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JORNADA 27

Los errores del Valladolid rescatan a Solari y al Real Madrid | 1-4

Los errores del Valladolid rescatan a Solari y al Real Madrid | 1-4
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domingo 10 de marzo de 2019, 22:39h
Los capitalinos tiraron el primer tiempo y jugaron con menos compromiso, pero huyeron con puntería. Por Diego García

El Real Madrid desembarcó en Valladolid depresivo, en medio del huracán desatado después de ser apeado de dos competiciones y quedar casi sentenciado en LaLiga a lo largo de la tenebrosa pasada semana. Las dos derrotas ante el Barça y el sonrojo frente al Ajax desangraron todas las uniones del club, llegando a deslizarse un enfrentamiento entre Sergio Ramos y Florentino Pérez y a publicarse la apertura de expediente disciplinario a Isco. Con todo ello, se ha filtrado también que el entrenador dejaría su cargo este mismo lunes. Y en ese contexto los merengues visitaban al Valladolid, club en serias urgencias clasificatorias.

Santiago Solari, un extra en la trama a estas alturas, tuvo que capear con la amalgama de bajas que deparó el hecatombe previa. Dani Carvajal, Vinícius Junior, Marcos Llorente, Lucas Vázquez, Gareth Bale y Mariano Díaz, lesionados, Ramos, sancionado, e Isco -descarte- no serían de la partida. Así, se hicieron titulares Dani Ceballos, Marco Asensio, Odriozola y Nacho. Casemiro, Kroos y Modric era la única línea intacta, con un 4-3-3 ambicioso desplegado por el argentino. Y con el compromiso y la actitud de los capitalinos en seria cuestión, ahora que no les quedaba casi nada por competir -sus aspiraciones ligueras resultan utópicas, a 15 puntos de la cima-.

De ese devenir precario del coloso trataría de aprovecharse Sergio González. El preparador no implementó la zaga de cinco piezas que dispuso en el Camp Nou -lugar del que salieron perdiendo únicamente por 1-0- y diseñó su característico 4-4-2 trabajoso en el que Keko y Óscar Plano desbordarían en los carriles, con Guardiola en punta. Anuar, Alcaraz y Míchel se amoldaban a un centro del campo llamado a vigilar y lanzar contragolpes. Masip suponía el último filtro de un conjunto no demasiado goleado y con serios problemas para anotar.

Como si de una metáfora de lo venidero se tratara, los instantes previos al envite acogieron un fallo en la iluminación. Y fueron los madridistas los que dieron coherencia al apagón, con una salida al verde falta de actitud en fase defensiva y tras pérdida. Con jugadores desorientados en sus escaños, la ruptura de líneas, la descoordinación en la pretendida presión y la falibilidad de los centrales y laterales en labores de achique se aliaron para propulsar la convicción local.

No obstante, antes del minuto 20 Pucela herviría. La superpoblación central de los castellanos nubló a Modric, Kroos, Ceballos y Asensio, generando pérdidas que se traducían el peligro automático. No tardaron en avisar los necesitados de puntos. En el segundo minuto cabecerían fuera un saque de esquina, y de inmediato, Nacho salvó a los visitantes al despejar el pase de Guardiola hacia Anuar, en un dos para uno descriptivo. Y, la distancia de concentración entre los dos escuadrones tocaría techo con el penalti y los dos goles anulados del Valladolid.

En el minuto 12, un pelotazo a la espalda de la retaguardia merengue fue ganada por Plano. Odriozola no justificó su titularidad y se volvió transparente en esa acción, derribando al extremo local. La pena máxima sería enviada a las nubes por Alcaraz. Segundos después, Keko desbordó a Reguilón -débil en la marca y sin ayudas de Kroos ni Ceballos- y centró para el tanto de Guardiola. Llegaban dos delanteros sin marca en el segundo poste. Mas el VAR intervino y lo anuló (por fuera de juego del pasador). Y el colegiado, sin necesidad de teconolgía, invalidaría el remate a la red de Guardiola en el 18, en un testarazo tras un saque de esquina y en posición antirreglamentaria.

Se estaba escapando el Madrid de milagro. Peor en la ocupación de espacios y con dificultades para activar su esfuerzo, estaba siendo desbordado en grado absoluto. Y el paisaje proseguiría, siempre con la amenaza de perder el cuero y sufrir una contra por parte de los aristócratas. El ejemplo paradigmático de sus problemas. En el entretanto, anhelaron ganar peso por medio de dos llegadas que devinieran en más control. Benzema inauguró la producción con un zurdazo ajustado desde la frontal, en el minuto 24. Y un remate demasiado cruzado de Reguilón, en el 28, ampliaría el espejismo. Y es que justo cuando se cumplía la media hora un centro desde la espalda de Reguilón, de Keko, fue pescado por Guardiola en un escorzo y embocada, en solitario, por Anuar.

Recogía el fruto de su total y vertiginosa superioridad un Valladolid más metido y cómodo con el funcionamiento de una red de ayudas que quitó el timón del tempo a los peones del ecuador del dibujo madrileño. En cambio, un error del portero Masip, en el 34 y en una jugada de pizarra, regaló a Varane un balón suelto en el área. El francés empataría con un remate a meta vacía y, entonces, sólo a partir de esa circunstancia, la relación de fuerzas en lo referente a la calidad empezaría a hacerse presente. El monólogo continuado y firme con la redonda de los de Chamartín arribaría en torno al minuto 40. Cuando Asensio y Ceballos bajaron sus posiciones para sumar fluidez -vuelta al 4-4-2- y se ajustaron los defectos tácticos, que chorrearon con una debilidad en sus bandas. Despertaría el gen competitivo del once de Solari tras naufragar, presa de los fantasmas latentes que les han sangrado entre febrero y marzo.

Con una posesión larga condujo el vestuario vigente campeón de Europa la inercia a una metamorfosis que les resultó más favorable. De hecho, el camino hacia vestuarios contemplaría un rosario de centros laterales en torno al arco de Masip y un cañonazo de Casemiro, desde larga distancia, que repelió el meta local con un vuelo pleno de reflejos -minuto 46-. La confianza y las ganas brotaron finalmente en la delegación visitante. "Jugar como un equipo", había recetado 'El Indiecito' en la previa como fórmula para sobrevivir a la depresión. Pues sus subordinados no le hicieron caso hasta el final del primer acto. Porque los pucelanos les ofrecieron una lección táctica explícita, con presiones adelantadas racheadas hasta que el fuelle aguantó.

Sergio González y sus futbolistas debían recobrar el convencimiento de sus posibilidades. Remozar su granítico modelo de repliegue y salida y batallando contra la decepción cuando miraban el marcador. Y demostraron su fortaleza mental expandiendo sus líneas adelantadas en la renudación. Discutirían la posesión y rondarían el tanto dos veces antes del minuto 50. Primero, Antoñito se coló entre los flácidos Reguilón y Ceballos para dibujar una vaselina que lamió la madera; y, en segundo término, Anuar marró un mano a mano con Courtois tras el fallo de cálculo de Varane y de actitud de Ceballos. Pero, la imprudencia de Plano en su propia área sería colosal. En el 51 arrolló a Odriozola, cometiendo penalti en una acción controlada por su zaga. El grosero error fue convertido por Benzema en el 1-2.

Se volvía a escapar el gigante de su inferioridad rítmica y de cohesión colectiva. Mas no remitiría el movimiento jerárquico de los blanquivioletas, que asumieron la iniciativa y apocaron a los capitalinos. Las pérdidas en la salida de juego de los merengues se multiplicaban, con Modric, Kroos y Ceballos teñidos de gris. El abismo entre Benzema y el resto del esquema renacía. Se había disuelto ese oasis de dominio previo al intermedio. Pero un centro atronador de Asensio y rematado por Ceballos hizo tremar a la grada. Masip neutralizó el relámpago -minuto 58- y el entrenador local gritaba composutura y no precipitación a sus pupilos. La sombra de la amenaza madrileña les acomplejaría, entregando metros y el volante. Y en el 59 Benzema cabeceó a la red y picado un córner botado por Kroos, sentenciando el reparto de puntos contraviniendo lo visto. El galo remató sin marca en el área pequeña.

Los nervios erosionarían el buen desempeño castellano y torpedearon sus opciones de dar la campanada. La mejor afinada puntería de los favoritos se erigió en el único argumento de su ventaja en el resultado. Incluso dispondrían los locales de una luz en su horizonte: un pelotazo no fue despejado por Reguilón y Keko, desde el pico del área pequeña, remataría al cielo. Subrayando su impotencia anotadora. Y comparecerían Verde, Duje Cop, Fede Valverde, Ünal, Vallejo y Marcelo -por Anuar, Keko, un Kroos plomizo, Plano y los erráticos Varane y Reguilón-, en el decantar ogulloso de los vallisoletanos y querente de anestesia por parte de los terceros clasificados de LaLiga.

El desenlace preponderó la gallardía pucelana por encima de la vertiente contragolpeadora visitante. Y en el 77 un córner lanzado por Verde y rematado de zurda por Guardiola se iría al palo, ahondando en la resignación del respetable. Moriría de pie el Valladolid, empujando y precipitándose, con más corazón y que su industrial contrincante. El deseo de terminar lo antes posible se evidenciaría en el bando madrileño con la absurda expulsión de Casemiro -por doble amonestación-. A un ramillete de los jugadores que vienen de ganar la Champions les sobran estos tres meses. Es un hecho. Aún así, sumarían este triunfo atrincherados por el decimoséptimo clasificado, repitiendo anarquía táctica. El telón se bajaría con una bicicleta de seda y remate a gol de Modric -minuto 86-, tras asistencia de Benzema -destacado-.

- Ficha Técnica:

1 - Real Valladolid: Masip; Antoñito, Joaquín, Calero, Nacho; Míchel, Anuar (Verde, min. 61), Alcaraz; Keko (Cop min, 73), Óscar Plano (Unal, min. 86) y Sergi Guardiola.

4 - Real Madrid: Courtois; Odriozola, Varane (Vallejo, min. 88), Nacho, Reguilón (Marcelo, min. 88); Casemiro, Kroos (Valverde, min. 75), Ceballos, Modric; Marco Asensio y Benzema.

Goles: 1-0: Min. 29, Anuar. 1-1: Min. 34, Varane. 1-2: Min. 51, Benzema de penalti. 1-3: Min 59, Benzema. 1-4: Min. 85, Modric.

Árbitro: Gil Manzano (comité extremeño). Amonestó a Odriozola, Courtois, Marcelo y Reguilón (Real Madrid) más otras dos amarillas a Casemiro, expulsado en el minuto 80. También fue amonestado Nacho (Valladolid).

Incidencias: partido de la jornada 27 de la Liga Santander disputado en el estadio José Zorrilla ante 21.900 espectadores.

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