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JORNADA 28

El volantazo de Zidane gana al Celta y devuelve la sonrisa al Real Madrid | 2-0

El volantazo de Zidane gana al Celta y devuelve la sonrisa al Real Madrid | 2-0
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sábado 16 de marzo de 2019, 18:09h
Asensio, Modric y Marcelo dieron la razón al planteamiento ofensivo del técnico francés, que penalizó los errores gallegos. Por Diego García

El Santiago Bernabéu ganó este sábado aforo e lusión. A pesar que se trataba del regreso del Real Madrid a casa después de cuatro pinchazos consecutivos -Girona, dos ante el Barça y el del Ajax-, los aficionados tenían un motivo para acudir con renovado aire: la toma del timón de Zinedine Zidane. La segunda etapa del francés como entrenador se estrenaba ante un Celta decrépito, que empezaba esta vigésimo octava jornada en posiciones de descenso y buscaba una catarsis. Por tanto, con el calor como aderezo, la expectación se repartía.

Zizou eligió una metamorfosis explícita. Devolvería la titularidad a Keylor Navas, Marcelo e Isco, en su primera alineción. Confeccionaría un 4-3-3 sin mediocentro defensivo, con Modric y Kroos en la medular y Bale y Benzema completanto la punta. Odriozola suplía al ausente Carvajal y Sergio Ramos y Varane frlanquearían al meta 'tico'. Implementaba el galo un once predispuesto al ataque, al control a través de la posesión del cuero. Refrescanso una filosofía perdida y arriesgada que significara un punto y aparte en el devenir del tranatlántico merengue. Más declaración de intenciones que idea sostenible.

Fran Escribá se vio obligado de nuevo a lidiar con la lesión nucelar de Iago Aspas y la baja del referente defensivo Higo Mallo. Diseñó un 4-2-3-1 en el que Lobotka y Okay cubrían el vértigo que inyectarían los tres mediapuntas -Pione Sisto, Boufal y Brais Méndez-. Maxi Gómez sería el delantero posicional de un esquema que contaba con Kevin Vázquez y Juncá como carrileros y Costas y Araújo en el papel de centrales. Rubén Blanco, el arquero, trataría de cerrar la meta de uno de los bloques más goleados del torneo.


Y el envite arrancaría con un intercambio inocuo de circulaciones que devendría en un monopolio de la posesión local. La banda izquierda sería para Marcelo y la diesta para Odriozola, con Asensio y Bale fluctuando y Modric e Isco entre líneas. De esa disposición emanarían combinaciones no demasiado rápidas pero suficientemente precisas para generar problemas a los vigueses. Los gallegos debieron reponerse, además, a la lesión tempranera de Juncá, que dio entrada a Hoedt y tuvo que colocar a Costas como lateral improvisado. Y en los diez primeros minutos Rubén se vería inquietado. Primero, con un cabezazo arriba de Ramos en acción de pizarra y, en segundo término, con una trenza de pases entre Benzema y Marcelo, en la frontal, que devino en el chut de Isco -desviado por la zaga-.

Los celestes avisarían del envés de la apuesta táctica de Zidane en el minuto 11, cuando Brais desató una contra con un balón muy largo que captó Maxi Gómez para encarara a Ramos. El lationamericano chutaría demasiado cruzado, en la contra inaugural de un Celta agazapado que ajustaría en repliegue -negando el juego en la mediapunta al coloso y forzándole a amontonar centros laterales- y crecería con balón. No obstante, en el 16 gozarían de una clara opción de gol. Hoedt se encontró el rechace de una jugada a balón parado y emitió un centro que Maxi embocó con un cabezazo colosal. Keylor salvaría a los suyos con una parada en la que exhibió reflejos.

Ese intento vigués redundaría en la imposibilidad madridista para recuperar el cuero con celeridad. Les costaba cerrarse con cohesión y no presionaban a cancha completa por el miedo a descoserse y quedar expuestos al desborde de Pione, Brais o Bouffal. Lobotka estaba gobernando bien, sin demasiados apuros cuando controlaba la manija y el tempo no aceleraría nunca. Isco yacía perdido y fuera de ritmo, Bale y Asensio cambiaban de banda -el galés se iba al lado izquierdo- y Zidane ordenó ahondar en el soliloquio horizontal con la redonda. Para protegerse de sustos y detecar huecos en la trinchera ajena. Y los visualizarían.


Un cañonazo de Kroos, desde media distancia, que lamió el travesaño -minuto 27- abriría boca antes de la mejor opción antes del descanso. En el 31 Asensio recibió en e pico del área, encaró y desbordó a Pione, para acabar enviando un centro cerrado. Benzema pelearía esa parábola envenada y el rechace fue encañonado por Bale con una volea que se estrelló en la madera. Parecería que los capitalinos traducía su dominio en verticalidad, mas resultó un espejismo. Incluso aunque Marcelo descerrajara un zurdazo desde lejos que hizo volar a Rubén y Ramos perdonara con un cabezazo sin marca en un córner lanzado por Kroos.

Bouffal tuvo un derechzo, en total soledad, tras un centro de Pione y la dejada del inteligente Maxi. La zaga pudo repeler esa oportunidad para bajar el telón a los primerso 45 minutos. La estadística mostraría el duelo de estilos y la falibilidad de ambos planteamientos -nueve remates locales por cuatro visitantes-. La preponderancia del pase seguro, al pie, con el objetivo de recomponer la confianza de la medular madridista, arrinconaría la brillantez, con un escuadrón dirigido por Escribá feliz con las tablas. Por lo que era Zidane el señalado para escoger el camino para sembar una victoria inexcusable.

No variaría piezas ni dibujo el francés. Darían un paso al frente Modric, Asensio y Marcelo en la elaboración, con la defensa muy adelantada. Aún así, el fuego lo abriría Benzema con un disparo centrado en el minuto 55. Justo antes, Bouffal fallaba el pase definitivo en una transición que había retratado el desequilibrio tras pérdida de los favoritos. Y el Balón de Oro croata, que había sido el último hombre de la delegación de Concha Espina en el cierre apresurado de la anterior contra gallega -en un esfuerzo anatómico abrasivo, que remarcaba la desconexión de Kroos-, anotaría de volea el 1-0. Pero entre el colegiado y el VAR anularon la diana por fuera de juego posiconal de Varane -minuto 58-.


El conjunto celtiña acusaría la imprecisión grosera a la hora de estirarse y sacudirse el flácido acoso capitalino. Esta impotencia para explotar los espacios que dejaban Bale, Kroos, Isco y Asensio se extendería por falta de tino y sólo un lanzamiento de Boufal despejado por Ramos activaría a Navas -minuto 62-. Y de una de esas pérdida, en este caso forzada por Modric, se desencadenó un relámpaco nutrido por Asensio, con pase filtrado hacia Benzema. El francés apuró hasta línea de fondo y trazó un centro sensacional para que Isco anotara -minuto 63-. El malagueño, gris, se ganaría los aplausos antes de ser suplido por Dani Ceballos. Zidane había leído cierto desplome de fuelle y tensión en la manutención del control de la pelota.

No asimilaría bien el golpe un Celta exigido desde el prisma mental. Quisieron subir líneas, pero concederían dos opciones a los locales casi de inmediato. Marcelo, mejorado, centró para el destarazo fuera de palos de Bale y el galés amortizó otra imprecisión visitante para entrar en ignición, en una diagonal plena de potencia que concluyó con un remate detenido por Rubén -minuto 67-. El portero pararía un disparo de Kroos a pase de Benzema, con la compañía de Marcelo; y blocó una volea angulada del francés a centro de Bale. Escribá había decidido introducir a otro delantero, dando reposo a Boufal. Esto es, metió a Hjulsager para restar peones en el ecador del terreno, disparando el riesgo asumido.

Comparecerían también Fran Beltrán y Fede Valverde -por Okay y un Modric vaciado-. Los vigueses jugarían el último cuarto de hora con dos mediocentros creativos y los merengues, con una mezcla de físico y querencia por superpoblar la medular. Y el fruto de esas modificaciones fue el subrayado de la calidad. Porque los visitantes no acertaron a finalizar y el Madrid sentenciaría con un slalom y asistencia de Marcelo que fue definido con seriedad por Bale -chut cruzado que golpeó en el poste-. Así, la familiar incertidumbre se esfumó de Chamartín. Y Asensio tuvo el tercero con un regate y zurdazo punzantes -minuto 80-. Y Mariano tendría hueco en sustitución de Benzema -ovacionado-, con los gallegos en severas dificultades -de consistencia, fe y remate-. No sería un desempeño resplancediente coral ni individual, pero bastó para definir como feliz el nuevo aterrizaje de Zidane.

- Ficha técnica:

2 - Real Madrid: Keylor Navas; Odriozola, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Kroos, Modric (Valverde, m.77), Isco (Ceballos, m.63); Bale, Marco Asensio y Benzema (Mariano, m.82).

0 - Celta de Vigo: Rubén Blanco; Kevin Vázquez, Costas, Araújo, Juncá (Hoedt, m.4); Lobotka, Okay (Fran Beltrán, m.74); Boufal (Hjulsager, m.68), Brais Méndez, Pione Sisto; y Maxi Gómez.

Goles: 1-0, m.62: Isco. 2-0, m.77: Bale.

Árbitro: Martínez Munuera (colegio valenciano). Amonestó a Bale (m.45), por el Real Madrid.

Incidencias: encuentro correspondiente a la vigésima octava jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 65.054 espectadores.

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