de perro. El danés se exprimió para sacar de rueda al coloso del Quick Step en esas rampas pegajosas que alcanzaban el 18%. Mas no lo conseguiría. La dupla llegaría junta al kilómetro final, confluyendo en un estudio mutuo. El paso por la gran subida que les conectaría con la Plaza de Campo -.desnivel del 16% en algunos tramos- haría que bajaran las revoluciones, permitiendo llegar a su altura a Van Aert.

Este tercer corredor lo intentaría, con el impulso del optimismo, pero la dureza se le haría demasiado pesada y cedió. Así las cosas, en el mano a mano entre Alaphilippe y Fulgsang el francés se exhibió: fue a rueda hasta que restaran 300 metros y, ahí, cambió de velocidad para ganar con una autoridad incontestable que enfervoreció a los centenares de espectadores que colapsaban la emblemática plaza de Siena. En la cuneta se habían quedado el campeón olímpico, el belga Greg Van Avermaet, y el vigente campeón, Tiesj Benoot.

"La Strade Bianche era mi gran objetivo de la temporada. Empecé bien en Sudamérica, pero quería ganar aquí. Estaba muy motivado y contaba con un equipo fuerte", proclamó Alaphilippe al acabar la carrera. "No era fácil salir como favorito en una carrera en la que nunca había participado, pero ahora estoy bastante acostumbrado a la presión y gestiono bien situaciones de este tipo. Estaba cansado en las piernas en el tramo final y Fuglsang estaba más brillante que yo. Tenía que llegar junto a él en la subida de Via Santa Caterina y estoy muy feliz por cómo he competido", analizó. Y se despidió señalando que "mi temporada no debe centrarse sólo en el Flecha-Valona o en el Tour de Francia. Necesitaba algo nuevo para motivarme y esa motivación me la dio la Strade Bianche".

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