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OCTAVOS - VUELTA

Ronaldo conquista a la Juventus y el Atlético no sobrevive | 3-0

Ronaldo conquista a la Juventus y el Atlético no sobrevive | 3-0
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martes 12 de marzo de 2019, 22:54h
Allegri atenazó en ataque a los españoles y el empuje físico y táctico italiano triunfó. Por Diego García

El Juventus Stadium se uniformó de recinto en ebullición para generar la atmósfera demanada por su jugadores, esa que plasmara en posibilidad factible la complicada remontada del 2-0 cosechado en la ida. Los italianos llegaban a este choque con toda la presión sobre sus hombros, pues este curso estaba llamado a ser el de la reconquista de Europa, tras el millonario desembolso efectuado por Cristiano Ronaldo. Y el Atlético, de sorprendente rendimiento en el duelo del Metropolitano, únicamente debía mostrar su personalidad característica y la consistencia que les ha catapultado a las mismas finales de la Liga de Campeones que el aristócrata turinés en esta década.

Massimiliano Allegri no pudo contar para su intento épico con tres piezas atacantes clave -Alex Sandro, Douglas Costa y Juan Cuadrado-, y movió sus elementos apostando por asimilar el estándar físico al del bloque español, dejando a Paulo Dybala en el banquillo de inicio. No modificó el 4-3-3 ni su fisonomía, pues su medular volvió a estar capitaneada por el talento de Pjanic y el músculo de Emre Can y Matuidi. Arriba, era Benardeschi el nexo con Ronaldo y Mandzukic. Y los carriles viraron hacia lo provisional, ante la ausencia de De Sciglio y la presencia de Cancelo y Spinazzola. 'La Joya' y el joven Moise Kean representaban todo el arsenal revulsivo de su banca.

Diego Pablo Simeone también hubo de lidiar con las bajas de Diego Costa, Thomas, Lucas y Filipe Luis. Casi nada. Mas el argentino, a estas alturas de calendario, ya ha aleccionado a todos sus peones para ocupar distintos roles. Juanfran saldría como lateral zurdo en una zaga conformada por Godín, Giménez y Arias. Eligió a Lemar para acompañar a Rodri, Koke y Saúl, con Álvaro Morata y Griezmann en la delantera. Se trataba de ahondar en la reputación de defensa granítica que les es propia desde la llegada del 'Cholo' en el Viejo Continente, y de amortizar las opciones a la contra y a la espalda del hambriento rival. Lograr un examen de la paciencia del líder de Italia era un objetivo primordial.

Mas le tocaría a los españoles achicar ante la salida fulgurante de los locales. La Juve preponderó la potencia anatómica y mezcló la verticalidad con la elaboración, esbozando un incendio del que los rojiblancos huyeron con poco margen. Antes del quinto minuto sus zagueros despejaron un centro de Ronaldo -pegado a la cal zurda-, Godín sacó bajo palos el disparo de Matuidi que había superado a Oblak -después de que Spinazzola se colara entre Arias y Koke- y el colegiado anuló un gol a los bianconeri. Bernardeschi botó un córner que no repelió Koke, dejando el cuero muerto en el área. Pugnarían Cristiano y Oblak y el rechace fue embocado. El VAR daría la razón al árbitro y certificó la falta sobre el esloveno.

Presionaba muy arriba el dibujo de Allegri, que en este capítulo sí funcionó. Los pelotazos hacia Mandzukic -anhelando segundas jugadas- se alternarían con salidas cómodas de juego, ya que en estático competían con tres centrales -Can bajaba- y con los laterales incorporados al ecuador del terreno. En ese trecho del territorio disfrutaban de superioridad numérica, con los colchoneros agazapados en un repliegue intensivo que se fue tornando más eficaz y pegajoso con el paso del minutaje. El rigor negó a Pjanic la combinación entre líneas, con lo que la Vecchia Signora amontonaría centros laterales que, como en Madrid, alimentarían la dimensión aérea de Godín, Giménez y Oblak.

Poco a poco ganó confianza y peso en su planteamiento de repliegue y salida la delegación capitalina. Tragaron el abrasivo prólogo, en el que multiplicaron sus impecisiones, y dieron paso a un intervalo en el discutieron la posesión y congelaron el disparatado tempo. Rodri, Koke, Arias y sobre todo, Griezmann, asomaron para tejer sus primeras asociaciones prolongadas. Sólo habían salpicado hasta ese punto un centro del colombiano que no conectó con Morata, mas pasado el minuto 20 los madrileños se pasaban la redonda con calma y respiraban. De esa afrenta al plan de Allegri devino el cañonazo de diestra de Koke, desde el pico del área, que se fue por encima del larguero -minuto 22-.

Padecían los juventinos para recuperar el esférico y, con ello, el timón. Sin embargo, en el momento de mayor comodidad visitante, Bernardeschi condujo de forma horizontal por la mediapunta y emitió un centro venenoso que cabeceó a la red Ronaldo -minuto 26-. El luso venció en el salto del segundo palo a Juanfran y no perdonó. Y le costaría encajar el gancho a los rojiblancos, que se replegaron de nuevo y soltaron la iniciativa. En el 31, Bernardeschi -el más afinado de los locales, en compañía de Cancelo y atacando a Lemar-. lanzaría una falta desde la frontal lamiendo el travesaño. El escenario se había puesto a favor del guión de un técnico transalpino acertado con la valiente suplencia de Dybala, pues su sustituto dañaría otra vez en el 35, con una chilena fuera de palos a centro de Ronaldo.

Le urgía a los madrileños llegar al intermedio. El posicionamiento ultraofensivo de la Juve había anulado el horizonte contragolpeador atlético, que yacía presa de sus pérdidas. En consecuencia, no supusieron amenaza a Szczesny y debían recomponerse tras las adelantadas emboscadas oponentes. Por ello, cuando detectaron el bajón de resuello ajeno, Lemar, Griezmann y Rodri acapararon la redonda para clausurar el primer acto sin más sustos ni agobios, si bien no les resultaría sencilla la mainobra y concederían a partir del 42 un testarazo desviado de Ronaldo -a centro de Spinazzola- y otro de Chiellini -en acción de pizarra, sacado por Oblak-. Y, como susurro del camino a seguir, el telón se bajaría con una combinación continuada concretada con centro de Koke y remate de Morata pegado al larguero.

El zaprazo de la dupla Ronaldo-Bernardeschi constituyó un desafío a la ejecución coral preparada por Simeone. Todo lo demás, salvo la fluidez en el lanzamiento de contras, estaba en orden. Con 1-0. en el camarín debía el argentino elegir entre proseguir achicando, confiando en su candado, o ir filtrando circulaciones que anestesiaran, ya que el cansancio se expandería, tarde o temprano, en el derroche local. En la ida y en estos 45 minutos quedó corroborado que la opción de sostener la iniciativa era lógica, ante un coloso italiano tendente a la verticalidad y al que le costaba robar el volante si su primera presión no era coordinada. Eligió, o se vio abocado, la primera vertiente.

Y los ganadores de siete Scudetti consecutivos acelerarían en la reanudación. Arias salvó a los suyos peinando un centro de Ronaldo tras pase quirúrgico de Bernardeschi y en el 49, Cancelo aprovechó una ayuda flacida de Lemar a Juanfran y emitió un pase que Cristiano, punzante, cabeceó a gol, por encima de los zagueros. Oblak despejó, pero la tecnología definió ese ecorzo como fútbol -la pelota atravesó la línea de la meta del esloveno-. En este periodo los españoles no alcanzaban a molestar el flujo continuo de centros laterales, con la eliminatoria reiniciada. Todos los balones sueltos pertenecían a la hiperactividad bianconera y el sufrimiento aéreo se hizo explícito de manera inesperada.

El 'Cholo' sentó a Lemar -muy desacertado en el pase y flojo en lo táctico- y metió a Correa en al dinámica. Koke pasó a ejercer como interior zurdo, para apoyar a un Juanfran desbordado. El ajuste llegaría tarde -minuto 58, con 2-0-, pero a tiempo de cimentar una cohesión ya añorada. Viajaba el Atlético trabado en ambas fases del fútbol en el núcleo de estos peliagudos octavos de final. Agonizaba sin la posesión, Chiellini acomplejaba a Morata y el equipo estaba impotente para imponer una enmienda al discurrir. La chispa física superaba a los rojiblancos de plano. Allegri se la había devuelto a su colega. Un lanzamiento desviado del recién entrado, en el 61, haría amanecer algo de esperanza atacante para los vistiantes. El ejercicio de supervivencia pasaba, inexorablemente, por la influencia del cansancio en los juventinos y en dar un paso al frente.

A 25 minutos para la conclusión Dybala compareció por Spinazzola. Había olido sangre el escuadrón en ignición y arriesgaba en un movimiento nada comtemporizador. Emre Can cubriría la ausencia de lateral diestro en su dibujo, en una argucia que daba una vuelta de tuerca a la ambición del preparador local y desnudaba una debilidad. Y en el 74 Pjanic botó una falta lateral que Mandzukic cabeceó cerca de la madera. No reaccionaban los colchoneros y su entrenador trataría de provocar una convulsión al incluir a Vitolo por Arias. Saúl bajó al lateral y Juanfran pasó a su lado natural. El ajedrez se desplegaba con Griezmann desconectado y la energía transalpina en descenso.

El desenlace, contaminado de incertidumbre pues se igualaría la relación de fuerzas -por la vía del colapso rítmico bianconero-. Moise Kean sutituyó a Mandzukic -tocado y fundido- en medio de la modificación de la tendencia. No asumía la iniciativa del todo el sistema madrileño, y, para más inri, en el 82 padecerían un susto extraordinario. Habían adelantado líneas y un pelotazo dejó a Kean en mano a mano con Oblak. Godín llegó y el jugador de 19 años perdonó, cruzando demasiado su zurdazo. No copió fallo Bernardeschi, que puso el cebo a Correa en una carrera desde la medular que confluyó en zancadilla en el área del argentino. El penalti fue transformado por Ronaldo, que coronó su exhibición de puntería -minuto 87-.

La herórica se trasladó a un Atlético desfondado de convicción. Incapacitado para tomar el control del cuero más allá de la recta final del primer tiempo. Su resistencia no apagó el ardor rival y esa cara única del achique eterno les desesperaría. No quedó ni rastro del presumido carácter para defender con la posesión y sería contreñido al papel de sujeto pasivo. Un gol anotado les clasificaba desde que comenzó el enfrentamiento, mas no circundaron esa circunstancia jamás, por mérito oponente y su falta de pericia en la asociación. La fiesta de la Juve, muy superior, se zanjaría con el juegueto del tiempo y del tempo en el descuento. No se jugaría desde el tanto postrero del cinco veces Balón de Oro y el Metropolitano no verá a su equipo compitiendo por la gloria en junio.

- Ficha del partido:

3. Juventus: Szczesny; Cancelo, Bonucci, Chiellini, Spinazzola (Dybala, m.67); Can, Pjanic, Matuidi; Bernardeschi, Mandzukic (Kean, m.80) y Cristiano.

0. Atlético Madrid: Oblak; Arias (Vitolo, m.77), Giménez, Godín, Juanfran; Koke, Saúl, Rodrigo, Lemar (Correa, m.65); Griezmann y Morata.

Goles: 1-0, m.27: Cristiano. 2-0, m.48: Cristiano. 3-0, m.86: Cristiano, de penalti.

Árbitro: Bjorn Kuipers (HOL). Mostró cartulina amarilla a los locales Bernardeschi (m.65) y a los visitantes Juanfran (m.73), Giménez (m,.86) y Vitolo (91).

Incidencias: partido correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el Juventus Stadium de Turín ante 40.884 espectadores.

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