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CICLISMO

UCI. El dopaje vuelve a "abofetear" al ciclismo: descubierta una red internacional

miércoles 13 de marzo de 2019, 23:33h
Un escándalo en el esquí ha salpicado al deporte de la bicicleta, con dos corredores profesionales ya inhabilitados.

El 27 de febrero nueve personas fueron detenidas en el marco de una operación antidopaje desarrollada en la localidad alemana de Erfurt y en la austríaca de Seefeld, lugares en los que se estaban celebrando los Mundiales de esquí nórdico. Cinco deportistas y dos miembros de una organización encargada de suministrar sustencias y tratamientos dopantes fueron apresados en la ciudad germana, mientras que en Austria cayó el presunto jefe de la red, el doctor Mark Schmidt, el que fuera galeno del equipo ciclista Gerolsteiner.

En torno a este nombre pivotarían unas pesquisas que arrancaron con el testimonio de un ciclista austríaco. Este corredor acusó a Schmidt de haberle ayudado a doparse duranrte el Tour de Francia de 2008, por lo que el escándalo acendió varios grados de temperatura al instante. Las actuaciones, nombradas como "Operación Sangría", habían sido activadas por las autoridades austríacas hace meses. Se le estaba siguiendo la pista a la red hasta que se decidieron a intervenir.

Y en el primer relato, cuando sacaron a la luz los caminos recorridos para dar con el sistema dopante, cuenta cómo la organización aleccionaba a los deportistas a extraerse sangre y congelarla meses antes de las competiciones. Poco antes del arranque de la carrera en cuestión, debían inyectarse esa sangre para obtener una mejora en la capacidad cardiaca y respiratoria. Dieter Csefan, responsable del operatico contra esta red criminal, explicó que llegaron a pillar a uno de los implicados en plena transfusión sanguínea de Max Hauke, esquidor local. La filmación de ese momento le costó una suspensión al policía que lo grabó.

Según Csefan, sabían que esta organización llevaba actuando al menos cinco años y descubrieron un laboratorio en Erfurt, totalmente equipado para actividades de dopaje. Y tras salpicar a la Federación Austríaca de Esquí -dos austríacos detenidos son Dominik Baldauf y Max Hauke, miembros del equipo austríaco de esquí de fondo que compitió en esos Mundiales-, el agente no descartó que hubiera implicados de otras nacionalidades y disciplinas. Abrió la ventana para que la contaminación terminara de expandirse hacia el ciclismo.

El 1 de marzo fue cobrando cuerpo la especificidad de la red de dopaje generada y gestionada por el médico alemán. Hauke y Baldauf fueron puestos en libertad tras colaborar y testificar que se sometieron a tratamientos de dopaje sanguíneo con su propia sangre. La Fiscalía arguyó la liberación de esos dos deportistas señalando que habían aportado numerosa información sobre la organización desarticulada. Sobre ellos pesa una pena de hasta tres años de cárcel, pues así lo corrobora la ley de Austria. Esa sería su estancia en prisión si se emuestra que han cometido fraude.

Dos días más tarde, se filtró que la Fiscalía de Innsbruck estaba desarrollando una investigación en torno a un ciclista profesional de 31 años que ha confesado ya en un interrogatorio haber incurrido en dopaje sanguíneo. Se trataba de Stefan Denifl, según publicó el diario regional Kronen Zeitung. Este corredor ganó en 2017 la Vuelta a Suiza y se lució en el Alto de Los Machucos, coronándose como ganador de una dura etapa montañosa de la Vuelta a España de esa temporada. En diciembre de 2018 rompió su contrato con el equipo World-Team CCC por "razones personales".

Y horas más tarde el ciclista austríaco Georg Preidler reconoció ser partícipe de dicha red. Este corredor compitió con el Groupama-FDJ en la última edición de la ronda española de tres semanas y se dirigió, personalmente, a la Fiscalía. En su comparecencia declaró haberse dejado extraer sangre pero negó haber vuelto a inyectarla en su cuerpo antes de competir. Es por ello que determinó ante las autoridades que no se siente un "criminal" ni aprecia que haya cometido fraude.

Como no podía ser de otro modo, las reacciones dentro del seno del ciclismo profesfional no se harían esperar. El primero fue Thibaut Pinot, tercero del Tour de Francia de 2014. Y compañero de Preidler en el Groupama-FDJ. "Me enteré por las redes sociales y estaba hundido. No me lo esperaba, sobre todo de un muchacho así. Es difícil. Incluso dejé escapar alguna lágrima porque para mi es alta traición", le dijo al diario L'Équipe. El corredor galo, que ha resplandecido en 2018, no se podía creer lo publicado. "Hay muchas preguntas sin respuesta", culminó. Pero las prácticas del doctor Schmidt no dejan huella, por lo que esas respuestas no serán fácil de localizar.

El siguiente ciclista en mostrar su indignación fue otro peso pesado: el velocista alemán Marcel Kittel. Lo hizo por medio de una carta en la que confesaba que esa red dopante se ha desarrollado en la zona en la que él se crió. "El rumor se confirmó y, sinceramente, me quedé perplejo. No sólo porque Georg (Preidler ) fuese mi compañero durante tres años, también porque toda la red de dopaje con un doctor de mi pueblo, Erfurt, estaba establecida en Thüringen. Fui a la escuela y empecé mi carrera deportiva allí. Mis amigos y familia viven allí y, aunque me mudase a Suiza, todavía es mi casa", lamentó.

"Los últimos días en Dubai he seguido con incredulidad los detalles sobre la red relacionada con Mark Schmidt, los deportistas y cómo funcionaba. Y cómo Erfurt y Thüringen se situaban en el centro mundial del fraude en el mundo del deporte. No quiero hablar aquí de temas personales cuando se habla de alguien como Mark Schmidt. El egoísmo y los motivos económicos son más importantes. Personalmente no conozco ni a él ni a su entorno, pero estoy muy feliz de que esto haya terminado, por muy doloroso que sea", prosiguió.

Y pasó a desglosar que "me parece muy trágico que un puñado de personas puedan hacer este daño al deporte alemán y a mi pueblo". "¿Cómo es posible que después de la controvertida experiencia del tratamiento de rayos ultravioleta del doctor Franke en el centro olímpico de Erfurt 2012, en el que participé, la gente no se diera cuenta? Pese a que no se puedan comparar los casos, las consecuencias son de nuevo que esto lo sufren los atletas jóvenes porque los responsables no miraron las cosas como es debido, algo que me enfada y me decepciona. Como ciclista profesional siempre tengo que hacer frente al tema del dopaje. No puedo culpar a nadie por ello, cuando miras la historia del deporte y de otros deportes de resistencia. Y estoy orgulloso de que este caso alrededor de Mark Schmidt sea tratado con la Ley Antidopaje que apoyé. Las severas leyes y las investigaciones policiales son necesarias ante este tipo de actos criminales", amplía todo un ganador proverbial de etapas, ahora para el Katusha.

"Siempre oyes cosas sobre la segunda oportunidad para los dopados y que la gente aprende de sus errores. Es también una gran pregunta en el ciclismo, donde aún hay mucha gente de los años de escándalo trabajando como directores deportivos o apoyándolos. Y todos se han ganado esa oportunidad y la aprovechan. Pero en mi opinión Mark Schmidt ha perdido ese derecho. Parece que ya ayudó a hacer trampas a varios deportistas hace 10 años, salió sin problemas y volvió a construir su sistema de dopaje e incluso se aprovechó del equipamiento de Stefan Matschiner, que fue cazado y castigado. La pregunta más importante es, ¿cómo podemos ayudar a deportistas como Georg Preidler, que se salíó del camino y no pudo resistir la presión?", cuestionó.

Kittel, que reclama que los equipos trabajen la fortaleza mental de los más jóvenes dentro de sus programas de formación y habla de la responsabilidad social del deporte, se despide de este modo: "El mundo del deporte debe mirarse a sí mismo. Cuando vemos prácticas corruptas en figuras deportivas, el soborno y las compensaciones en las que se ven varias federaciones y la pérdida de prestigio de los Juegos Olímpicos, que actualmente deberían mostrarnos ejemplos, entonces que no te extrañe por qué hay deportistas que hacen trampa. Por supuesto no se puede condenar a todos los deportistas, empleados o federaciones porque pienso que muchos de ellos luchan por un deporte limpio. Pero los peces empiezan a apestar desde la cabeza hacia abajo. Y es una bofetada en la cara a los atletas limpios como yo, a los aficionados y a los entrenadores".

Laurens Ten Dam, excompañero de Denifl y de Preidler en su dilatada trayectoria y consagradado cazador de victorias, ha aportado a la reflexión crítica otro elemento de análisis: la validez del pasaporte biológico. El neerlandés atiende a la negativa del Tribunal de Administración del Deporte español a aceptar ese mecanismo antidopaje en el caso de Ibai Salas y escribe en su columna en el diario de su país Het Nieuwsblad este pensamiento: "¿Tan malo es?¿Es tan poroso como un cesto? ¿Por qué Preidler no ha sido detectado por las autoridades antidopaje y qué nombres podemos esperar que salgan de ese frigorífico con 40 bolsas de sangre? No he dormido en tres días. Quiero respuestas".

Este todoterreno se refiere a las 40 bolsas de sangre que no tienen propietario y que han sido encontradas en las pesquisas efectuadas por la Fiscalía que detuvo al doctor Mark Schmidt. Al parecer, ese monto de sangre yacía en el congelador del galeno, que en su día fue acusado por dos corredciclistas ores que dieron positivo bajo su mando (Bernhard Kohl y Stefan Schumacher). El caso es que esta vez ha entrado el fiscal general de Múnich, Kai Graeber, quien avisa que este caso puede llegar hasta el fútbol o el balonmano. "Este escándalo explotará a nivel internacional", predijo Preidler.

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